No duró Septiembre en llegar y con él la última sesión de Cristina.
Entró sin siquiera mirar el camino, como el preso que conoce perfectamente cuál es su celda incluso sin mirar el número. No hubo compañeros para ella en ese último trance, no se inmutó ni pronunció palabra todo el tiempo que duró aquel ritual purgante. Salimos de allí como entramos, en silencio y de la mano.
Llegó a su casa y tiró todos los botes de pastillas, los cubos pequeños esparcidos estratégicamente por todos los sillones que frecuentaba y por si le entraban arcadas cuando se sentaba en uno de ellos a leer revistas de ciencias o a ojear fotos de su pasado.
No se despidió de los pañuelos que la acompañaron esos meses sobre su cabeza y las bolsas de basura con sus cosas coronaban el cubo de la puerta principal.
Yo la observaba en silencio, y veía como ese trozo de su vida acababa tal y como empezó. De sopetón y en silencio, como la puñalada de un ladrón en una noche sin luna.
-¿Te apetece comer algo?- solté cuando vi que no había nada más por tirar sobre las estanterías del baño
Ella negó con la cabeza y luego descolgó el teléfono que sonaba sin mirarme
-Sí. Aquí estoy- dijo mientras ordenaba y reubicaba todas las velas y cuadros que habían acabado en una esquina olvidados- claro, ven cuando quieras no tengo prisa- colgó y luego me miró sintiendo que me debía una explicación
-Era mi hermana. Quería saber qué tal la última sesión y viene ahora con Guille-
El nombre de su hijo me hizo saber que yo aún no estaba invitada a participar en esa reunión. Ella entendió mis ojos y luego me preguntó que quería cenar esa noche para asegurarse de que yo volvería después. Así fue.
Volví a la noche para cenar con ella lo que yo expresamente le pedí. Se notaba que estaba un poco más triste y yo realmente, no entendía por qué.
Después de la última sesión tenía cita con su oncóloga y me pidió que la acompañase. Los días pasaron lentos y tranquilos hasta que aquella mañana nos dirigíamos hasta el hospital donde le dirían en qué punto se encontraba todo.
Entramos por un sitio distinto al de las otras muchas tantas veces. Esperamos en una sala donde se podía diferenciar perfectamente quién era el paciente y quien el acompañante. Y realmente aquello parecía un apocalipsis donde los zombies entraban acompañados de alguien que todavía seguía siendo humano.
Su nombre sonó en el ambiente y rebotó en mis piernas que me incorporaron de inmediato. Ella me miró sorprendida por mis prisas y creo que no le gustó sentir que yo también estaba impaciente.
Nos sentamos y una mujer de pelo canoso nos miró impasible y luego se sumergió en la pantalla de un ordenador supongo que a buscar los datos de Cristina.
Ella miraba a la nada, a los cuadros acerca de la prevención del cáncer, al calendario que estaba fijado en un mes antiguo, al dibujo de un niño en el que se veía perfectamente como su "mamá" agarraba su mano bajo un sol deforme de color amarillo y naranja.
El amarillo era mi color favorito, el naranja era el de Cristina. Pero en el dibujo, aquel sol, estaba muy lejos de darnos el calor que necesitábamos.
-Cristina Morey ¿verdad?-
Ella asintió como si no esperase que nada viniera después y luego volvió a llevar sus ojos al niño que agarraba la mano de su madre en el dibujo
-He visto que has terminado tu última sesión Cristina...- dijo la mujer con cautela intentando que ella le prestase la atención que sabía que no tenía- después de la última prueba queríamos ver cómo estaba el cáncer y si había hecho efecto el tratamiento de quimioterapia y radioterapia combinada-
Cristina la miró por fin y entonces aquella mujer tragó saliva y me miró a mí por primera vez antes de decir nada. Supongo que estaba tanteando quién era yo
-No es el resultado que esperamos Cristina- cuidó sus palabras más que el pelo desordenado que traía- hemos pensado que al afectarte tanto la químio y obtener tan pocos resultados vamos a probar con inmunoterapia, apenas tiene efectos secundarios comparados con el tratamiento de ahora y seguramente obtengamos mejores resultados....
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Oficuo
RomantiekYa nada ansío Nada mi cabeza logra ya levantar nuevo y hermoso cuando quiero vivir pienso en la muerte y cuando quiero ver... cierro los ojos M.M.
