NV: 14

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—¿Qué hizo que? —preguntó desconcertada una hermosa mujer de piel blanca, cabello rubio platinado y ojos celestes.

—Regresó a la Tierra, rompiendo el tratado de no volver a interferir con los humanos y su desarrollo.

—¿Pero por qué hizo eso? No lo entiendo, ese maldito imbécil —masculló con rabia.

—¿Por qué? Es muy simple —pronunció un castaño de ojos dorados—. Bella lo dejó, y se fue a buscarla. Sabes bien que no puede estar sin ella.

—¿Bella también está en la Tierra?

—Ella tenía permitido ir, al igual que muchas otras de bajo rango —expresó indiferente, haciendo un ademán con su mano, restándole importancia—. Es parte de su proceso transicional, recuerda que pronto su cuerpo desaparecerá, y quería tener una última experiencia sensorial.

—Okay, esa parte la entiendo, pero el imbécil de Sirio no tenía permitido abandonar su puesto ¡Y mucho menos regresar a la Tierra!

—Serkari también está buscando un cuerpo en la Tierra —pronunció con temor una muchachita de cabello castaño claro y ojos verdes—... Dijo que quería ver la nueva Era de cerca, y... Ser parte de ella, pero sin interferir —se apresuró a aclarar al ver la rabia de la rubia mayor.

—Todo esto es culpa del inútil inservible de Sirio y su estúpida obsesión con Bella. ¿Es qué ni así va a dejarla? ¿No entiende que él mismo fue el causante de su casi desaparición?

—Él sabe que en algún momento, eventualmente terminarán siendo uno, quizás por eso se siente tan unido a ella —explicó el castaño.

—¿Y qué se supone que están haciendo los humanos ahora? ¿Cómo está siendo esta nueva Era? ¿Son nuevamente simios privados de conocimientos?

—Am, nop —pronunció la castaña menor—... Hay una raza superior que está al mando de los humanos regulares que quedaron vivos, es una civilización muy pequeña aún, incluso adoran al líder de ellos, no tienen deidades ni creencias, más que su supuesto salvador, que en realidad, fue el causante de la destrucción humana.

Respiró profundo y cerró los ojos por un momento, negando con la cabeza.

—De acuerdo, mientras Sirio se mantenga en su lugar, y no intervenga con la maldita humanidad, puede quedarse a vivir su vida humana en la Tierra.

—El problema es que Sirio no recuerda quién es —acotó un muchacho que se había mantenido en silencio hasta el momento, de cabello anaranjado, y ojos verdes claros—. Y en cualquier momento, gracias a sus celos irracionales y su sentido de pertenencia con Bella, podría hacer una estupidez mayor. Debido a su contenedor humano, no está a disposición todo su poder, pero si podría causar una gran catástrofe.

—Que alguien baje a la maldita Tierra entonces, solo para controlar al imbécil de Sirio ¡Y sin interferir con los humanos!

—Era divertido cuando los humanos nos adoraban —sonrió un muchacho de cabello casi blanco y ojos grises—. Especialmente cuando nos culpaban de sus estupideces y nos usaban de guía para justificar sus actos más bajos y crueles contra su propia raza.

—Claro, como cuando culparon a Sirio de la profecía del nacimiento de su mesi-

—No me interesa volver a escuchar la historia de los humanos, ya todos la conocemos —interrumpió irritada la rubia mayor—. Baja tú, Vega, y si Sirio se sale de control, lo traes de regreso.

—¿Yo? No quiero estar en contacto con los humanos, que baje Regulus —pronunció con el ceño fruncido.

El castaño arqueó una ceja, incrédulo.

—¿Por qué debería de bajar yo, cuándo tú luces más interesado en ser adorado por humanos?

—¿Qué parte de que no deben interferir con los humanos no comprenden? No más Dioses para ellos —masculló Carina, la rubia—. Los dejarán esta vez vivir sus existencias.

***

—¿Qué ocurre, Isaiah? 

"—Llevas semanas sin aparecerte aquí, se supone que tú eres el líder de la humanidad, y hay muchas situaciones y proyectos que debes analizar. ¿Dónde estás?"

—Formando mi familia.

"—¿Qué? ¿Cómo que formando tu familia? ¿Encontraste una mujer para reproducirte?"

El rubio rodó los ojos, observando a Laila acomodar la sala de su hogar.

—No, Isaiah, no encontré una mujer para "reproducirme", encontré una mujer con quién formar mi familia.

"—¿Qué carajos ocurre contigo, Áaron? ¿Ahora simpatizas con los humanos? ¿Después de todo lo que hemos hecho? Jaden te dejó una labor muy importante a tí. ¿Qué planeas hacer? ¿Jugar a la familia feliz? —le recriminó con rabia."

—Mi mujer no es una humana, si tanto te importa eso, y no diré más nada de ella.

"—¿Estás con la hermana de Kyle?"

—No te interesa. Y lo que sea que haya que resolver, viajaré la semana próxima, mientras tanto, que ese tipo ¿Cómo era su nombre? El que es como Jaden.

"—Ah sí, Sirio, ¿pues que crees? ¡Hace tres días desapareció también! No hay nadie que se haga cargo de los humanos ¡Y yo no pienso seguir cubriendo tu cargo! O vienes mañana mismo, o hago un comunicado a todas las naciones, tú eliges."

—No te olvides con quién hablas después de todo, Isaiah —pronunció serio, antes de cortar la llamada.

Se dirigió a Laila que estaba acomodando unos almohadones, y la tomó de los brazos, acariciando suavemente su piel. Ella levantó la cabeza para mirarlo y sonrió con ternura.

—¿Qué pasa?

—Debo volver a la capital, hay muchos asuntos por resolver.

—¿Debo ir contigo?

—Quisiera llevarte conmigo —se sinceró, subiendo una de sus manos hacia su mejilla, acariciándola—. Pero no puedo arriesgarme.

—¿Arriesgarte con qué?

—A qué puedan verte, o quizás reconocerte.

La castaña lo miró con confusión, sin entender a qué se refería.

Se inclinó hacia ella y la besó, sabiendo que la extrañaría demasiado esos días que estarían separados. Pero Isaiah tenía razón, él tenía obligaciones que cumplir.

—Áaron —murmuró a escasos centímetros de sus labios, apoyando una de sus manos en la mejilla de él.

—Dime.

—Hay algo que tú sabes de mí ¿Qué no puedo saber?

—No preguntes sobre ello, por favor —le advirtió.

—Entonces sí hay algo que sabes de mí, que nadie más sabe.

—Sí.

La jovencita observó los ojos verdes de él, sintiéndose un tanto afligida. ¿Por qué no podía saberlo?

—Cuando sea seguro, te lo diré —le aseguró, antes de darle un último beso, e irse a la habitación a preparar todo para su viaje.

Laila suspiró y se sentó en el sillón. Si tan sólo estuviera Jaden, de seguro la ayudaría a comprender que estaba ocurriendo.

...

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