Redacción: S. González.
Historia y personajes: Garrick.
El pelaje de los agrestes del grupo se encrespó y un escalofrío recorrió las espaldas de todos, incomodándolos ante la vista de la representación de la última de las calamidades, múltiples ojos los observaron con desdén desde la fachada del gigantesco edificio.
— ¡Miserables formas de carbono! — rugió una potente voz que salió de todos lados a la vez, tal vez a través de un sistema de sonido oculto en alguna parte de la explanada —, no puedo llegar a comprender cómo es que ustedes han logrado intervenir con mi existencia, en especial tú, portador — declaró Preter con palpable desprecio.
En las pantallas LED del rascacielos aparecieron manos acusatorias que se movían de pantalla en pantalla, alternando los globos oculares con dedos de escarnio.
— Solo queda una de sus centrales — recordó Spavento, esperanzado —, nosotros tenemos la ventaja — aseguró.
— ¿Ventaja?, ¿de qué estás hablando? — se burló Griefer delante del grupo, tecleando algo rápido en su celular.
— Miren — Ramón señaló al cielo —, la oscuridad se desvanece.
El grupo observó a lo lejos que las tinieblas retrocedían, dando paso a una débil luz, cuando, de forma antinatural, las sombras parecían doblarse sobre sí mismas, retorciéndose en el aire y acercándose zumbando.
— ¡Eso no es obscuridad! — advirtió Raúl mientras que miles de drones comenzaban a descender hacia ellos.
— ¡Hay que cubrirnos! — exclamó Estio, recordando su anterior experiencia con aquellas máquinas, Rentería y Pierrot coincidieron.
— Aprendí de mi último encuentro con ustedes — interrumpió la calamidad con su vozarrón — y ninguno de estos drones tiene balas — aseguró Ira, causando confusión entre el grupo.
Una de las aeronaves se separó del enjambre principal y se lanzó hacia el equipo, Fierabrás reaccionó y lanzó un cuchillo preciso que, al impactar el objetivo, causó que éste explotara con potencia, sacudiendo a todos.
— Ahora son más letales — se burló el pecado, dejando caer una ola de máquinas sobre todos.
El grupo, pese a su cansancio, combinó esfuerzos para detener el masivo ataque, con sus poderes lanzaban magias, ataques y habilidades que destruían varios drones desatando violentas explosiones, pero de inmediato eran reemplazados por el doble de máquinas letales.
Raúl lanzó un destello que destruyó un conjunto, más una ola de aeronaves se abalanzó contra su posición, por lo que, Mauricio, se colocó frente a Navarro y juntos crearon una barrera de hielo enorme en el momento justo para que los cuadricópteros se estrellaran y explotaran con estruendo contra el muro.
Durante varios segundos la muralla helada resistió, no obstante, comenzó a resquebrajarse y, con prontitud, se vieron rebasados, pues cientos de drones atacaron al instante, derribando la barrera de hielo, abrumándolos y lanzándolos al suelo a todos, menos al tigre blanco, quien, generando escamas, logró resistir el envite solo cayendo sobre una rodilla.
La mirada de Raúl estaba borrosa, sus oídos zumbaban y todo su cuerpo gritaba de dolor y suplicaba descanso, pese a ello, permaneció erguido, como si eso protegiera a los otros. Ramón, don Mario, Mauricio, Rentería, Estio, la familia D'larte con sus máscaras rasgadas, todos y cada uno, pese a sus heridas, sus cuerpos maltrechos y su sangre comenzando a cubrir el suelo, luchaban por levantarse, pero, en esta ocasión, su enemigo los superaba y Raúl lo sabía.
El portador levantó la cara y sus ojos se dilataron de terror al ver frente a él a toda una colmena de drones, listos para acabar con ellos y con todo.
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La balada de los pecadores: Fabula Drakone
Fantasi- Damas y caballeros, niños y niñas. Bienvenidos a nuestra humilde función. El día de hoy presentaremos una obra llena de emoción, acción, terror y amor. Ramón Martín, un carismático y efusivo gymbro, ha decidido hacerse amigo del tosco Raúl Navarr...
