La Bratva ha decidido abandonar "La asociación" comandada por Eiden Palacios, con ello, consolidan una vez más su enemistad.
Madaby Palacios no es ninguna paloma blanca, a pesar de los esfuerzos vanos de su hermano mayor, se verá atraída por los be...
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Antonio terminó la logística contra la Bratva, me llamó esa misma noche y acudí al mismo lugar dónde ya nos habíamos visto.
— Llegas rápido.
— Sabes que no soy una mujer paciente.
— Toma asiento. – Sol se sentó a un lado de mí, crucé la pierna, Antonio miró mis pantorrillas y subió la mirada poco a poco, le troné los dedos cerca de mi cara.
— Aquí tengo la cara, guapo. – tragó saliva, se acomodó el traje y se sentó.
— La logística está lista, tenemos los informes de las casas de seguridad que están cerca de San Petersburgo, si las tomamos y duplicamos la seguridad, se quedarán sin esa plaza, tendrán problemas.
— Lo haremos esta noche.
— Si quieres, sabía que dirías eso, así que tengo todo listo, volamos allá y hacemos lo que tenemos qué hacer.
— Bien, vámonos. – sabía que me llamaba para esto, así que estábamos listas para ir a San Petersburgo y tomar la plaza a como diera lugar, abordamos en jet y el viaje me pareció corto, llegamos a la casa de seguridad que había preparado Antonio, debo reconocerlo, el sujeto es un auténtico director de orquesta cuando de esto se trata, cambió el traje elegante por un uniforme táctico que era igual al que usábamos todos. — ¿Puedo pasar? – asintió mientras se ajustaba la muslera, tenía en ella una nueve milímetros. – A mi familia le encantan las nueve milímetros, yo prefiero la cuarenta y cinco, Eiden me enseñó a usarlas, también son sus favoritas. – me miró de forma seria. — ¿Qué?
— ¿Qué va a pasar si te hacen daño? – rodé los ojos.
— Oh, vamos, An.
— No, Madaby, es en serio ¿Qué mierdas le voy a decir yo a tú hermano si te pasa algo? ¡Me matará! ¡Con una cuarenta y cinco!
— No seas dramático.
— Si lo soy, me preocupas, Mady, no quiero que te hagan daño, no sé si sea buena idea que vengas esta noche.
— An, no puedes quitarme esto.
— Sabes que sí puedo.
— Pero no lo harás, esa gente, ha querido matar a mi familia, a mí, no puedo dejar pasar las cosas ¿Entiendes? Tengo que ir, tengo que tomar San Petersburgo y demostrar que...
— ¿Demostrar que? ¿Qué quieres demostrar? ¿Que eres capaz de comandar un grupo armado? Por Dios, Madaby, tienes diecinueve años, tu hermano ha hecho esto por más años, yo lo he hecho por más años y aun así hay cosas que todavía no alcanzamos a ver.
— Eso no significa que no vayamos a tener éxito esta noche.
— Tengo dos problemas y de ambos la médula, eres tú ¿Qué va a pasar si te hieren? Tu hermano me disparará y con justa razón, con su cuarenta y cinco de oro. – elevó las manos. — De acuerdo, Madaby es muy buena haciendo lo que hace, supongamos que Madaby Lara Croft, lo logra, entonces ¿Qué harás? ¿Vas a levantar el teléfono y decir "hermanito, ya sé que dijiste que no querías que formara para de esto, pero me importó un carajo y Antonio dejó que tomara San Petersburgo con él"? ¿Eso le dirás? Porque en esa hipótesis, también me dispara con la cuarenta y cinco.