“Perro que ladra no muerde, al menos eso dicen”
“No me importaría que me mordieras en ciertas ocasiones” Levantó sugestivamente su ceja derecha y juro que la calidez que ella me transfiere se transformó en calor agobiante.
“Lo voy a tener en cuenta para el futuro”
“Muy bien, veo que aprendiste y ya tienes asumido que es a futuro en vez de querer saltarme acá a arrancarme la ropa” Sonriendo y haciendo que me derrita
“Voy a comportarme pero no te pases con las bromas”
Suavemente y dejándole tiempo para que me detenga me acerqué a su rostro. Puse mi mano en sus caderas y la atraje a mí para depositar en sus labios un suave beso. Solo eran nuestros labios rozándose, no quería que pensara que la estaba apurando de nuevo.Además era más de lo que me merecía, tener el placer de mover mis labios al ritmo de los suyos y probar su gusto a fresas era todo lo que quería en ese momento y no pedía más.
Me separé y acaricié sus mejillas, admirando su belleza en todo su esplendor, navegando en el azul marino de sus ojos, ese que tanto había soñado durante estos días. No había tenido motivos para sonreír hasta que la conocí y ahora sin siquiera darme cuenta me encontraba sonriendo ante ella.
Mi sonrisa era leve, tímida pero una sonrisa al fin y ella me la devolvió pero más amplia todavía, dándome seguridad, haciéndome sentir que era correcto desear ser feliz.
Anahi
Terminamos de besarnos y acarició mis mejillas de forma muy gentil y cuidadosa como queriendo dejarme claro que la violencia que había visto en ella la otra noche había desaparecido. Se sentía tan bien recibir esas caricias, ver su tenue sonrisa cambiando esas facciones tan duras que siempre tenía.Era realmente hermosa pero había tanto que no mostraba, era como que solo dejaba ver su rígido exterior, moldeado por quien sabe que experiencias. Tenía la sensación de que a pesar de mostrarse totalmente fuerte por dentro tenía miedo, y no solo por poder hacerme daño como dijo sino por ella misma, por salir lastimada ella misma.
A veces me parecía que estaba acostumbrada a sufrir y tenía miedo de confiar en la felicidad con alguien. Pero seguramente estoy viendo cosas donde no las hay, el hecho de que sea misteriosa me lleva a sacar este tipo de conclusiones.
“¿Quieres ir a tomar algo, como el día que nos conocimos?” Me sacó de mis pensamientos su sexy voz ronca.“Me encantaría” Dije sonriendo “pero hoy tengo que trabajar”
“Uh ¿Trabajas?... No sabía ¿dónde?”
“En la biblioteca de la universidad. Tengo una beca de trabajo, ayuda a pagar la carrera. Dentro de un tiempo seguramente consiga una pasantía en un diario.”
“Supongo que nos veremos otro día entonces” Noto la decepción en su voz y no puedo hacer más que ceder
“Si quieres puedes acompañarme en el trabajo en el mostrador, me vendría bien una mano, es época de exámenes en algunas facultades y la biblioteca está bastante llena”
“Encantada”
“Eso si no creo que podamos hablar mucho”
“Con tu compañía es suficiente aun si es en silencio”
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