Redacción: S. González.
Historia y personajes: Garrick.
Raúl apretó los párpados, de inmediato, el dolor y la incomodidad dispersaron cualquier rastro de sueño que pudiera aprovechar, abrió los ojos, vio el techo blanco, sentía una manta delgada que lo cubría y algo pesado cerca de su regazo. Con mucha dificultad y gemidos de sufrimiento logró incorporarse apoyando sus brazos en la cama. Había una silla en donde se hallaban sábanas dobladas y sobre ellas, cajas de medicinas y botes de ungüentos, aquel lugar le parecía una clínica improvisada. Posó la vista en sus muslos, encontrándose con un tigre de pelaje anaranjado y franjas negras, dormido.— ¿Ramón? — reconoció Raúl, sintiendo una sensación fría en la espalda.
Reaccionando, el tigre de bengala se estiró arqueando la espalda y, cuando vio despierto a su novio, se lanzó a abrazarlo con una sonrisa amplia.
— ¡Bro! — pronunció mientras le estrujaba y se humedecían sus ojos — que bueno que estás bien.
— Pero... — expresó Navarro confundido y preocupado —, eres un tigre, ¿por qué?
— Lo hizo para darte su sangre — explicó Estio, entrando al lugar —. Avideco rompió la maldición que tenía y así pudimos hacer la transfusión.
Raúl alzó las orejas y lanzó una mirada rápida alrededor.
— ¿Y Estoico? ¿Dónde está?
— Vive — tranquilizó el alquimio —, pero no ha despertado desde que lo sellaste, su gente lo cuida con devoción, así que no tenemos de qué preocuparnos.Navarro bajó la cabeza con pesar.
— No intentaba sellarlo — el tigre apretó los puños con frustración y tristeza —, estaba mareado y cuando me dí cuenta, ya había saco el grimorio y este reaccionó a la calamidad.
Raúl, abrumado, se talló la cara con coraje. Ramón intentó consolarlo acariciándole la espalda.
— Fue lo mejor — añadió Estio —. Este mundo habría sido demasiado tentador para él.
Raúl tomó aire y suspiró con pesadez, después miró a Ramón, que lo observaba con una fulgente sonrisa.
— Lo lamento — Navarro le tomó las manos a su novio, bajando la mirada —, por mi culpa tú...
El tigre anaranjado lo interrumpió con un nuevo abrazo, estrechándolo con fuerza.
— Estoy feliz de que seamos iguales, bro — aseguró moviendo la cola de un lado a otro.Enternecido, el tigre blanco regresó el gesto y, sin poder evitarlo, Ramón le lamió la cara como buen felino, a lo que Raúl soltó una carcajada cansada.
— Veo que ya despertaste, yerno — saludó Don Mario, feliz de verlo recuperado.
— Ya era hora, comenzabas a preocuparnos — secundó Mauricio llegando tras él.
— Perdónenme — pidió Navarro —, no quería preocuparlos, pero... — el tigre blanco tomó aire — Evangeline resultó ser más fuerte de lo que esperaba. De no ser por Avideco y Júpiter... ¡Cierto! ¿qué pasó con él? ¿Cómo está el grandulón?
— Está muy bien, bro — aseguró Ramón.
— De hecho, ahora mismo está ayudando a la gente a levantar refugios temporales y, cuando descansa, se sienta en el pasto y se pone a contemplar el cielo, bastante curioso si me lo preguntas — consideró el oso.
— Si te hubiera ayudado no habrías terminado así — se lamentó el tigre naranja, pasando una mano sobre el cabello de su novio.
— Estaríamos muertos todos — reconoció Don Mario —, no éramos rivales.Padre, hijo y ursino apretaron los puños, frustrados. Raúl guardó silencio y, al bajar la mirada, notó que Estio rebuscaba en su maletín.
— He pensado mucho en esto — dijo cuando notó la mirada del tigre —, creo que tengo una solución temporal, vamos a tardar un día en llevarla a cabo, pero, será suficiente para que el portador descanse y podamos partir cuando antes.
— ¿Tan rápido, alquimio? — se preocupó Ramón —. Mi novio necesita descansar más antes de poder moverse.
— Estas son tierras de Avideco, si algo pasa seremos blanco fácil y pondremos en peligro a los sobrevivientes — consideró don Mario — ¿qué tiene en mente? — retomó, dirigiéndose al infante.
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La balada de los pecadores: Fabula Drakone
Adventure- Damas y caballeros, niños y niñas. Bienvenidos a nuestra humilde función. El día de hoy presentaremos una obra llena de emoción, acción, terror y amor. Ramón Martín, un carismático y efusivo gymbro, ha decidido hacerse amigo del tosco Raúl Navarr...