Anna, a sus veintiún años, vivía en la órbita de Harry Styles, el padre soltero de su mejor amiga Ámbar, y su mejor amigo, Niall Horan. Hombres maduros, comprometidos con su vida familiar, secretamente idolatraba y deseaba. La línea era clara, pero cada noche, sus ojos se iluminaban al verlos, y las fantasías sobre ellos eran su único secreto.
***
La tensión se desbordó durante la fiesta universitaria que Ámbar había organizado esa noche. Cuando Harry vio a Marco, el compañero de clase, coqueteando abiertamente con Anna, la sangre le hirvió. Bajó las escaleras y, con una furia mal disimulada, regañó a Anna por su comportamiento.
“Anna, no me gusta cómo te comportas con ese chico. Compórtate como la familia que eres,” siseó Harry.
Anna se fue, molesta, pensando que él la veía como una responsabilidad.
Al ver la intensidad del enojo de Harry, Niall lo siguió hasta la cocina.
“Harry,” dijo Niall, su voz baja y seria. “El celo que sentiste no era el de un padre. Era el de un hombre. Tienes que ser honesto.”
Harry se apoyó contra la encimera, su rostro tenso. No pudo negarlo. “Sí, Niall. Me consume. Sé que es la amiga de mi hija. Sé que está mal. Pero la deseo. La deseo desde hace tiempo.”
Niall asintió lentamente. La verdad era que él sentía exactamente lo mismo. “A mí también me pasa, Harry. Por eso me asusté tanto cuando bajaste. Yo también la quiero.”
La confesión mutua liberó algo entre ellos, un pacto secreto de deseo compartido.
***
Minutos después, la tensión alcanzó su punto de ruptura. Harry y Niall salieron a la terraza y vieron a Anna y Marco, peligrosamente cerca, a punto de besarse. Esa imagen fue la gota que colmó el vaso.
“Se acabó,” gruñó Harry. “Ya no hay barreras sanas. Ella nos ha estado mirando durante años. Y si la perdemos con ese imbécil, será culpa nuestra por ser cobardes.”
Niall asintió, su rostro ardía. La única solución era la acción. Tenían que saber si el deseo de Anna era tan intenso como el de ellos.
Ideado el plan, convencieron a Ámbar de organizar una cena para Anna.
***
El viernes por la noche. Ámbar se excusó temprano, dejando el escenario listo. La atmósfera era eléctrica.
Harry y Niall procedieron con su test: miradas prolongadas, roces accidentales, y cumplidos directos que ya no sonaban a amistad. Anna, empoderada por la verdad y por el deseo inconfundible en sus ojos, respondió. Sostuvo sus miradas y no se retiró.
Después de la cena, Harry puso música. “Ven, Anna,” dijo Harry, extendiendo la mano.
En el centro de la sala, bajo la luz tenue, Harry la acercó, el baile era lento y sensual. Sentir su cuerpo tan cerca, el olor de su madurez, era embriagador. Niall no tardó en unirse, deslizando su cuerpo detrás de Anna, sus manos tocando sus hombros. La proximidad era intolerable.
Harry detuvo el baile, sus ojos fijos en los de Anna. Se inclinó y la besó.
El beso fue una explosión de años de represión. Anna se entregó con una urgencia que confirmaba toda sospecha. Cuando Harry se separó, Niall tomó su lugar, su beso era más salvaje y posesivo.
Anna se separó de ambos, jadeando, sus labios temblaban.
“Hay algo que tienen que saber,” susurró Anna, reuniendo toda su valentía. “Yo nunca he estado con nadie. Soy virgen.”
La confesión los dejó sin aliento. Esto no era un juego, era una entrega total.
Harry la tomó del rostro, su voz era grave y cargada de una decisión inamovible. “Anna, esto nos está consumiendo. Pero por la seguridad de todos, y por el deber que tenemos, solo puede ser una noche.”
Niall asintió, su rostro era una máscara de dolor y deseo. “Solo esta noche, Anna. Una sola vez, para sacarnos esta locura de la cabeza y volver a la normalidad.”
Anna sonrió, sus ojos brillaban con la certeza de que estaban mintiendo. “Una noche, entonces. Los espero en el ático.”
Los tres se miraron, sabiendo que la promesa de una sola noche era la mentira más dulce que jamás se habían contado, sin sospechar que, después de esa noche, Anna se convertiría en su mujer.
***
A las once y media, Anna se deslizó hasta el ático.
Harry y Niall ya estaban allí. Sin palabras, se desnudaron, cada movimiento era una declaración de que no había vuelta atrás.
Harry la tomó primero. La penetró lentamente, sus cuerpos se encontraron con un gemido de puro placer. Anna sintió el dolor agudo de la primera vez, pero fue rápidamente eclipsado por el placer que sentía al ser poseída por el hombre que había deseado por años. Rompió la última barrera de su cuerpo.
Niall, con el rostro ardiente, no pudo contenerse. Se arrodilló, su boca encontró el punto más sensible de Anna.
Harry la levantó ligeramente, una invitación a Niall. Niall penetró a Anna por detrás, la doble penetración fue el punto culminante de su deseo.
Los dos hombres se movían en una danza sincronizada. Harry controlaba el ritmo lento y dominante, mientras Niall le daba la urgencia de la transgresión.
“¡Eres nuestra! ¡Nuestra mujer!” jadeó Harry, sus ojos oscuros por el éxtasis.
Cuando el clímax los alcanzó, fue una explosión total. Harry eyaculó dentro de ella, llenándola con su esencia. Inmediatamente después, Niall la siguió.
Los tres se desplomaron en la cama, sudorosos y exhaustos.
Harry besó su frente. “Nuestra mujer,” susurró.
Anna sonrió, su cuerpo temblaba por el exceso de placer. Se había entregado por completo a sus hombres mayores, y la armonía que había encontrado era más dulce y más liberadora de lo que jamás había soñado.
Holaaa. Este one shot no estaba en la lista pero quise subirlo. Tengo varios por subir y me pondré al día, lo prometo.
Por cierto, tengo dos cosas por contar: mi historia Woman ya se encuentra terminada en mi perfil. Pasen a leerla y denme una estrellita.
Y dos, ¡me he comprometido! Y me siento muy feliz por compartirlo. ¿Qué consejos me darían para un día tan especial como es casarse con la persona que amás con todo tu corazón?
Leeré sus mensajes.
A. S.
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One Shots H. S. (+18)
FanfictionHarry , Anna y Niall, una pareja nada convencional, una pareja de tres.
