"Sí, quiero" III

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La transición de Niall de terapeuta a compañero fue como el paso del invierno a la primavera. Sin la presión de las "apariencias" de los Styles, Anna empezó a descubrir quién era ella realmente.
Niall la llevó a viajar, pero no a hoteles de lujo para ser vista, sino a cabañas en la montaña y ciudades pequeñas donde nadie conocía su apellido. Su vínculo floreció sobre una base de comunicación radical. Con Niall, Anna no tenía que medir sus palabras; él celebraba su independencia.

***

Una noche, en el nuevo apartamento de Anna, la tensión acumulada durante meses de sesiones profesionales finalmente estalló. Pero fue diferente a todo lo que ella había conocido. Niall la tomó con una ternura feroz, asegurándose en cada momento de que ella se sintiera en control.
"Aquí no hay reglas, Anna," susurró él mientras la desvestía con una devoción casi sagrada. "Solo tú y lo que tú desees."
   La posesión de Niall no fue un acto de dominio, sino de entrega mutua. Él la adoró, recorriendo cada rincón de su cuerpo con paciencia, llevándola a un clímax donde ella no se sintió "marcada", sino liberada. Por primera vez, el sexo no era un contrato social, sino un lenguaje de libertad.

***

Mientras tanto, la vida de Harry se convirtió en un museo de arrepentimientos. La cancelación de la boda fue, tal como sus padres temían, un escándalo, pero el verdadero golpe no fue social, sino emocional.
Harry regresaba cada noche a la mansión que había diseñado para "su familia perfecta", solo para encontrar el eco de su propia voz. Cada vez que veía el espacio vacío en el armario donde debía estar el vestido de Anna, sentía una punzada de vergüenza.
Su madre, lejos de consolarlo, lo recriminaba por "no haber sabido controlar a su mujer". Harry empezó a ver a sus padres con los ojos de Anna: vio la frialdad, la obsesión por el estatus y la falta total de empatía. Por primera vez en su vida, se sintió un extraño en su propia casta.
Un mes después, Harry se encontró con ellos en un evento benéfico. Vio a Anna de lejos; llevaba un vestido sencillo, sin las joyas de los Styles, y reía con una autenticidad que nunca tuvo a su lado. Niall estaba a su lado, sosteniéndole la mano de forma protectora pero relajada.
Harry intentó acercarse, pero sus pies se clavaron en el suelo. Se dio cuenta de que Anna no se había ido porque no lo amara, sino porque él no la amaba lo suficiente como para dejar de amarse a sí mismo y a su linaje.

***

Meses después, Harry le envió una carta a Anna. No era una petición de regreso, sino una rendición.

"Anna: Tenías razón. Me tomó perderte para darme cuenta de que el 'honor' que mis padres defendían era solo una jaula. He cortado lazos con ellos. No porque espere que vuelvas, sino porque no puedo seguir siendo el hombre que te obligó a invitar a tus demonios a tu mesa. Sé que Niall te cuida. Gracias por enseñarme que el amor no es un contrato, sino un refugio. Sé feliz."

Anna leyó la carta sentada en el jardín de la casa que ahora compartía con Niall. No lloró. Simplemente la dobló y se la entregó a Niall.
— "¿Quieres que la guarde?" —preguntó Niall con suavidad.
— "No," respondió ella, abrazándolo. "Ya no necesito guardar nada del pasado."
Esa tarde, Anna descubrió que estaba embarazada. Pero esta vez, no hubo miedo ni dudas sobre quién estaría en la sala de parto o quiénes serían invitados al bautizo. Sabía que su hijo crecería en un hogar donde la familia no se definía por la sangre, sino por el respeto y la verdad.

Holaaaaa. ¿Qué les pareció esta historia? Espero que les haya gustado tanto como a mí.

A. S.

One Shots H. S. (+18)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora