Capitulo 27 Parte 1

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Capítulo 27: ¡9, 8, 7! ¡Ponte el cinturón!

Esta mañana, en la zona de entrenamiento, se podía ver a 2 personas, teniendo un enfrentamiento feroz, donde los golpes, patadas, esquives y fintas resonaban en toda la habitación. El verlos era todo un espectáculo de lo más apasionante, con la alumna dándolo todo por conseguir la victoria, mientras que su maestro no daba su brazo a torcer en ni ningún momento.

Pero todo lo bueno tiene que tener un final. Cuando la alumna intento atacar a su maestro con una patada aérea a la cabeza, este se agachó de inmediato y tomo su pierna con ambos brazos, dejándola suspendida en el aire.

Pero la pelea no termino ahí porque al mismo tiempo que detuvo su ataque, el maestro se levantó y apretando la pierna de su alumna con fuerza, realizo 4 giros haciendo uso de todo su cuerpo y la arrojo contra la pared más lejana con gran velocidad.

No importa lo que la chica intentara en ese momento, el que ella terminaría estampándose contra el muro y recibiera un gran daño era algo inevitable, o al menos eso era lo que la chica creía porque al momento de impactar con la pared, esta se sentía tan suave y absorbente como la de un colchón de agua.

Sorprendida por este cambio tan repentino, miro directamente hacia el suelo, notando unas pequeñas descargas de energía que iban desde su posición hasta la de su maestro que se encontraba agachado y con su mano derecha pegada al suelo.

Z: Bien, eso será todo por el día de hoy —se levantó del suelo y camino hacia su compañera. ¿Te encuentras bien, Emma?

E: S-Si, a-algo mareada, pero estoy bien. —respondió mientras intentaba levantarse con cuidado.

Z: Ya veo —dijo con una sonrisa. Lo hiciste muy bien el día de hoy, incluso hiciste que me lo tomara en serio.

E: Aunque hubiera agradecido que te contuvieras con ese lanzamiento, por un momento sentí que iba a morir. —Le dijo algo atemorizada.

Z: Ja, ja, ja, perdona, creo que me deje llevar. —decía mientras se rascaba la cabeza. Sin embargo, lo que hice antes es algo que te servirá mucho al momento de combatir.

E: ¿Te refieres a cuando me hiciste dar vueltas en el aire?

Z: Correcto, lo que acabo de hacer es un "lanzamiento de martillo", ¿sabes a qué me refiero no?

E: Hmm, te refieres a ese deporte en el que la gente lanzas una bola de acero lo más lejos posible?

Z: Correcto, no es una técnica de artes marciales al uso, pero es muy útil si lo que buscas es tanto aturdir al enemigo como provocarle un gran daño.

E: aun así, puede que el enemigo no se muera solo con eso, ¿no?

Z: Es posible, pero ahí es donde salen a relucir los giros. No solo hacen más potente el lanzamiento, sino que al igual que a tú, el enemigo se verá afectado por el mareo, momento en el cual este se encontrara vulnerable para recibir un ataque.

E: ¡Ya veo! En definitiva es un contraataque muy útil, pero... si es el enemigo quien me lo hace a mí entonces estaría en graves problemas.

Z: Si fuera un combate a mano limpia, ese sería el caso, por supuesto. Sin embargo... claramente ese no es tu caso, en lo absoluto —decía con mucha seriedad. Después de todo, ya sea cortándole con tu espada o volándole el brazo con tu pistola, podrías detener el lanzamiento con facilidad y volver a tomar la ventaja en el combate sin problemas.

E: Sí, eso es verdad. Aunque no estoy segura de que tan efectivo sea el mareo contra los Restos. —dijo con una sonrisa nerviosa.

Z: No te preocupes —contesto al mismo tiempo que regresaba la pared a la normalidad. Puedo asegurarte que fusiona contra ellos, además, no creo que en tu caso lo utilices mucho contra ellos en concreto.

E: C-creo que no entiendo... «No, más bien... no quiero entenderlo» —pensó a la vez que su cara mostraba una expresión de tristeza.

Z: Me refiero a la razón por la que en la actualmente se nos llama "soldados" y no "cazadores" No es frecuente desde luego, pero es algo que todos lo que trabajan aquí tienen que lidiar por lo menos una vez.

E:... Hablas de matar humanos, ¿verdad? A los de esa rara secta.

Z: Sí, a mí tampoco me agrada mucho la idea, sin embargo, al igual que los Restos, ellos son una amenaza que tenemos que detener como sea.

E: ¿No hay forma de resolver esto sin necesidad de pelear?

Z: Las hubo, más no importa lo que les digamos, negociemos o discutamos de forma diplomática; ellos lo han rechazado todo y no planean detenerse hasta lograr su objetivo, el cual detendremos, aun si eso nos obliga a derramar sangre en el proceso.

E:...

Z: Ah, perdona —puso una sonrisa nerviosa. No era mi intención deprimirte con eso.

E: ¡N-No! ¡Está bien! Es algo chocante que te lo digan a la cara, pero no estoy triste, de verdad.

Z: Hmm, bien, si tú lo dices; sin embargo, recuerda que si necesitas hablar de esto siempre puedes acudir a nosotros, ¿entendido?

E: Jeje, sí, eso haré.

Z: Ok —dijo al mismo tiempo que noto que su celular estaba vibrando. Ah, dame un momento —lo saco del bolsillo y se puso a escribir de inmediato. Perdona Emma, me tengo que ir —volvió a guardarlo en el bolsillo.

E: Últimamente, te veo salir mucho de la planta, Zack. Sé que sales cada mañana para entrenar en las plantas de arriba, pero esto es diferente, ¿Qué es lo haces?

Z: Ja, ja, ja, eso es un secreto —levanto el dedo índice y lo puso frente a su boca. Aunque no te preocupes, te aseguro que te lo diré a ti y a los demás cuando llegue el momento —dijo mientras caminaba hacia la salida de la habitación.

E: ¡O-oye! Eso no me-

Z: Oh, antes de que se me olvide, hace poco pase por la armería y me dijeron que tu encargo va a buen ritmo, por lo que en pocos meses estará terminado. Nos vemos —exclamó, retomando su camino con rapidez.

E: ¡E-Espera! —corrió hacia la salida de la habitación, no obstante, este ya se había ido. Zack... 

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