¿Qué Voy A Hacer?

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Seis días encerrada, seis días esperándola, escribiéndole.

¿Esto de verdad estaba pasando?

Había investigado y mi memoria regresaba por pedazos. Llamé a cada persona que estuvo en ese after y todo resultaba en que nunca engañé a Poché y que el estúpido secreto era que no le dijeran a mi novia que estaba drogada. 

Poché se fue hace tres días y no me ha escrito, no me ha contestado los mensajes donde intento explicarle que no la había engañado. Ni si quiera le entraban los mensajes, ¿Era esto algún tipo de castigo?, su ausencia en todos los aspectos posibles.

No publicaba nada, no le entraban los mensajes, no contestaba las llamadas.

¿No era un poco exagerado?

Incluso si Poché no... no quisiese regresar conmigo nosotras podríamos ser amigas, pensé que no podía... pensé que ella no podía tenerme al borde de los nervios por mucho tiempo más.

Pero sí que lo hizo.

En dos días se cumple un mes.

—Lily, por favor. 

—Daniela Calle. —El tono de Lily atravesaba el teléfono con firmeza, escuchaba que estaba caminando por la calle por el sonido de los carros. —No puedes pedirme algo así.

Cerré los ojos con fuerza y golpeé suavemente el teléfono contra mi frente. Lágrimas amenazaban con salir de nuevo. Cada que hablaba con Lily mi cuerpo era angustia por completo y mis ojos se humedecían, en cuanto colgaba mi pecho y mi mente se aletargaban, dejaba de sentir. Casi solo me había levantado para comer las cosas que me enviaba Lily. No sé si he perdido peso, no me he visto al espejo, no soporto verme. 

—Lily, no puedo comer, no puedo dormir.

—Espero que sí te estés comiendo lo que te he enviado. —Me amenazó, giré la cabeza para ver los deliverys que estaban a un lado de mi cama, la comida comenzaba a podrirse. —Y el investigador privado de mi familia es solo para emergencias.

—Esto es una emergencia, solo quiero saber si está bien, si está saliendo con alguien más o si terminamos, solo y-yo no...  el estúpido de su mejor amigo no me contesta, nadie me contesta.

Un suspiro.

—Dani. —Su tono era delicado. —Incluso yo que no he estado en ninguna relación sé que eso arruinaría más la situación, si Poché si quiera se llega a enterar de que no respetaste su privacidad... 

Solté el teléfono a mi lado en la cama, tomé una almohada y me la coloqué en la cara. Las lágrimas volverían a caer en cualquier momento y mis sollozos no tardarían en comenzar. Lily me escuchaba paciente.

—¿Cómo pude dejar que esto pasara? 

A pesar de que la almohada ahogaba un poco mi voz, Lily me entendió con claridad porque me respondió directa: —Porque pensaste que siempre estaría contigo incluso si la lastimabas una y otra vez como has hecho todo este tiempo.

Jadeé de dolor apretando la almohada sobre mi rostro. 

Lily tenía razón.

—¿Qué hago?

—Abrirme la puerta.

Me senté dejando la almohada caer a mi lado.

—Estás-

El sonido del timbre me interrumpió, Lily estaba aquí. Nerviosa y emocionada me quité las sábanas de encima con fuerza, no pensé en mi pijama holgada ni en que estaba descalza, mientras caminaba me ataba el cabello en un moño sobre la cabeza. Abrí la puerta.

Solo Será Un MomentoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora