Capitulo 26 Parte 2

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Después de haberles transferido el pago y estando de nuevo en el ascensor, me di cuenta de que había perdido casi todo el día en este asunto, empezando desde las 6 am y terminando ahora que son las 4:35 pm. No pensé que me fuera a llevar tanto tiempo, pero ahora ya solo queda esperar a que esos 2 terminen con mi encargo.

En ese momento la puerta del ascensor se abrió de nuevo, esta vez en la recepción del edificio. Nada más salir de este me di la vuelta y me dirigí hacia el segundo piso, fue entonces que pude ver que a Diane bajando las escaleras que me llevarían hasta allí.

Z: Oh, hola —le hablé con una gran sonrisa en el rostro. ¿Qué es estás haciendo?

D: ¿Hm? Ah, nada, acabo de ir a dejar unos papeles arriba, ¿Qué hay de ti? ¿Cómo te fue con el pedido?

Z: ¡Muy bien! Tan pronto como concretamos el trato, ellos se pusieron a trabajar de inmediato.

D: Ya veo, me alegro mucho de que todo saliera bien —me dijo con una ligera sonrisa.

Z: ¡Sí! ¡Ah! Y de nuevo, muchas gracias por ayudarme con esto, sobre todo porque fue algo de último minuto.

D: No hay de qué, sabes que puedes pedirme lo que quieras siempre y cuando este dentro de lo que pueda hacer.

Z: Eres muy ama-

D: Pero —me interrumpió algo molesta. ¡Quiero que recuerdes que esto solo lo hice por ser tú! ¡¿De acuerdo?! —me apunto con el dedo de forma intimidante. No solo me pediste que le diera acceso a los códigos de liberación a un tercero, ¡sino que encima no me quisiste contar de que se trataba! ¡Incluso el profesor maxwell dudo sobre si era buena idea aceptar tu petición! ¡¿Sabes?!

Z: S-Si, lo sé, ¡de verdad lo lamento! —junte ambas manos en señal de disculpa. Y te aseguro que te lo contaré junto a los demás en su momento, ¡lo prometo!

D: Bien, sé que cuando dices "lo prometo" lo haces en serio, así que ya no preguntaré al respecto, pero —se cruzó de brazos. Me preocupa mucho, ¿de verdad que no es nada peligroso?

Z: Claro que no, como ya te dije antes, esto no es más que "un capricho" que necesitaba hacer, eso es todo.

D: Hmm, entiendo...

Z: Vamos, no te pongas así —me puse frente a ella, la abrace de la cintura y la levante un poco del suelo.

D: ¡¡EEEEHH!!

Z: Diane, tranquila, te juro que no hay nada por lo que tengas que preocuparte, estaré bien, ¿Ok?

D: E-Está b-bien, t-te creo, aunque —dijo con la cara enrojecida. Esto es... algo vergonzoso.

Z:... ¡AH! Sí, lo siento mucho —me apresure a bajarla y me aleje unos pocos pasos.

D: N-No hay problema... Oye, Zack —me hablo un poco más calmada. No lo había mencionado, pero te noto algo distinto el día de hoy.

Z: ¿Hm? ¿A qué te refieres con "distinto"?

D: Bueno, es solo que te ves más feliz y emocionado de lo normal.

Z: ¿tú crees? Yo no siento nada diferente de lo usual —coloque mi mano sobre mi barbilla, mire hacia el suelo y me puse a pensar durante unos segundos.

VM: Vaya, así que todavía estás aquí —dijo mientras se acercaba hacia nosotros.

Z: ¿Eh? —levante la mirada al instante. Oh, Kasey, si es que como ves me puse a charlar aquí con Diane.

K: Sí, eso supuse.

D:... Parece que ustedes tienen algo de que hablar, no quiero meterme en medio, así me iré yendo de regreso a mi puesto.

Z: Claro, nos vemos después.

D: Igualmente —respondió con una hermosa sonrisa y se fue caminando por el pasillo.

Al mismo tiempo, Kasey y yo subimos las escaleras hasta llegar a la azotea del cuartel para comenzar nuestra conversación. Como siempre, la niebla que rodeaba la ciudad se hacía notar desde este lugar: nunca siendo tan espesa como para impedirte caminar a través de ella y siempre estando presente alrededor de todas la ciudad.

Es una niebla extraña que solo se concentra en Nyarla y a la cual no se le ha podido hallar una explicación hasta el momento, uno de los más grandes misterios de nuestro mundo actual, que tiene tanto a historiadores como científicos del todo el mundo con la baba en la boca por revelar la verdad detrás de la misma. Como si de una comida 5 estrellas se tratara.

Mientras estaba apoyado en la barandilla y me perdía en mis divagaciones, Kasey saco una lata de la mochila que colgaba de su cintura y me la entrego.

K: Toma, pensé en traer algo de beber, ya que venía aquí.

Z: «Una bebida energética, ¿eh?» Gracias —la tomé con cuidado y la abrí de inmediato. Por cierto, gracias por el favor que me hiciste ayer.

K: ¿Te refieres a los cigarrillos? No hay de qué, de todas formas estaba por salir a comprar unas cosas cuando me lo pediste —me dijo a la vez que él también abría una lata. Y dime, ¿ya te sientes mejor?

Z: Sí, me terminé acabando toda la caja, pero supongo que esta vez lo valió.

K: Puedo verlo, se te nota algo diferente hoy.

Z: ¿Eh? ¿Tú también? Eres la tercera persona que me dice eso el día de hoy.

K: Ja, ja, ja, bueno, es que se te nota mucho, sobre todo al ver tu cara. Déjame adivinar, ¿has subido de nivel?

Z: Je, ¿en qué te basas para decir eso?

K: Bueno, no es nada concreto, es más bien algo que he notado con tus otros compañeros —le dio un sorbo a la lata y continuo. Cada uno de ellos, cuando llega al 50%, es como si algo en ellos cambiase de repente.

Z: ¿Un cambio?

K: Sí, no sabría decir el qué, pero es como si ellos hubieran dado un paso más hacia adelante, algo que los ha hecho crecer y hace que se sientan más "vivos" también puedo notar eso en ti.

Z:... Ya veo, en ese caso, supongo que no sería mentir si dijera que no he dado un paso más hacia lo que busco.

K: ¿Entonces acerté? Y si es así, ¿puedo verla?

Z: Todavía no, aún está "incompleta", aunque ya no falta mucho para eso, ya no sea así.

K: ¿Se lo has dicho a los demás?

Z: No, por ahora, quiero esperar hasta que llegue el momento y por supuesto, primero quiero que ellos la vean antes que cualquier otro.

K: Entiendo, pero recuerda enseñármela después, ¿de acuerdo?

Z: Jajá, ok, es un trato —le di un trago a mi bebida y seguí. A por cierto, recuerda no mencionarle a Diane lo de los cigarros.

K: Por qué de lo contrario te mataría, ¿cierto? Tranquilo, a mí esas cosas no se me olvidan.

Z: Gracias, a ella no le gusta el olor, así que no quiero ni pensar en que me diría si lo supiera. Y... supongo que debo dar de nuevo las gracias.

K: ¿Hm? ¿Y eso porque?

Z: Por enseñarme este lugar. Siempre que vengo término con la cabeza en las nubes, pero también eso es lo que lo hace un sitio relajante. Un sitio donde no importa que tan abrumado este, siempre terminaré viendo las cosas con claridad al mismo tiempo que mi mente y mi corazón se tranquilizan con el pasar del tiempo.

K:... Je, sí, sé exactamente como te sientes —exclamó mientras volteaba su mirada hacia el horizonte.

Watch Me To DeathDonde viven las historias. Descúbrelo ahora