Redacción: Ernesto Esquivel D.
Historia y personajes: Garrick.
El clima fresco y cálido del jardín no ayudó a aliviar la tensión que se palpaba entre los trasladados.
— ¿Tú de qué lado estás? — cuestionó Mauricio a Júpiter, furioso, sacando las garras, respaldado por don Mario y Estio.
— De Evangeline — reconoció el gigante, con mirada cansada.
Mauricio, rabioso, se lanzó contra Júpiter, lanzándole un zarpazo que él logró esquivar, para luego, aún más molesto, lanzarle un puñetazo que dio justo en el rostro del gigante.
— ¡Para, Mauricio! — gritó Ramón con firmeza, haciendo que el oso se detuviera y lo mirara, contrariado.
— Dejemos que se explique — consideró Estio, clavándole la mirada a Júpiter —. ¿Por qué estás de su lado?
— Si no la obedezco, moriré — aclaró el gigante con seriedad absoluta, mientras que el resto apenas comprendía la situación.
— ¿Por qué morirías? — preguntó don Mario, confuso.
— Porque el guerrero fue invocado por la gema de Evangeline — respondió Avideco detrás del padre de Ramón, llamando la atención de todos —. Cada día que pasa, ella pierde un día extra, acortando su esperanza de vida — explicó, sorprendiendo a todos —. ¿Te gustaría librarte de eso, guerrero? — cuestionó al gigante.
— ¿Es posible? — se sorprendió.
— Claro — aclaró el dragón —. Pero, primero comamos.
Júpiter asintió esperanzado, mientras todos, incluido Avideco, se acercaban a la mesa. A su alrededor, la legión de seres altos y delgados trabajaba en los campos junto a humanos y agrestes, quienes, alegres, laboraban sin problema alguno, lo cual resultó extraño para los recién llegados. Estio, curioso, se animó a preguntar.
— No están siendo forzados, ¿verdad?
— Para nada, son libres en su totalidad; trabajadores muy bien pagados y por demás competentes — explicó Avideco con una sonrisa de auto admiración —. De hecho, esta propiedad estaba en ruinas y, aunque la legión puede hacer muchas cosas, es necesario mano de obra mortal, por lo que ofrecí trabajo con prestaciones superiores a la de la ley y fue así como la gente empezó a llegar. Convivir con demonios fue un pequeño filtro de entrada, así que todos los que lo superaron, están trabajando con gusto y dando todo de sí.
— ¿Qué tan cierto es eso? — preguntó Mauricio, levantando una ceja.
— Pueden hablar con cualquiera para corroborarlo — afirmó el dragón de Komodo, seguro de sí.
Mientras caminaban, un trabajador se acercó a Avideco. Lo saludó con entusiasmo y, en señal de respeto, se quitó el sombrero de fieltro negro que traía puesto.
— Buen día, señor Estoico.
— Buen día, José. ¿Cómo van las cosechas? — preguntó el reptil, amable.
— Muy bien, la mera verdad los sacos infinitos ayudan mucho y nada se desperdicia — respondió el empleado.
— Me da gusto oír eso — el dragón de Komodo puso una sonrisa de oreja a oreja —. Si terminan antes, pueden irse temprano, sin problema.
— Muchas gracias, señor. Les avisaré a los demás pa' que nos apuremos.
José, entusiasmado, corrió hacia los demás trabajadores, mientras Avideco volteó a ver a sus acompañantes.
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La balada de los pecadores: Fabula Drakone
Fantasy- Damas y caballeros, niños y niñas. Bienvenidos a nuestra humilde función. El día de hoy presentaremos una obra llena de emoción, acción, terror y amor. Ramón Martín, un carismático y efusivo gymbro, ha decidido hacerse amigo del tosco Raúl Navarr...
