Acordes prohibidos II

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Anna corrió fuera del estudio de grabación, la adrenalina quemándole las venas. No se detuvo a esperar un taxi, corriendo varias cuadras hasta que el aire frío hizo que sus pulmones dolieran, un dolor físico que agradeció por distraerla del pánico emocional.
Llegó a su pequeño apartamento y cerró la puerta de golpe, deslizándose hasta el suelo frío. No podía creer lo que acababa de hacer, ni que ellos hubieran hecho. Se había permitido caer en la fantasía que había mantenido sellada durante años.
Se arrastró hasta el baño, encendiendo la ducha con el agua lo más fría posible, intentando apagar el fuego que sentía en la piel. Se miró en el espejo: las mejillas rojas, los labios hinchados, la mirada febril. No era la profesional. Era una mujer que acababa de ser besada apasionadamente por dos hombres que la deseaban, y que había correspondido con una entrega total.
Anna se tocó, primero con temor, luego con una necesidad desesperada. Sus dedos exploraron los puntos que sus caricias habían encendido. Cerró los ojos y revivió el momento: las manos firmes y grandes de Harry en su cintura; el aliento caliente de Niall en su cuello; el sonido de la risa de ambos que se había transformado en un gruñido compartido de deseo.
La humedad y el placer la invadieron, pero en el clímax, la sensación se mezcló con la culpa y el pánico. ¿Cómo pude dejarme llevar? Esto arruinará mi vida. Yo soy su empleada, y ellos son...
Se levantó de un salto, secándose bruscamente. Tenía que volver a la armadura. Tenía que volver a ser la co-escritora. Pero el sabor de sus besos en sus labios le decía que la formalidad se había ido para siempre.

***

Anna volvió al estudio dos días después. El aire era insoportable. Ella era toda formalidad, él solo hablaba de acordes.
El enfrentamiento fue en la sala de control, Harry cerrando la puerta y Niall bloqueando la salida.
"No vas a huir de nuevo," dijo Harry.
​“Lo de la otra noche fue un error. Una indiscreción,” respondió Anna, apretando su bolso contra el pecho.
​Niall dio un paso hacia ella. “No. Fue real. Lo sentimos los dos, Anna. Y tú también. ¿Qué te asusta tanto?”
​Anna sintió la presión y las lágrimas de la frustración se acumularon. “¡La verdad es que no soy estúpida! Escuché cosas, Niall. Cosas que hacen que todo lo que me dijeron suene a una mentira. Soy una más, ¿no es cierto? La chica del estudio que finalmente cede a los encantos.”
​Harry se acercó. “Anna, mírame. No te mentimos. No somos ese cliché. Queremos compartirte de una forma que nunca hemos querido a nadie más. Déjanos demostrarte.”
​Ella sintió la fuerza de su honestidad, pero el miedo era demasiado grande. Ella sacudió la cabeza, liberándose del toque de Niall. “No. No puedo. No voy a arriesgar mi carrera por una aventura de ustedes.” Intentó abrir la puerta. “Simplemente no va a pasar.”
​Harry se interpuso, pero ella lo evadió y salió corriendo del estudio.,

***

Al salir del edificio, se encontró con dos chicas jóvenes, esperando pacientemente en la puerta. Iban con discos y bolígrafos.
“¡Disculpa!” una de ellas la detuvo. “¿Vienes de adentro? ¿Están Harry y Niall todavía?”
Anna sonrió. “Sí, terminaron tarde. Ya se van.”
“Ay, ¡qué suerte tienen!” suspiró la otra chica, con los ojos brillantes. “Siempre tienen a las chicas más guapas cerca cuando están grabando. Mi amiga me contó que antes de la última gira, pasaron semanas con una bailarina. Es que son tan encantadores, es imposible decirles que no.”
La primera chica se rió con picardía. “Sí, no importa lo profesional que sea la chica, siempre acaban cediendo a los encantos de la doble H. ¿Te imaginas ser esa chica?”
El mundo de Anna se detuvo. El calor en su pecho se convirtió en un frío gélido. Una más. Siempre acaban cediendo a los encantos. Era algo que hacían desde antes.
La verdad la golpeó con una fuerza devastadora. Su miedo inicial había sido confirmado por la boca de unas inocentes fans.
Anna sintió un dolor sordo y agudo. El deseo se mezcló con la humillación. No iba a ser la mujer que cedía.
Al llegar a su apartamento, tomó su teléfono y envió un mensaje al grupo de chat del álbum:

Anna: Chicos, lo siento, me acaba de surgir una urgencia familiar fuera de la ciudad. Tengo que volar esta misma noche. Estaré inaccesible por un par de días. Los mantendré al tanto por email.

Bloqueó el teléfono, se puso los auriculares para no escuchar una posible llamada, y comenzó a empacar. No era la verdad, pero era su única vía de escape. No iba a ir a la suite del hotel. No iba a ser la bailarina ni la chica de la gira.

***

Anna se instaló en un hotel de carretera a dos horas de la ciudad. Pensó que estaba a salvo.
Sin embargo, al tercer día, un golpe firme y urgente sonó en la puerta de su habitación.
Abrió con cautela y se encontró con Niall y Harry. Ambos parecían cansados y enfadados.
“¿Urgencia familiar, Anna?” preguntó Harry, con los brazos cruzados. Su voz era grave, traicionada.
Niall deslizó el pie para evitar que ella cerrara la puerta. “Te rastreamos, Anna. No puedes huir de nosotros por un mensaje de texto. Queremos saber la verdad.”
Anna sintió la presión y las lágrimas de la frustración. “¡La verdad es que escuché cosas de sus fans, Niall! Cosas que hacen que todo lo que me dijeron suene a una mentira. Soy una más, ¿no es cierto? La chica del estudio que finalmente cede a los encantos.”
Harry se acercó, la miró fijamente. “¿Y crees que si fueras ‘una más’ habríamos cancelado dos días de grabaciones para buscarte en un hotel de mala muerte?”
Niall la tomó suavemente del rostro. “No te mentimos. Lo que pasó en el estudio fue real. Y no, no eres una conquista. Te deseamos. A ti. Y queremos compartirte de una forma que nunca hemos querido a nadie más. Déjanos demostrarte que no somos ese cliché.”
Anna se dio cuenta de la desesperación honesta en sus ojos. Ellos habían venido por ella. Habían roto sus propias reglas. Ella dejó caer finalmente su última barrera de protección.

“De acuerdo,” susurró ella. “Demuéstrenlo.”

Holaaa. ¡Nueva entrega! Espero que la nueva historia le esté gustando. Y que esperen con ansias la tercera parte.

No olviden pasar por las otras historias: el novio del matrimonio Styles y Woman.

A. A.

One Shots H. S. (+18)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora