CAPITULO LXXIII "MISIÓN: LÓNDRES"

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Miraba a Roma dormir y pensé en cómo demonios ella había logrado que mi cerebro funcionara como no lo había hecho antes, la gente inteligente, tiene "apagado" el hemisferio encargado de los sentimientos, pero Roma de algún modo había conectado con...

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Miraba a Roma dormir y pensé en cómo demonios ella había logrado que mi cerebro funcionara como no lo había hecho antes, la gente inteligente, tiene "apagado" el hemisferio encargado de los sentimientos, pero Roma de algún modo había conectado conmigo como nadie lo había hecho, tener familia puede ser complicado, te vuelve vulnerable, pero vale la pena porque te hace feliz. Besé su abultado vientre cuando Gideon me envió un mensaje a mi móvil. "Baja, tengo algo". Y espero que no esté hablando con sarcasmo que soy capaz de romperle el cuello, me bajé de la cama sin hacer mucho movimiento que interrumpiera el sueño de las dos personas que más me importan sobre la tierra y salí de la habitación hasta el centro de control improvisado de casa.

— Comienza a hablar Gideon. – Gamaliel se quitó los auriculares.

— Tenemos acceso a los movimientos de Briar, — Mauro y Remington entraron a la habitación también y tomaron asiento. – Tiene a su cargo la seguridad del presidente ruso. – proyectó en el mapa los países en dónde se encontraría.

— ¿En cuál nos conviene atacar?

— En realidad, no nos conviene atacar ninguno, pero sí de uno podemos hablar, creo que Inglaterra es perfecto, habrá una convención del G20, el presidente ruso se encontrará ahí y nuestro objetivo.

— ¿Cuándo?

— Dos días. – miré a Gamaliel.

— No podemos esperar.

— Lo sé, los dirigiré desde aquí, me encargaré de todo lo que pueda hacer con la computadora, sabes que de algún modo es mi talento.

— Lo siento.

— Ya tuve suficiente acción por este mes, puedo tomarme un descanso.

— Tenemos que irnos a Inglaterra ahora mismo, de otro modo, no vamos a estar estudiados con el asunto, Gamaliel, investiga los protocolos de seguridad, si algo sucede en esa cumbre deben hacer algo y todo está en protocolos, Keled Briar es un hombre patriótico, sucio, pero patriótico, sigue los planes al pie de la letra, es controlador, minucioso, ególatra, megalómano, sanguinario. – dije mientras me acercaba a su fotografía en nuestra pizarra. – Pero no sabe que nosotros somos mucho más que él en todos los aspectos.

— Comenzando por el número, nosotros somos cinco, él es él, nada más, podemos hacerlo.

— Necesito los planos del edificio en dónde se desarrollará la cumbre, habla con Antonio, Mauro, dile que necesitamos cambiar nuestra apariencia a lo Ethan Hunt, necesitamos disponer del centro de control de Londres, Gamaliel, te enlazaremos a ese, podrás trabajar desde aquí y como veo que tienes ganas de discutir, permite que te diga que no sucederá, no vendrás a Londres, necesito tu cerebro y mi única forma de protegerlo es evitando que te disparen en él ¿Entiendes?

— Vos sos el dictador, que diga, el jefe.

— Nos vamos en dos horas, hablen con sus novias y esposas o lo que sean, tenemos a alguien que desaparecer a plena luz del día. – salí de la reunión y volví a la habitación, Roma estaba comiendo, me miró, como si supiera lo que diría.

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