Doctor Styles IV

172 6 1
                                        

La colaboración en el proyecto "El Faro de Niall" se convirtió en el terreno neutral donde Harry y Anna se vieron obligados a interactuar, despojados de sus roles anteriores de juez y culpable, de cirujano y enfermera. Su relación era estrictamente profesional, pero la intensidad de su enfoque compartido sobre la misión de Niall era un poderoso vínculo emocional.
Anna era brillante en su nuevo rol. Su enfoque en el bienestar holístico del cuidador, un detalle que Harry había descuidado en la fase inicial, era esencial. Harry, por su parte, demostró una habilidad para la gestión compasiva que sorprendió a Anna.
Las reuniones eran largas, a menudo terminando tarde. Hablaban de presupuestos, protocolos de empatía y diseño de espacios. Rara vez hablaban de Niall, y nunca, del pasado doloroso. Sin embargo, en el silencio de sus interacciones, se comunicaba más de lo que decían.
Una tarde, mientras revisaban los planos de la sala de meditación para los cuidadores, Anna notó que Harry había añadido una pequeña ventana con vistas a un jardín secreto.
“Me gusta el detalle de la ventana,” comentó Anna. “Aporta mucha luz. Muy optimista.”
Harry la miró, una mirada que no había permitido antes. “Niall siempre decía que la luz era el antídoto contra el miedo. Y que tú tenías la mejor sonrisa de todas, Anna, cuando la luz te daba de lleno.”
Anna se sonrojó, pero no se retiró. “Gracias, Harry. Es bueno que hables de él, a veces.”
La mención de Niall no fue dolorosa; fue un puente.

***

Un mes antes de la inauguración, la presión era alta. Harry y Anna estaban exhaustos, trabajando hasta la medianoche en la oficina del sitio.
Harry se dio cuenta de que había olvidado cenar. “¿Te gustaría tomar un café rápido antes de irnos? En el pequeño lugar de la esquina. No es oficial. Solo es café.”
Anna aceptó. Era la primera vez que se arriesgaban a interactuar fuera del contexto de la construcción.
Sentados en el café, lejos de los planos y los presupuestos, la conversación fluyó hacia sus vidas personales.
“¿Cómo ha sido tu recuperación, Anna?” preguntó Harry, con genuina preocupación.
Anna tomó un sorbo de café. “Larga. Lenta. Pero necesaria. El traslado me dio la distancia que necesitaba para perdonarme a mí misma por haber colapsado. Y para perdonarte a ti por no haber preguntado.”
“¿Me perdonaste de verdad?” preguntó Harry, sus ojos clavados en ella.
“Sí,” respondió Anna, con firmeza. “El dolor de la injusticia es más fácil de dejar ir que el dolor del duelo. Y he visto lo que has construido. Esto es tu penitencia y tu legado. Es suficiente.”
Harry suspiró aliviado. “Yo no he salido con nadie desde... desde que lo perdí. Y ahora, después de todos estos meses de trabajar contigo, siento que la verdad es lo único que me importa.”
Anna sonrió con tristeza. “Y la verdad es que ambos amamos a la misma persona, Harry. Y ahora honramos esa persona juntos. No puedes confundir la conexión que tenemos a través de Niall con otra cosa. No arriesgaremos este proyecto por una confusión de sentimientos.”

***

Harry asintió, entendiendo la cautela de Anna. Ella ya no huía de él por culpa o deseo, sino por respeto a su propia sanación y al legado de Niall.
“Tienes razón. La línea es clara. Pero Anna,” dijo Harry, su voz bajó a un susurro, “el trabajo que estamos haciendo, el cuidado que ponemos en cada detalle… es la cosa más íntima que he hecho desde que perdí a Niall. Y la comparto contigo.”
Anna se sintió conmovida. La intimidad no era física; era la construcción de un legado compartido, basado en el amor que ambos sentían por un hombre que ya no estaba.
“Es un amor de tres, Harry,” dijo Anna, repitiendo la frase que una vez había creído. “Solo que una parte de ese amor es ahora una misión. Sigamos trabajando.”
Anna se levantó para pagar el café. Harry, en lugar de intentar acercarse o coquetear, simplemente la dejó ir. El respeto era su nuevo fundamento. Sabía que si alguna vez había una oportunidad para algo más que la colaboración, tenía que ser construido con paciencia, ladrillo a ladrillo, tan sólido como el Faro de Niall.

***

La inauguración de "El Faro de Niall" fue un éxito rotundo. Harry y Anna, de pie en el escenario, compartieron palabras de gratitud y emoción, sus voces entrelazadas por la memoria de Niall. La atmósfera estaba cargada de un orgullo compartido que era casi tan palpable como la electricidad entre ellos.
Al finalizar el evento, la gente se dispersó. Harry y Anna se quedaron solos en el gran salón de entrada, la luz tenue de la noche iluminaba el nombre de Niall sobre la puerta.
“Lo hicimos, Anna,” dijo Harry, su voz ronca de emoción.
“Lo hicimos,” confirmó Anna, una lágrima solitaria rodando por su mejilla. No era de tristeza, sino de liberación.
El silencio que siguió no fue incómodo; fue un abismo. Con el proyecto terminado, no había más excusas para la distancia. La misión se había cumplido, y el muro profesional se había desmoronado, dejando al descubierto dos almas vulnerables y crudas.

***

Justo en ese momento, una tormenta violenta estalló afuera. El viento aullaba, la lluvia golpeaba las ventanas con furia y las luces parpadearon, amenazando con irse.
Anna dio un respingo cuando un trueno hizo vibrar el edificio. Harry, por instinto, dio un paso hacia ella.
“¿Estás bien?” preguntó Harry, su voz era de pura preocupación, desprovista de cualquier formalidad.
Anna lo miró. En sus ojos, ya no había miedo, ni dolor, sino una necesidad cruda que había mantenido reprimida durante demasiado tiempo. La tormenta exterior reflejaba la tempestad que se desataba en su interior.
“No lo sé, Harry,” susurró Anna, su voz temblaba. “De repente, siento que todo lo que hemos construido se ha… deshecho.”
Harry extendió una mano, no para tocarla, sino como una ofrenda. “El proyecto está terminado, Anna. Las reglas que nos impusimos para protegerlo, ¿siguen aplicándose ahora?”
Anna no respondió con palabras. Dio un paso, luego otro, acortando la distancia entre ellos. La intimidad que habían negado se materializó en el espacio que se cerraba.

***

Cuando se encontraron, no hubo vacilación. Las manos de Harry se aferraron a su cintura, atrayéndola con una fuerza que ella anhelaba. La boca de Anna buscó la suya con una desesperación que sorprendió a ambos.
El beso fue una explosión. No era un beso suave o tentativo, sino la liberación de años de represión, culpa, dolor y deseo inconfesado. Fue una confesión mutua en la que el lenguaje era el tacto y el gusto. La boca de Harry era voraz, la de Anna respondía con la misma intensidad. Sus cuerpos se unieron con la urgencia de dos piezas que finalmente encajan.
Las manos de Harry se deslizaron por su espalda, apretándola contra su cuerpo como si temiera que se desvaneciera. Anna enredó sus dedos en su cabello, tirando suavemente, guiando la furia de su beso.
La camisa de Harry se abrió bajo las manos temblorosas de Anna, sus labios exploraron la piel debajo. Cada caricia era una disculpa, cada beso un perdón. No había inocencia en este encuentro; solo la madurez de dos almas que habían compartido el infierno y ahora encontraban el cielo en los brazos del otro.
La ropa se convirtió en un obstáculo. Cayeron al suelo sobre una alfombra suave, sus cuerpos buscando la cercanía más profunda. Cada toque era una revelación, cada gemido una verdad. La piel contra la piel era un lienzo donde se escribía una nueva historia, una que no negaba a Niall, sino que lo incluía como el puente que los había llevado hasta ese punto.
No fue solo un acto físico; fue una entrega emocional profunda. La vulnerabilidad de Harry, su arrepentimiento, se mezcló con el alivio de Anna al ser finalmente deseada por el hombre que amaba, sin juicio, sin culpa.
Cuando la tormenta amainó afuera, el silencio en el salón era denso, lleno del aliento entrecortado de dos amantes. Y en la oscuridad, bajo la luz del nombre de Niall, Harry y Anna se aferraron el uno al otro, sus cuerpos entrelazados, sus almas finalmente en paz, habiendo encontrado consuelo en el lugar más inesperado de todos. El camino de la sanación no había terminado, pero habían descubierto que no tenían que recorrerlo solos.

Holaaa. Nuevamente una entrega de esta hermosa historia. Todavía queda una parte más por subir.

Muchas gracias por sus comentarios.  ❤️🩷

A. S.

One Shots H. S. (+18)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora