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En treinta minutos comienza la primera clase de la semana y paso el tiempo tomando desayuno junto Mandy, Cara y Christina. Mientras hablamos, me fijo en Mandy, tiene los ojos clavados en la mesa de en frente. Veo en su dirección y me doy cuenta de lo poco discreta que es al estar babeando por el Sr Malik, quien también mira a nuestra mesa con una sonrisa. No sé si lo hace por educación, o porque estos dos ya se han hecho amigos, pero he notado que últimamente el profesor Malik y mi amiga hablan mucho, durante y después de clases. No tiene nada de malo, supongo que es simpático fuera del salón, mientras enseña es la persona con menos paciencia en el mundo, pero no me cabe duda de que, en cierto modo, es parecido a nosotros, solo que un poco más maduro.

—¿Por qué lo miras tanto? —le susurro y despierta de su trance sobresaltada.

—¿Qué? ¿A quién? —se hace la tonta y toma un sorbo de su taza de té.

—Al Sr Malik.

Se ríe como si hablara incoherencias y se mete una galleta a la boca.

—No estoy mirando a Zayn.

—¿Ahora lo llamas por su nombre? —la acuso con cierta picardía y sus mejillas enrojecen.

—¿No tienes clases en quince minutos? —sé que intenta desviar el tema, pero veo la hora por inercia y tiene razón.

—Mierda, llegare tarde ¡Gracias! —le doy un último mordisco a mi emparedado y salgo corriendo con mis cosas, despidiéndome de las chicas con la mano.

Llego a mi casillero en pocos minutos y cuando estoy ahí, Harry llega detrás y abre el suyo.

—Hola —lo saludo con una sonrisa. No me contesta, de hecho, ni siquiera me mira— Harry, ¿estás ahí? —ahora si me mira, pero su mirada es fría y molesta. Retrocedo unos pasos—. ¿Estás bien?

—De maravilla, deja de molestar —es frío y distante. Cierra con fuerza su casillero y me deja sola, atónita y sin entender que le pasa.

En la noche me manda un mensaje disculpándose por marcharse de repente cuando lo ayudé y ahora me trata así... bienvenido de vuelta Styles.

Ignoro su comportamiento y tomo mis cosas para marcharme a clases. Llego justo a tiempo, ya que el profesor entra tres pasos después que yo. Como llego tarde, el único asiento disponible que queda es junto al rey de Roma. Me dirijo rápidamente al lugar y acomodo mis cosas. Él, por más que me mueva, ni se inmuta.

—¿Me puedes decir que te pasa? No soporto tu bipolaridad —me mira de reojo y frunce el ceño.

—Pues puedes irte a llorar a los brazos de Daniel si tanto te molesta —o estoy sorda, o este chico enserio lo odia.

—¿Qué? —digo casi en un susurro—. ¿Qué tiene que ver Daniel en todo esto?

—Sigues saliendo con él, incluso cuando te dije que no era bueno para ti. Después dices que yo soy el idiota, cuando en realidad, lo eres tú —es brusco con sus palabras y me siento atacada.

—¿Qué sabes tú de eso? —me pongo a la defensiva, su tono de voz me molesta y no voy a dejar que me trate de esta forma—. No me llames idiota, no tienes razones para llamarme así.

—Tú me lo dices siempre.

—Porque siempre actúas como tal.

—Bueno, ahora tu eres la idiota. Por querer ir al festival con ese imbécil, por seguir viéndolo, por creerte todas sus mierdas —me mira enojado y se acerca a mí, solo para darle más intensidad a sus insultos. Lo miro furiosa.

—¿Cómo puedes ser tan cínico? ¿por qué te molesta tanto que salga con él? No es como si te interesara mi vida o algo... déjalo en paz de una buena vez —tanto él como yo no despegamos la mirada del otro, pero en ambos se ve la rabia que fluye en ellas.

FAULT [H.S.] MATUREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora