La Bratva ha decidido abandonar "La asociación" comandada por Eiden Palacios, con ello, consolidan una vez más su enemistad.
Madaby Palacios no es ninguna paloma blanca, a pesar de los esfuerzos vanos de su hermano mayor, se verá atraída por los be...
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— Esperemos que les guste lo que hemos preparado.
— Huele muy bien, cariño ¿No hiciste mucho esfuerzo, verdad?
— Hubiera sido de no ser por Liza y su palita amenazante.
— ¡Tocino, qué rico! — celebró Darah.
— Sé que el bebé anda fascinado con el tocino, así que te di bastante, arriba los italianos y su amor por la grasa.
— Algunos, no todos — dijo Jack.
— ¿Ya tenén fecha para la boda? — pregunté, Gamaliel miró a Eli.
— Será en pocos días — respondió.
— ¿Qué han dicho los médicos? Dudo que vos quieras ir lesionado a tu noche de bodas hijo. — tosió un poco.
— Considero que en un par de semanas estaré bien, contando la que ya aconteció.
— Lo tomé en cuenta señor Rivas, por eso la fecha aún no está fijada, pero sé que será pronto.
— Bien ¿Han decidido si habrá fiesta de compromiso?
— No la habrá — respondió ella.
— Si, si, pasaremos al "si acepto".
— ¿En dónde piensan vivir? — preguntó mi esposa.
— Tengo trabajo aquí en México, creo que no hay problema si estamos un tiempo viviendo en la capital ¿O sí? — le preguntó Gamaliel a Eli.
Negó — Como tú quieras. En mi familia estamos acostumbrados a ser como gitanos, ¿cierto ma?
— Así son los genes.
— Bueno, la capital será mientras mi jefe no dé me devuelva mi alma.
— Eiden es buena persona, dime si no lo es, lo disciplinaré.
— Vos lo has dicho madre, el pibe es buenito.
— Aunque hay un detalle que nos gustaría resolver — miró a su padre y seguido a mi esposa —. Nos gustaría y apreciaríamos en verdad que hicieran las paces.
— ¿No prefieres una motocicleta nueva? — le preguntó Jack.
— Sinceramente sí, pero eso no resolverá lo que quiero.
— Linda, te vas a casar con mi hijo y no me opongo, eso debería satisfacer sus requerimientos conmigo.
— Madre.
— Es la verdad.
— Yo sé bien que usted no se opone, mi problema radica en cómo se tratan usted y mi padre.
— No es mi culpa que sus neuronas me provoquen irritación, no es necesario que nos tratemos, gracias a Dios, él vive en Texas y yo, en Buenos Aires, cuando ustedes tengan bebés nosotros vendremos a México, o ustedes visitarán Argentina, coincidiremos en los cumpleaños y eso es todo, amor ¿Mis padres tenían trato con los tuyos? — miré a mi esposa.