Capítulo 4. En la fiesta, segunda parte.

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En ese momento llegó Paul. Iba vestido informal pero impecable, con una camiseta negra de cuello alto y chaqueta y pantalones del mismo color. Vio a sus amigos desde la escalera y les saludó con la mano. Cuando llegó hasta la mesa Ringo le hizo un gesto con la cabeza señalando a Sara, que continuaba soportando la insulsa conversación de Tom, con una sonrisa que se tornaba ya bastante gélida.

Paul la observó de arriba a abajo. Bonitas piernas… Su naturaleza de “cazador” comenzó a imponerse; una  nueva presa a la vista, y estaba acostumbrado a que no se le escapara ninguna. 

Ringo interrumpió sus pensamientos:

-Te presento a mi prima.

Paul salió del trance.

-¿Tu prima? –dijo, riendo - ¿qué significa eso?

-Es lo que hemos pensado decir si alguien nos pregunta sobre ella. Deberíamos avisarla, no vaya a meter la pata. Aunque Tom no creo que la deje hablar mucho –comentó John con indiferencia.

-Voy a sacar algo de beber –dijo Paul.

Fue a la otra punta de la barra donde estaban Sara y Tom. Les observó mientras le servían. Ya con la cerveza en la mano, se acercó a la pareja.

-¡Y aquí va! –exclamó John desde la mesa imitando el tono de un locutor deportivo.

-¡Sara! ¡Cuánto tiempo, qué guapa estás! ¡Has cambiado desde la última vez que nos vimos!

Sara no entendía nada, pero agradeció tantísimo la presencia de Paul que, sin pensarlo, le siguió el juego.

-¡Paul! ¡Qué alegría!

Tom se quedó mudo de la sorpresa.

-¿Os conocéis? –tartamudeó.

-Claro –contestó Paul, cogiendo a Sara de la mano. A ella el gesto no le resultó en absoluto indiferente, pero hizo como si nada. -Es la prima de Ringo, la prima de España. ¿No te lo ha dicho?

-Pues no, no me había comentado nada; vaya, qué casualidad.

Sara sonrió, el juego también le resultaba divertido.

-Sí, es cierto, somos primos terceros –dijo, ante un cada vez más estupefacto Tom.

Sara cogió su bolso.

-Voy al baño un momento, si me disculpáis…

Los dos muchachos se quedaron mirando hacia el lugar por donde se había ido Sara. Sin volverse, Paul dijo:

-Lárgate, Tommy.

-No jodas, Paul, yo le he entrado antes, ¿no tienes ya bastantes tías para ti?

Paul sonrió y le puso la mano en el hombro.

-Largo.

Cuando volvió, Sara encontró a Paul solo.

-¿Y Tom?

-No sé, creo que ha visto a alguien y se ha ido a saludarle.

-Menos mal, era un plasta –rió ella.

-Sí, es verdad. No sé cómo le aguantamos.

-¿Sabes? Me sorprendí mucho con tu llamada, me alegro de que al final decidierais confiar en mí, es muy importante.

Paul le guiñó un ojo.

-Una cara bonita siempre ayuda.

A Sara le saltaron todas las alarmas. Ya no era una niña y conocía bien ese juego. No es que le desagradara, pero decidió darle un toque.

-Señor McCartney, ¿está usted intentado ligar conmigo?

Lo dijo en un tono agradable, pero lo suficientemente serio como para que Paul se quedara cortado. Decidió ir más despacio, quizá se había emocionado demasiado.

-No, lo siento, sólo era un cumplido, perdona. ¿Podemos empezar de nuevo?

-Claro, no pasa nada.

A partir de ese momento empezaron a hablar y a hablar. Hablaron del grupo, de música, de chicos y chicas, de clubes… De todo lo que se suele hablar en esas situaciones. Apenas hablaron del futuro, ni del peligro que corría Paul, ni nada relacionado. A él no parecía interesarle ese tema en absoluto. Se lo estaban pasando muy bien. Sara se olvidó de los demás, ni siquiera se dio cuenta de que George acababa de llegar, ni de que una chica rubia, sentada al lado de John, la miraba con desconfianza.

-¿Quién es esa? –preguntó Cynthia.

-¡La prima de Ringo! –contestaron al unísono George y John. A George le habían contado la historia nada más llegar y, como a John y a Paul, le había parecido muy divertida.

-Otra más –apuntó Cynthia con un suspiro. –Paul no para, si lo viera Jane…

-Es que una tía es una tía, sea de China, de África o… -empezó Ringo.

-Corta el rollo, tío –le interrumpió George enfadado.

Operación "Línea de Tiempo"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora