Un disparo de "rojo" lleva a Shokue a la muerte esa noche.
Y mientras ella divaga en su purgatorio personal, Ue toma la oportunidad de controlar el cuerpo. Usar el envase que hace 27 años fue concebido para su uso personal y que cedió al alma del recién nacido por lástima... Tal como ha padecido de lástima por todos sus envases anteriores. La maldición de nacer sin un cuerpo era cruel, lo sabía porque lo había visto una decena de veces...
—Nunca te había visto tomar el control de ese cuerpo, Ue-chan —comenta Satoru, viéndola ponerse de pie para admirarse al espejo—. ¿Nos matarás?
—Este cuerpo todavía no es óptimo para que yo tome control de él —suspira, inclinando un poco la cabeza—. Y quizás nunca lo será. El dolor con el que carga Shokue no es algo que yo pueda tolerar, al menos no en combate. No sé cómo lo hace ella —su habla es muy formal, su tono de voz es dulce, usa palabras antiguas cuyo significado es difícil de entender incluso para Gojo. Su movimiento es grácil, lo opuesto a los movimientos toscos y brutos de Shokue, su espalda erguida, las manos sobre su abdomen, sus pies juntos—. Es sorprendente.
—Creí que la razón por la que Shokue me pidió asesinarla era para hablar contigo cara a cara —recuerda, cruzándose de brazos y apoyándose en la pared.
—A Shokue no le gusta mentir, pero sabe que hay cosas que es mejor no compartir —se dirige a la puerta de la habitación para salir, para dirigirse a la cocina específicamente—, Shokue no iba a hablar conmigo, Shokue iba a hablar con Suguru.
—¿Suguru?
—Sus almas están atadas, después de todo. Mientras el alma de Suguru esté atada al plano terrenal ellos pueden... comunicarse. No todo el tiempo, solo después de la muerte.
—¿Sabes de lo que hablan?
—No hasta que Shokue vuelva. Cuando recupere su consciencia entonces tendré acceso a sus recuerdos, pero mientras esté muerta no puedo saberlo.
Llegan a la cocina, en el lugar están los alumnos, Kusakabe, Higuruma, Choso, Shoko e Ijichi. Parece que planean algo, o planeaban, pero ante la repentina presencia todos guardan silencio.
—¡Shokue-sama! —exclama Itadori al percatarse del cuerpo que asoma por la entrada. Gira a encararla, pero un escalofrío detiene sus palabras. Su mirada, su caminar, sus facciones, su expresión— No... —murmura—, ¿quién eres?
—Has llegado a conocer a Shokue muy bien, Itadori Yuuji —habla la maldición, andando para sentarse junto a todos en el comedor—. Ella estará feliz de saberlo —ni siquiera su voz es similar, su tono, las frases que usa—. Mi nombre es Ue, y soy la maldición que convive con Shokue y habita en sus entrañas.
—¿Como Sukuna? —inquiere Higuruma, sorprendido por la presencia de la maldición.
—No, Ryomen Sukuna se hace llamar rey de las maldiciones pero no es más que otro hechicero encarnado. Reina las maldiciones, pero no es una. Yo soy una maldición, un espíritu vengativo cuya naturaleza le permite encarnar en diferentes envases de los que puedo tomar control —ve sus manos, las manos de su envase.
—¿Por qué no tomar control de ella y ya? ¿Por qué convivir con ella pacíficamente?
—Un pacto, nada más. Hace años pactamos que yo la mantendría con vida y ella me compraría una hamburguesa de pollo.
—¿Una...? —repite Kirara, abriendo mucho los ojos— ¿Solo una? ¿O una cada vez que la pidiera?
—Una —repite, elevando un solo dedo—. El pacto realmente era ir a comer con Yuu-chan una hamburguesa de pollo. Ella cumplió su parte y yo la mía.
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Hambre ;; JJK
Fantasia"Uno dice «vamos»" La historia de como Geto Shokue y Geto Suguru, dos primos inseparables, tomaron caminos distintos. "Y el otro dice «estoy cansado»"
