31 - Lo tengo todo

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Redacción: Ernesto Esquivel D.

Historia y personajes: Garrick. 



La noche parecía tranquila alrededor de las instalaciones de Edison. Entre los árboles que rodeaban la zona, solo se escuchaban algunos murciélagos pasar de un lado a otro, y el sonido de varios grillos.

Entre aquella zona boscosa, se comenzaron a escuchar pasos en la tierra. Era un grupo de diez bandidos, entre jóvenes y veteranos, cautelosos, armados hasta los dientes con pistolas, metralletas y rifles, deteniéndose detrás de un árbol, a unos cuantos metros de la entrada del edificio de Edison, donde todos dirigían su mirada, interesados. 

— Hemos llegamos — susurró el líder de la pandilla, con una metralleta en mano —. Esperando que los rumores sean ciertos, recuerden que vinimos por la inteligencia artificial — aclaró —. Si todo sale bien, no sólo nos darán una jugosa recompensa, sino que estaremos beneficiados también de esa tecnología — persuadió —, análisis, proyecciones y soluciones de problemas como nunca habíamos visto. Así que, ¡necesito que ese ente virtual esté en nuestras manos, cueste lo que cueste! — exigió, mirando a dos de ellos que llevaban consigo dispositivos extraños, parecidos a una tablet y a un celular — ¿ya podemos entrar?

— Ya — respondió uno de los hackers —. Hemos deshabilitado todos los sistemas de seguridad.

— Tenemos cinco minutos para encontrar la IA y salir de ahí sin que nos vean — añadió el otro.

— No nos confiemos — exclamó el líder, seguro de sí —. Todos, sincronicen tiempo... — pidió, dándose media vuelta.

La pandilla, incluido el jefe, coordinaron sus relojes inteligentes que cada uno tenía en su muñeca, a cinco minutos como les fueron indicados.

Una vez listos, dieron la vuelta a la zona boscosa, y se dirigieron a una entrada trasera, donde cuatro del grupo colocaron en la puerta grande de metal, cargas explosivas adherentes. Una vez listas, dieron pasos hacia atrás, y detonaron las bombas, destruyendo por completo la entrada.

— Tengamos cuidado — mencionó un chico de la pandilla, alertando a todos antes de que pudieran entrar —. Es de madrugada, pero siempre hay científicos trabajando.

— Eso no importa, Sandoval — interrumpió el líder, quedo —. Nadie dude en matar a cualquiera que vea, sobre todo a esos de bata blanca, ¡nuestra prioridad es la inteligencia artificial! Así que, ¡vamos, vamos, vamos! — indicó con la mano, haciendo que todo el equipo entrara al lugar, listos para disparar, empuñando la respectiva arma que traían consigo, hasta que, al entrar, se llevaron la sorpresa de que el lugar estaba vacío.

— No creo que esto sea una buena señal — mencionó un veterano del grupo —. ¿En qué lugar, donde resguardan una poderosa arma virtual, no tiene ningún personal custodiando?

— ¡No tenemos tiempo que perder! ¡Ya lo dijo el jefe! ¡A cualquiera que veamos, le disparamos! — secundó otro.

El grupo continuó su camino, adentrándose más a las instalaciones y atravesando el desolado recinto, hasta llegar a un elevador grande. Uno de los hackers se acercó a los botones de llamada y pegó un dispositivo circular, el cual comenzó a manipular desde su tablet.

— Modificaré el ascensor para que nos lleve directamente a la IA sin necesidad de credenciales de acceso — aclaró, centrando la mirada en su aparato.

— ¡Excelente! — exclamó el líder.

— ¿Y no hay escaleras? — preguntó un veterano.

— No — respondió el jefe —. Edison tiene un particular fetiche por optimizar todo con tecnología.

La balada de los pecadores: Fabula DrakoneDonde viven las historias. Descúbrelo ahora