- ¿Cómo era la vida antes de los juegos? ¿Lo recuerdas? - preguntó Annie mientras terminaba su último brazalete de cuerda. Lo había adornado con conchas marinas y sería el regalo de cumpleaños de Meghan, que estaba a unas semanas de ser. El año pasado lo había olvidado, pero al menos tuvo la prudencia de anotarlo en un calendario para que no volviese a ocurrir. La rubia no se lo había echado en cara, desde luego, pero eso no la hacía sentir menos culpable.
-Apenas, yo era pequeña. Tuve familia en otros distritos, eso lo recuerdo. Nunca los volvimos a ver...- respondió con dificultad por sus malestares físicos, pero calmada en lo demás. Si en algún momento eso la había herido, ya no -. La vida ya era triste y dura: después de todo, estábamos en guerra. Cuando perdimos, solo empeoró. Hubo padres que mataron a sus hijos para evitarles los horrores de la primera cosecha: ese era el nivel de desesperación de la gente cuando se propusieron los juegos por primera vez. Tenía un amigo que murió así: su mamá lo ahogó a él y a sus hermanos antes de suicidarse. No recuerdo sus nombres...-la expresión de Annie se contorsionó en una mueca de horror, y Mags no podía culparla: era horroroso-. La vida no era buena, pero empeoró después de los juegos, de la guerra...
-... ¿Fue allí que cortaron las vías de contacto? Entre distritos, digo- Mags solo asintió.
-Empezó con cortar los teléfonos, y terminó con ejecuciones públicas a quien tratase de cruzar los límites de sus distritos. La guerra dejó la población de Panem en apenas una fracción de la de ahora, lo cual facilitó la división y establecimiento de fronteras firmes. Los pocos "regados" sin distrito fueron, o asesinados, o mandados al más cercano. No dudo que la familia de tu madre haya sido de esos casos: por algo tus rasgos son raros aquí, quizás no pertenecían al 4 en primer lugar...-Annie tomó su oscuro y rojizo cabello, penándolo con sus pálidos dedos. Con razón Finnick disfrutaba de conversar tanto con Mags: no solo era un amor de segunda madre, si no que, de hecho, tenía muchas cosas interesantes que contar.
- ¿Dónde tenías familia?
-En el 13- Annie quiso que la tierra la tragara, de repente culpable por cómo su curiosidad por fin diera con un tema imprudente.
- ¡Ay, Mags, perdona! - la mujer negó rápidamente, calmándola. Estaba sonriéndole con pena.
- ¿Cómo ibas a saberlo? Además, otra vez, apenas los recuerdo. Vivían lejos, no eran cercanos- le aseguró, tratando de bajarle la culpa y vergüenza. Con lo poco habladora que era, no quería que se lamentara de hablar y preguntar a su gusto-. Hubo quienes lo pasaron peor. La familia de Nana, por ejemplo: se les quedó un hijo entre distritos, pero estaba registrado en el 4. Nunca llegó a casa...
-...Con razón la gente está tan asustada ahora...- pensó en voz alta, incapaz de recordar un momento en el que alguien se hubiera atrevido a cuestionar nada en el distrito, incluso en sus peores momentos. Vaya, la gente prefería hacerse de la vista gorda ante las mujeres y niños desaparecidos, los "ahogados" tras algún comentario imprudente, y demás atrocidades a hacer una queja formal con las autoridades. Si así era en un distrito "bueno", no quería imaginar en la "mitad mala" de Panem...
-...Sí...pero créeme, incluso el miedo tiene sus límites. La doctrina del miedo estaba desde antes de la primera guerra, e igual se desató. Todo pueblo tiene un límite, y cuando no se tiene nada por perder...-Annie la miró sorprendida, pues jamás pensó que Mags pensase de ese modo. Pero claro, ¿qué tanto conocía a Mags realmente, más allá de su faceta maternal?
-...Suenas a Finnick ahora. O bueno, él a ti. La vida es lo más valioso, yo creo, y eso siempre está en riesgo con las guerras, en especial las de los inocentes...- comentó con firmeza. Mags se encogió de hombros.
-...Lo están ahora que estamos en "paz". Creo que han muerto más ahora que en "Los Días Oscuros" ...- Annie suspiró, sin saber qué decir, pues sabía que era verdad.
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Contracorriente | La Historia de Annie Cresta y Finnick Odair
FanfictionLa vida de Annie se quiebra cuando su nombre sale el día de La Cosecha. No tiene nada a su favor. Nada, excepto él: Finnick Odair, su mentor. ⚠️Advertencia: Esta historia contiene temas sensibles como representaciones gráficas de violencia, sexual...
