CAPITULO XIX "CONFESIÓN A LA HAWAIANA"

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Literalmente le copié su atuendo hawaiano a Elvis Presley, pantalón ligero blanco, camisa roja con flores blancas y el collar que nunca puede faltar, me esforcé en encontrar esa camisa igual a la de Elvis

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Literalmente le copié su atuendo hawaiano a Elvis Presley, pantalón ligero blanco, camisa roja con flores blancas y el collar que nunca puede faltar, me esforcé en encontrar esa camisa igual a la de Elvis.

— Hola joven guapo. – mi pequeña hermana estaba a mi espalda mientras terminaba de ajustarme la camisa.

— Hola Lilo ¿Bailarás para nosotros hoy?

— Tal vez, no lo sé. – dijo mirando sus uñitas. – Veré si tengo espacio en mi agenda de señorita ocupada.

— Deléitanos, nos encantará, lo sabes. – mi hermana se había metido un trajecito hawaiano, se veía contenta.

— ¿Mi fiesta puede ser de Monsters Inc?

— Claro, solo decídelo y comenzaremos a adecuar todo, pronto será tu cumpleaños y será de lo que tú quieras.

— Puedo ser Boo y tú Sully. – fruncí los labios.

— ¿No te gusta más de alguna princesa?

— También, lo hablaré con mamá ¿Por qué no está Roma contigo? – golpe directo a las zonas blandas, gracias Luana.

— Ella, debe estar por ahí en la fiesta, ahora trabaja con Diego.

— ¿Dejarás que Diego se aferre a la mujer de otro? – sonreí. – Así dicen muchos aquí, papá dice que el tío Ethan "se aferra a la mujer de otro" ¿Eso es verdad?

— Papá no es ningún loco y, cuando seas grande comprenderás muchas cosas sobre el amor, hermanita, por el momento, no es algo que debas saber, hasta que tengas unos treinta te dejaré tener un novio.

— ¿Treinta? Seré una anciana. – me reí de su expresión.

— Bueno, tal vez te deje un año antes.

— Ahí cambia la cosa. – me dijo sonriendo. — ¿Nos vamos? – mis padres se habían adelantado, Luana no quiso irse sin mí, ya había tenido mi charla con Jared, si hacía algo estúpido, seguro que tendría problemas conmigo, aunque lo veo mucho más tranquilo, sin embargo, sufre, sufre mucho.

— Claro, vamos – abrí la puerta de mi coche para mi hermanita y abordé. – Cinturón. – se colocó el cinturón y conduje hasta donde sería la fiesta, cuando llegamos ya sonaba música de Elvis y entré de la mano con mi hermanita.

— ¿Eso significa que serás mi pareja de baile?

— A menos que quieras que te cargue ¿Cuánto mides? Veinte centímetros. – me dio una patada en la espinilla, respingué. – Oye, respétame.

— Estoy pequeña porque tengo cinco años, tú me llevas vente, fantoche, adiós, buscaré un tipo a mi altura. – me soltó y se fue a cualquier lado, soy el puto colmo, ni a mi hermana de cinco años puedo conservar a mi lado.

— ¿Te diviertes? – me dijo Mauro mientras sostenía la mano de la licenciada Madai D' Marco.

— Háganse para allá, me enferman.

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