¿Mejores amigos?

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Anna había estado enamorada de Harry y Niall durante la mayor parte de los últimos tres años. No era un capricho; era una profunda y compleja conexión que se había tejido en la comodidad de su amistad. Como en el amor, ella no podía elegir entre la calidez protectora de Niall y la intensidad intelectual de Harry; los quería juntos, como un todo.
Los tres eran inseparables. Compartían apartamento, noches de cine y confesiones profundas. Sin embargo, en todos esos años, ellos nunca habían cruzado la línea, ni siquiera con un coqueteo serio. Sus gestos de afecto eran siempre fraternales, llenos de un cariño que Anna temía confundir con algo más.
Anna se convenció de que los dos chicos, brillantes y populares, solo la veían como "la pieza esencial del equipo," la amiga fiable o la confidente. Sus vidas eran un triángulo perfecto de amistad, y Anna temía que cualquier cambio lo arruinara.

***

Una noche, mientras los tres cenaban pizza, Anna mencionó casualmente que había conocido a un chico en la biblioteca.
“Es muy dulce,” comentó Anna. “Me invitó a salir el sábado.”
Harry y Niall intercambiaron una mirada, pero solo sonrieron.
“¡Genial, Anna! Diviértete. ¿Necesitas un análisis psicológico rápido antes de ir?” bromeó Niall, dándole un golpe amistoso en el hombro.
Harry, por su parte, le deseó suerte y se puso a hablar de un nuevo documental.
El corazón de Anna se hundió. Si realmente sintieran algo, ¿no mostrarían al menos un poco de celos? Su reacción solo confirmaba su miedo: eran sus mejores amigos, nada más.

***
Anna tomó una decisión dolorosa: tenía que seguir adelante. No podía congelar su vida por dos hombres que, aparentemente, no la veían.
Comenzó a salir activamente. Tuvo una cita el sábado, otra el martes. Cambió sus horarios de estudio para coincidir menos con los de ellos. La mesa de la cena dejó de ser un ritual diario.
Harry y Niall notaron el cambio inmediatamente. El apartamento, antes lleno de risas y la energía de Anna, se sentía vacío.
“¿No crees que Anna está actuando raro?” preguntó Harry a Niall una noche, mientras lavaban los platos. “Nunca está aquí. Y cuando está, tiene la cabeza metida en el teléfono.”
Niall se encogió de hombros, intentando sonar indiferente. “Está conociendo gente, H. Es normal. Deberíamos estar felices por ella.”
Pero la verdad era que no estaban felices. Estaban irritables. Harry estaba distraído en sus clases; Niall perdía la paciencia fácilmente. La ausencia de Anna rompía su propio equilibrio.

***
El punto de quiebre ocurrió un viernes por la noche. Anna había prometido ver una película con ellos, pero canceló a última hora, diciendo que tenía un "compromiso importante".
Harry y Niall estaban solos, sintiéndose molestos y extrañamente celosos, aunque no lo admitirían.
Mientras limpiaban el salón, Niall encontró el diario de Anna en el sofá, abierto en una página reciente. El encabezado era "Mark (cita 3)".
Niall, sintiendo una punzada que no debería haber sentido, leyó en voz alta, con una risa nerviosa: “‘Mark es genial, pero es tan unidimensional. Simplemente no tiene la complejidad emocional que tiene Harry, ni la calidez protectora de Niall. Sigo buscando la combinación, pero creo que la persona que busco no existe.’”
Ambos se quedaron congelados.
Harry tomó el diario, leyendo el fragmento una y otra vez. “Ella no está buscando a una persona. Nos está buscando a nosotros.”
La verdad los golpeó: Anna se había enamorado de su dinámica y, al creer que ellos la rechazaban, estaba buscando desesperadamente un sustituto. Y la rabia que sintieron no era por perder una amiga, era por perder a la mujer que, inconscientemente, ya consideraban suya.

***

Minutos después, Anna regresó a toda prisa al apartamento. Había olvidado su cartera.
Abrió la puerta y se encontró a Harry y Niall de pie en el centro de la sala, sus rostros tensos, con el diario abierto sobre la mesa de café.
“¿Qué pasa? ¿Qué están haciendo con mi diario?” preguntó Anna, sintiendo un rubor de vergüenza y pánico.
“¿Mark?” preguntó Niall, su voz era inusualmente grave. “¿Unidimensional? ¿Nos has estado comparando con cada pobre diablo que te encuentras?”
Anna sintió la presión y se preparó para defender su derecho a salir. “No les incumbe. Ustedes me dejaron muy claro que solo éramos amigos. Yo tenía que seguir adelante.”
“¿Dejarte claro?” rugió Harry, la calma habitual había desaparecido. “¿Cómo podíamos dejarte claro algo que apenas nos atrevíamos a admitirnos a nosotros mismos? Tú eres la única cosa que hace que este apartamento se sienta como un hogar, Anna. Nuestra complicación siempre fuiste tú.”
Harry se acercó a ella, la distancia de años finalmente colapsó. “Cada vez que salías, nos volvíamos locos de celos, pero creíamos que no teníamos derecho a detenerte. Pensábamos que si te decíamos que te queríamos, arruinaríamos la mejor amistad de nuestras vidas.”
Niall se unió a Harry, cerrando el espacio. Anna se encontró atrapada entre la intensidad de Harry y la posesividad de Niall.
“No querías a Mark. Nos querías a nosotros,” dijo Niall, su voz suave y firme. “Y nosotros te queremos a ti, Anna. Los dos. No como una amiga, sino como la razón por la que respiramos. Ahora, dime que ese chico del martes no te tocó, porque si lo hizo, vamos a tener un problema.”
Anna miró sus rostros, el deseo ardiente y la vulnerabilidad en sus ojos. El miedo se había ido, reemplazado por la certeza.
“No me tocó,” susurró Anna, la tensión finalmente liberada. “Solo me hicieron darme cuenta de que la persona que buscaba no era unidimensional. Eran dos.”
Harry la tomó por la barbilla, mientras Niall la abrazaba por la espalda. El triángulo de amistad se había transformado, explosivamente, en un triángulo de amor. La ceguera había terminado.


Holaaaaa. ¿Cómo están? Les traigo una nueva historia. Espero que les guste, voten y comenten.

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