El intenso resplandor blanco le lastima los ojos, parpadea con fuerza hasta adaptarse a la nueva iluminación, y cuando por fin es capaz de enfocar la vista busca de dónde viene la luz.
Una ventana.
La enorme ventana de un aeropuerto.
Pero en la locación no hay muchas personas más.
Recuerda ese lugar.
Su vuelo a Okinawa, el día que irían a rescatar a Misato Kuroi después de haber sido secuestrada por el grupo Q, la secta que intentaba detener el emergimiento de Amanai Riko y Tengen-sama. Recuerda quedarse a comer junto a Haibara y Nanami en los kioscos del aeropuerto, fue de las últimas comidas cuyo sabor aún pudo disfrutar, y a día de hoy seguía enojada por una bolsa de maní que recibió en el avión, pues sabían agrios.
Como sea, ¿qué hacía en un lugar así?
—¡Shokue!
La voz le causa escalofríos.
Quizás todo fue un sueño. Una premonición proveniente de alguna técnica que devoró sin darse cuenta, quizás esa era su segunda oportunidad, la llegada a una nueva vida donde podría hacer todo bien.
Pero al girar y encontrarse el brillante rostro de Haibara cubierto en lágrimas sabe que eso no es así.
Aún incapaz de reaccionar solo logra atraparlo entre brazos cuando se lanza a ella, recibiéndola como se recibe a un recién llegado de la guerra. Abrazándolo como solo podría abrazarse a alguien de quién nunca pudiste despedirte apropiadamente.
Incluso su olor es idéntico al de hace años.
—¡Yuu-chan! —exclama, devolviendo el abrazo. Intenta contener sus lágrimas, pero le es imposible— ¡Te he extrañado tanto! —esconde su rostro en su hombro, sin siquiera intentar contener su llanto infantil— ¡Vamos a comer un montón en nuestra próxima vida! ¡Vamos a casarnos y poner una florería!
—¡De acuerdo! —ríe, palmeándole la espalda con suavidad, intentando consolarla, sin poder contener sus lágrimas tal como ella.
—¡Shokue!
Aún entre llantos reconoce la voz de Nanamin, y sin dudarlo tira de él para abrazarlo también.
—¡Vamos a comer los tres juntos!
—De acuerdo —suspira el rubio, y la abraza de regreso—. Vamos a comer, así que, por favor, perdóname por abandonarte hace tantos años.
—¡La próxima vez quédate encerrado en ese cubículo! —reclama sin dejar de lloriquear, sujetándole los hombros para sacudirlo— ¡¿Abandonarme?! ¡¡Te pedí que te fueras!! ¡¿Creíste que te odiaba?! ¡No quería que murieras! ¡¡Y mírate!!
—¿Qué estás haciendo aquí, Shokue? —interrumpe Satoru, molesto por su presencia— ¿Qué pasó? ¡Te dejé a ese tipo al límite y aún así te mató! ¡Te cedí mi "infinito" y los seis ojos! ¡¿Quién te crees?!
—¡No me hables así! —exige, señalándolo, apartando a Haibara y Nanami para que ninguno quedé atrapado entre sus gritos y reclamos— ¡Tú, que eres tan cool y esa mierda! ¡¿Cómo te atreves a morir de manera patética partido a la mitad?!
—¡¿Eh?! ¡¿Quién te crees para juzgar mi muerte?! ¡¿Siquiera ganaste?!
—¡Por supuesto! ¡Soy invencible!
—¡¿Qué mierda haces aquí entonces?! ¡¡Apuesto que moriste de manera patética como un perro hambriento!!
—¡¿Qué haces TÚ aquí?! ¡Este era mi encuentro romántico con Yuu-chan! ¡¿Por qué eres parte de mi fantasía final?!
ESTÁS LEYENDO
Hambre ;; JJK
Fantasía"Uno dice «vamos»" La historia de como Geto Shokue y Geto Suguru, dos primos inseparables, tomaron caminos distintos. "Y el otro dice «estoy cansado»"
