Anna
Eran las seis de la mañana. El silencio era total, el tipo de silencio que solo existe antes de que una casa con tres niños despierte. Estaba en la cama, en el centro, como siempre. Niall estaba dormido a mi izquierda, su brazo cubriendo mi vientre. Harry estaba a mi derecha, su mano posada en mi cabello. Sus cuerpos eran mis dos orillas, y yo era el río que los unía.
No podía dormir. Los últimos meses habían sido un torbellino que había reescrito mi existencia. Me moví con cuidado, sintiendo la tensión en mi cuerpo, un recuerdo físico del parto natural que había traído a mis mellizas al mundo. Un parto donde, biológicamente, solo uno de mis hombres era el padre, pero emocionalmente, ambos lo eran.
Solía pensar que el amor era binario: Harry, mi esposo legal, mi ancla, mi alma gemela con quien había construido una vida y un imperio. Niall, mi amante, mi fuego, la chispa de pasión y la adrenalina que me hacía sentir viva. Pero el nacimiento de Isabella y Aurora, y la paternidad compartida con Ed, había disuelto esas fronteras.
Ya no había un "esposo" y un "amante"; solo había mis dos amores, mis dos padres.
***
Recordé la pregunta de la periodista en la gala: “¿No es un poco demasiada intromisión?”. En ese momento, la respuesta había sido estratégica. Ahora, la respuesta era emocional: No hay intromisión porque no hay límites.
Miré a Niall. Él era el proveedor de placer más audaz, el que me hacía tocar el cielo en el vestidor, el que me reclamaba con su boca en mi pecho. Pero también era el que calmaba a Ed de su fiebre y el que besaba mi cuerpo de madre con total reverencia. Niall era mi ternura feroz. Su amor no era un secreto que debíamos ocultar, sino una base que teníamos que proteger.
Miré a Harry. Él era la estabilidad, el que manejaba la logística, el que me dio su apellido legalmente a sabiendas de que mi cuerpo podría haber gestado al hijo de su esposo. Él era el que me penetraba con la urgencia de un esposo celoso, pero el que se arrodillaba para dar placer total a Niall en el baño. Harry era mi roca apasionada. Su amor no era posesivo, sino inclusivo, entendiendo que amarme a mí significaba amar el universo que yo había ayudado a crear.
La paternidad había fusionado sus roles de una manera que el sexo, por sí solo, nunca habría logrado. El hecho de que ambos hubieran estado allí, viendo nacer a sus hijas de forma natural, sin importar la genética, había sellado su destino. La mano que sostenía a Ed durante una pesadilla era la misma que me acariciaba con deseo; la boca que le daba el biberón a Aurora era la misma que besaba a Harry.
***
Pensé en Ed, Isabella y Aurora Styles-Horan. No tenían dos padres, sino una triada de apoyo, pasión y compromiso inquebrantable. El doble apellido no era una excusa para la prensa; era la única verdad que honraba a los hombres que sacrificaron sus vidas individuales para formar este clan.
Sentí una lágrima silenciosa deslizarse por mi sien. No era una lágrima de tristeza, sino de asombro. Había roto todas las reglas, desafiado todas las expectativas sociales, pero había encontrado una paz y una plenitud que nunca creí posibles.
Me moví sutilmente, acercando mi cuerpo a Niall, sintiendo el calor de su sueño. Luego, giré la cabeza hacia Harry, y le di un beso suave en el hombro.
—Los amo —susurré en el silencio, una declaración para el universo, no solo para ellos.
Los dos se movieron ligeramente en respuesta, sin despertar. Sus manos se encontraron sobre mi cuerpo, el toque inconsciente de dos hombres unidos por una mujer y tres hijos.
Yo no vivía en un matrimonio, ni en una aventura. Yo vivía en un universo de tres, un sistema solar donde la gravedad se distribuía de manera diferente, pero la luz era el triple de brillante. Y ese universo era mi hogar perfecto.
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One Shots H. S. (+18)
Fiksi PenggemarHarry , Anna y Niall, una pareja nada convencional, una pareja de tres.
