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No ha sido por mi nombre, a decir verdad, ha sido por quien lo ha dicho.

Se sienta delante de mí, con ambas manos inquietas, jugando con sus dedos. No me muevo, no tengo energías para hacerlo, simplemente no lo quiero aquí.

—¿Qué haces aquí?

—Aquí vengo siempre, casi nadie viene en invierno a esta parte de la academia —no emito sonido alguno, pero asiento y desvió la mirada. Él se acerca y me abrazo de las piernas, manteniendo una distancia decente entre los dos. Hace caso omiso a mi rechazo corporal y se acomoda.

—No —le digo cuando está a punto de acercarse más.

Me mira con tristeza y guarda distancia, no deja de mirarme y sigue con la misma expresión de cachorrito bajo la lluvia para manipularme. No le funciona.

—Quiero hablar contigo.

—Pues yo no.

Suspira y se pasa una mano por la nuca.

—Bueno, pero yo sí y si no quieres hablar, entonces escucha —le ha salido más brusco de lo que esperaba, pero cuando lo miro no parece arrepentido, sino que desesperado—. Te extraño... han sido días horribles sin ti. Mi mente viaja a los lugares más oscuros de mi cabeza y se me es imposible distraerme de los putos y tormentosos sueños que me acosan día a día. Me importa una mierda todo lo que te dije en la fiesta, porque nada de eso era verdad. Estaba celoso, no quise admitirlo, pero no me gustó nada que te acercaras a ese tarado que parece pan tostado con los que si golpeas podrías matar a alguien.

Consigue que una pequeña sonrisa se me escape de los labios, pero está distraído insultando a Steven para notarlo, por lo que alcanzo a deshacerla.

—Es un infeliz, no te quería cerca de él, pero las cosas se descontrolaron y reaccione mal. También tú, porque no fuiste toda una santa, pero ahora me importa un bledo por lo que hayamos peleado. Te quiero devuelta, te quiero conmigo, te... —suspira y sus ojos son como ventanas dejando a la vista sus sentimientos—. Te quiero.

Me lo vuelve a decir, esta vez sobrio, y mi corazón se acelera de nuevo después de días de no marcar presencia.

—¡Al carajo la fachada del idiota insensible que no cree en el amor! Me importa una mierda que digan o piensen los demás, pero tu... de ti es diferente —se acerca a mí y acaricia mis rodillas—. Por ti soy capaz de cualquier cosa.

Su voz gutural y desgarradora es apenas audible por las suplicas a las que se ha rebajado. Está pálido, ojeroso y, más que triste, pareciera estar enfermo.

Me toma las manos y las acaricia esperando alguna respuesta.

—Dime algo... por favor.

Juro que estoy a punto de perdonarle todo, que estoy por abalanzarme a sus brazos y olvidar lo que pasó, pero esa chica ya no existe. Pude haber sido débil en el pasado, pude haber sido ingenua y creerle cada suspiro que provenía de sus labios, pero con todo lo que ha pasado, solo aprendí una cosa: El Oscar va para Harry Styles.

—Emma contéstame.

No digo nada. Estoy completamente vacía y el sigue insistiendo. Me acaricia las mejillas y me besa, pero no siento nada más que dolor. No le sigo el beso, a pesar de toda la intención que ha puesto en él.

—¡Emma por favor! —chilla al hablar e intento escapar de su agarre. Puede que no le siguiera el beso, pero no significa que no haya querido.

Mi dolor se refleja entre lágrimas que limpian la tierra que se ha impregnado en los poros de mis mejillas, provocando que se ahoguen tal como mi corazón, obstruido de tanta suciedad, de tanta miseria.

FAULT [H.S.] MATUREHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora