Un golpe.
Debía ser capaz de darle un solo golpe, uno letal, a la cabeza. Decapitarla. Perforarla.
Solo necesitaba un buen golpe para asesinarla.
¿Pero cómo lograría algo así cuando esa mujer decapitaba a sus maldiciones de grado especial en un parpadeo?
Intentaba mantener su distancia porque en cuanto estuviera al rango de su lanza lo decapitaría sin darle oportunidad de defenderse, pero ninguna de sus maldiciones eran oponentes para la más temible, ninguna duraba más de cinco segundos después de manifestarse.
Sabe lo que debe hacer, sabe que para asesinarla debe morir él también.
Pero se rehúsa a hacerlo.
Aunque su voluntad fuera heredada a través de una muerte natural, si esa mujer lo asesina y lo devora todos sus planes se irán al carajo.
Shokue arroja algo.
¡¿Un juguete?!
El "tak-tak" que siempre llevaba con ella a todos lados vuela por los aires con la fuerza de un meteorito que acaba de atravesar la atmósfera. Logra esquivarlo, pero el artefacto golpea el edificio a sus espaldas.
Lo destroza.
Los escombros se derrumban al piso y casi parecen aplastarla.
Reconoce esa técnica.
"Furia estelar."
La técnica de Tsukumo Yuki que le permitía otorgar una masa virtual a su propio cuerpo sin modificar su forma física. Al imbuir su juguete "tak-tak" con la técnica de Yuki podrá pelear a corta, larga y media distancia.
En resumen.
Estaba jodido.
Tiene una sola oportunidad.
Usar la misma técnica tramposa que usó en Shibuya.
Nunca ganaría contra Shokue.
Pero Ue no era tan aterradora.
—¿Nunca te has preguntado como esa mocosa acabó contigo? —inquire mientras esquiva otro ataque de tak-tak.
—¿Eh? —ríe Shokue, yendo tras él como un cazador tras su presa— No me importa. Es una maldición y hace pactos para conseguir envases que habitar. Yo soy solo uno del montón.
—Pero eres más que un envase, ¿cierto? A diferencia de Itadori Yuuji cuyo cuerpo era una prisión más que un envase, Higashizuke Kirue ha decidido darte vida, coexistir dentro tuyo y no ser más que un espectadora que no tiene dicho o hecho en tu vida. A diferencia de otros envases que le permitieron experimentar dicha, odio, tristeza, tú no eres un títere, eres como... Un escenario... ¡La obra que se reproduce encima de uno!
—Mierda —gruñe, deteniendo su cacería unos momentos para patear el piso en un berrinche—, descubriste mi debilidad —molesta rueda los ojos, hace un gesto de arcada y arruga la nariz—. Odio los monólogos y las explicaciones, ¿y tú puedes hablar mientras corres de mí? No es posible.
—¿Te sentirías mejor si te digo que es un cuento?
—Para nada —eleva una mano al cielo y chasquea los dedos—. ¡Tak-tak!
El juguete que antes había destruido un edificio vuela hacia ellos, destruyendo más a su paso. El daño es inmensurable, pero a través de la pantalla todos piensan que hubiera sido menos destructivo un tsunami o una avalancha...
—Ue-sama, por favor, no escuche a ese tipo —masculle, caminando hacia la energía que emana Kenjaku entre los escombros—. Su historia no me importa, ese tipo ya la hizo sufrir demasiado y debemos matarlo.
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Hambre ;; JJK
Fantastik"Uno dice «vamos»" La historia de como Geto Shokue y Geto Suguru, dos primos inseparables, tomaron caminos distintos. "Y el otro dice «estoy cansado»"
