Una vez llegada la noche de ese mismo día, Emma, quien había terminado de preparar sus maletas y alojarse en la habitación de invitados, se encontraba bajando silenciosamente las escaleras hasta llegar al primer piso de la planta. Cuando volteo su mirada en dirección a los sillones, noto como bajo la tenue luz de una lámpara, había una persona cuya vista apuntaba en dirección hacia sus entrelazadas manos.
Se trataba de Amelie, quien parecía estar intranquila tanto por el movimiento agitado de sus dedos como por la expresión de angustia en su rostro. Al ver a su amiga en tal estado, Emma no se lo pensó ni un segundo y comenzó a caminar con tranquilidad hacia ella.
E: Hola, ¿te importa si me siento a tu lado?
A: ¡Ah! Emma —la miro con sorpresa. N-No, para nada. —respondiendo moviéndose hacia un lado en el sofá.
E: Gracias —se sentó y continuo. ... Amelie, ¿aún estás preocupada por lo que ocurrió hoy, verdad?
A: Je, tanto se me nota, ¿eh? —respondió con sarcasmo. Ayyy, supongo que sí...
E: «Amelie...»
A: No es como si no lo supiera, sabía que esto tenía que suceder tarde o temprano, pero aun así... el ver como ella ya no será capas de vivir una vida normal y el cómo de aquí a unos años terminará por ser obligada a hacer y presenciar lo mismo que nosotros sin que puede negarse solo por ser lo que es... me frustra. Me frustra el que no poder hacer nada para evitar, me frustra lo inútil e impotente que me siento ¡Me frustra el poder darle la opción de ser quien ella quiera!
E: ...
A: No quiero entrenarla, pero sé que si yo no lo hago y nadie más aquí puede hacerlo, es muy posible que decidan llevársela a otra sede donde es posible que no vuelva verla. No quiero que se la lleven lejos, pero tampoco quiero ser yo quien le enseñe a luchar, ¡¿entonces qué hago?! —apretó sus manos con fuerza. Al final parece que no importa lo que haga, solo soy una-
E: Cálmate —la rodeo con sus brazos y la abrazo con fuerza. Estás volviendo a perder la confianza de nuevo, y si eso pasa hasta Ruby se comenzará a preocupar, ¿tú no quieres eso verdad?
A: Ah, sí, lo siento...
E: A decir verdad, no que yo allá pasado por algo similar, pero a mí tampoco me gusta la idea de que tenga que ser obligada a convertirse en un soldado como los demás, y estoy segura de que a los demás también piensan lo mismo.
A: Lo sé, estoy segura de eso, aunque, al menos... me hubiera gustado que su tranquilidad durara un poco más de tiempo.
E: Sé a lo que te refieres. Ella tendrá que volver a la escuela dentro de poco, ¿no?
A: Sí, volverá como una alumna de sexto grado y al año siguiente comenzara la secundaria; honestamente, me preocupaba que tuviera dificultades para retomar su vida escolar ahora que está lejos de su pueblo natal, pero ahora que también tendrá que sobrellevarlo con el entrenamiento... ¿Por qué? ¿Por qué tiene que lidiar con esto? Ella no tiene por qué hacerlo, ¿pero qué puedo hacer?
E:...
A: Para las otras sedes, nosotros no somos más que armas hechas para acabar con los Restos, lo que sea que tengamos que decir, no les importara lo más mi. Después de todo, ¿Qué les importa lo que tenga que decir una simple arma?
E: Tienes razón, un arma a los ojos de una persona no tiene voz y mucho menos voto; sin embargo, si fuera un héroe quien hablara... —dirigió su vista hacia arriba.
A: ¿Eh?
E: Lo he estado pensando durante un tiempo; ya sabes, me refiero al trato que se hizo hace un tiempo con aquel periodista, acerca de cómo nos dijo que podría convertirnos en personas capaces de traer esperanza a las personas de la misma forma en la que lo hacen los héroes de ficción. Si ese fuera el caso, entonces ya no tendrían por qué quedarse callados ante los que las otras sedes les digan.
A: P-Podría ser, pero... eso solo ocurre en los cuentos de hadas y novelas de fantasía, es imposible que algo así ocurra en la realidad —se alejó un poco y la observo con duda. ... Emma, ¿tú de verdad creerás en algo tan irrealista como eso?
E: No es que crea en algo como eso —la miro directamente y sostuvo sus manos con una mirada sonriente. Es que yo quiero creer en esa posibilidad, ¡y eso es porque yo deseo que tanto Ruby como tú y los demás puedan vivir con normalidad! Sin que se la pasen vigilados constantemente y mucho menos que sean tratados como objetos, ¡¿tú no quieres eso también Amelie?!
A: Bueno, sí, claro que lo quiero, pero...
E: ¡Entonces hagámoslo! ¡Démoslo todo lo que sea necesario para que esa posibilidad irrealista se vuelva una realidad!
A: Emma... je, creo que algo se te ha pegado por pasar mucho tiempo con Noah.
E: Claro que no, además, tus eres la que dice que esa posibilidad es irreal, pero para mí ustedes hasta hace un tiempo también lo eran, como los monstruos de una película de terror.
A: Oye, oye, que eso de monstruo me ha dolido —exclamo con sarcasmo y una sonrisa tonta en la cara.
E: Perdón, ja, ja, ja.
A: Jajá —llevo su mirada hacia el techo y reflexiono durante unos segundos. «Así que volverme una heroína, ¿eh?»... Ayyy, está bien tú ganas —respondió volteando en dirección a Emma. Yo también confiaré en que eso suceda, aunque no estaré del todo convencida hasta que lo vea por mí misma.
E: Por mí eso está perfecto —se acercó a ella con una cara sonriente hasta que su hombro chocara con el suyo. Hasta entonces, asegurémonos de dar lo mejor para que cuando llegue el momento ninguna se quede atrás, ¿ok?
A: Je, ok, eso haré. —afirmo con una sonrisa.
Poco después, ambas regresaron a sus habitaciones a descansar. Pasados un par de días desde aquello, el escuadrón ya se encontraba listo y en camino hacia su largo destino.
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Watch Me To Death
AkcjaEntre las calles de una neblinosa ciudad, existe una organización dedicada a acabar con unas criaturas altamente peligrosas; denominadas como "Restos", seres con la capacidad de copiar el ADN de sus víctimas. Nuestra protagonista es Emma, una joven...
