Arranqué el coche con prisas y me salté todos los semáforos que pude. Los coches me pitaban cuando me saltaba los ceda al paso y no me importó aparcar en minusválidos aunque al salir ya solo me quedase una multa y un aviso de la grúa. Antes de bajarme el móvil comenzó a vibrar y al agarrarlo vi que era Cristina la que me llamaba. No quise hablar con ella aunque mi corazón se despertó al ver su nombre en la pantalla.
Me bajé y ande unos metros por una calle peatonal hasta llegar a su puerta. Toqué el timbre una vez con los nervios en la garganta y nadie contestó. Luego volví a tocar de nuevo con más intensidad y al otro lado solo recibí silencio.
Tenía su número, podía llamarlo. Pero preferí sentarme en el banco de enfrente a esperar.
No sé cuánto tiempo pasó pero al fin lo vi llegar. Iba agarrado del brazo de un chico moreno esta vez. "¿Dónde estará ese rubio que me llamaba bonita?" "¿Lo habrá dejado solo a él también?"
Justo unos metros antes de llegar a mí paró en seco. El chico lo miró dudoso, como si sintiera que Julio se arrepentía de llevarlo a casa con él. Cómo si ahora no supiese qué hacer con ese picor en la entrepierna.
-Creo que nuestra noche acaba aquí- lo escuché balbucearle al otro
El moreno puso un gesto raro y él me señaló sin pudor
-Ella no es mi mujer pero verla en la puerta esperándome es igual de malo que como si lo fuera-
El otro reparó en mí. Lo miró a él con gesto raro y luego se cruzó de hombros enfadado y se fue
Julio se acercó a mí a paso lento sin quitarme los ojos de encima. Me levanté y me puse frente a él
-Menos mal que te pillo borracho. Según tú, los niños y los borrachos siempre decían la verdad-
Se echó a reír y luego quiso tocar mi pelo torpemente. Me aparté de él y endureció su semblante pero no dijo nada. Permaneció unos segundos achinando los ojos y estudiando mi gesto hasta que por fin se decidió por hablar
-Sabía que esto iba a pasar. Ya se lo dije-
-¿Ya te ha llamado para avisarte? ¿O andáis mucho en contacto?-
Notó mi ironía pero le dio igual
-Invítame a una copa. Llevo mucho sin verte y creo que esta conversación va para largo. Cómo se me baje el alcohol no sé cómo voy a aguantarte por lo que veo-
-Vete a la mierda- contesté sin más
Rió y luego quiso agarrarme el hombro. Me zafé de él pero era mucho más grande y más fuerte que yo
-Pues te invito yo. Entra a casa anda. Que hoy un borracho va a contarte la verdad-
El simple hecho de que alguien por primera vez estuviese dispuesto a contarme la verdad hizo que no opusiera resistencia.
Me tiré en el sofá mientras él trasteaba en una cocina sucia buscando hielo en el congelador. Luego volvió con dos vasos y dos botellas. Una de alcohol y otra de refresco.
-Sólo bebo Whisky y encima lo mezclo con Coca-cola. Así que o lo tomas o lo dejas-
Ni me gustaba el Whisky y encima odiaba la Coca-cola pero no me quedó más remedio que intentar beber lo máximo para aguantar lo que sabía que se venía
-¿Desde cuándo?- pregunté cuando en su segundo sorbo aún no se decidía a hablarme
-Desde que os vi en el bar cuando fui a buscarte-
- Y ¿Le hablaste?-
-Me habló ella. Me preguntó que de qué te conocía y no me quedó más remedio que ponerla al día de la vida que llevo ahora. Llevábamos años sin hablar ¿sabes? Y ella era mi mejor amiga también-
-Su mejor amiga es tu hermana. La pelirroja preguntona-
-Mi hermana es la mejor amiga que ella podría tener pero no la que quería tener. Ese soy yo-
-Tu hermana es menos capulla que tú ¿sabes?-
Volvió a reír y se echó hacia atrás sorprendido
-Ya. Pero mi hermana es más mentirosa que yo-
Solté una gran carcajada y le di un sorbo al vaso con restos de jabón que me había ofrecido
-¿Más mentirosa? ¿Tengo que contarte de nuevo todo lo que ya te he contado y que vuelvas a hacerte el sorprendido?-
Torció los labios. No sabía encajar bien los golpes, supongo que por eso se escondía en el alcohol
-¿Qué coño querías Évora? Era mi amiga. Una amiga que lleva viviendo una mentira años. Una amiga infeliz. Una amiga que resulta que está enferma. Una amiga triste. Esa era mi amiga. Y resulta que apareces tú y todo eso se va. Pero si te cuento todo eso traiciono a una amiga que por fin es feliz-
-¿Feliz? ¿Sabes que el cáncer se le ha expandido? ¿Sabes que le falta un pecho? ¿Sabes las mañanas que la he acompañado mientras vomitaba tratandose? ¿Sabes que su marido es un gilipollas?-
-Sí. Sé todo eso. Y sé que aún así tú la has hecho feliz. Tengo que atesorar eso por encima del berrinche de una niña frustrada-
Le di otro largo sorbo a la copa. No. Yo tampoco sabía encajar los golpes
-¿Sabes de dónde vengo? De escucharla decir que está harta de que todos quieran que luche por vivir-
Rio de medio lado. Colocó un montón de pelo rizado sobre el otro lado de su cabeza y luego me miró
-¿Quieres entonces que la convenza de que quiera vivir?-
-No vengo buscando nada de ti. Ya no busco nada en nadie Julio. Hace mucho que me di cuenta que no podía encontrar nada en nadie nunca. Hoy sólo venía a decirte que tampoco lo he podido encontrar en ti-
-Siento no ser lo que buscabas- soltó y de verdad pensé que esta vez me hablaba con pena
-Évora- dijo cuando vio que estaba a punto de romper en llanto
-Mírame Évora- lo miré y dejé caer una lágrima que me llegó a los labios. Me la tragué y entonces sentí que esa lágrima mezclada con el alcohol era lo que más iba a hacerme efecto- Yo te he mentido, Cristina te ha mentido. Pero lo que habéis vivido... Eso sí ha sido real Évora-
-¿Sabes cuál es el problema Julio?- dije cuando mi garganta me dejó hablar a través del dolor- que yo siempre querré que siga siendo real y ella no-
-Ella siempre querrá que siga siendo real. Pero el barco que empuja pesa mucho si no le ayudas a levantar el ancla. ¿Quién te ha dicho que ella quiera morirse? ¿Quién quiere morirse Évora? El que se quiere morir de verdad no le da tiempo ni a contarlo-
-Entonces. Has hablado con ella ¿no?-
Asintió y no dijo nada más porque no estaba dispuesto a contarme el qué
Me llevé las manos a la frente frustrada. Tenía ganas de dejar que todo saliera pero ya realmente ni sabia qué es lo que me quedaba dentro. Así que simplemente lloré bajo la mirada de un hombre borracho que se apiadaba más de su amiga que de mí pero que entendía de corazones rotos más por mí que por ella
-Te odio Julio- alcancé a decir
-Y lo entiendo Évora. Espero que alguna vez puedas perdonarme. Sólo quise proteger a alguien que lleva roto muchos años. Espero que eso también alguna vez puedas entenderlo- sentenció
Lo miré y él tendió su mano hacia mí. Tenía una palma firme, grande y de dedos gruesos. Y en su palma vacía vi que realmente no tenía más que contarme. Que esa era la verdad. La verdad de un borracho que a la misma vez también es un niño. Alcancé su agarre y él se incorporó a besar mi mano y secar mis lágrimas. Luego levantó el vaso ofreciéndome otra copa y yo sólo pude asentir deseando que el tiempo pasase. Deseando que el tiempo también se parase. Por primera vez. No pensé en Cristina. Pensé en mí. Y me di cuenta de que no tenía nada dentro para cuidar desde hacía mucho tiempo. De que tal vez yo era el propio cáncer que había matado a mi corazón y ahora debía ir a terapia para vomitar todo el veneno que llevaba bebiendo tantos años.
No sé cuántas bebí pero Julio me tapó con una manta cuando caí a plomo sobre el sofá. Luego lo escuché hablar por teléfono. Supongo que con ella. ¿Qué hora era? ¿Las cuatro? ¿Las cinco de la mañana? ¿Todavía estaba Cristina despierta?
Me dormí pensando que el que quiere morir no tiene tiempo de contarlo
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Oficuo
RomanceYa nada ansío Nada mi cabeza logra ya levantar nuevo y hermoso cuando quiero vivir pienso en la muerte y cuando quiero ver... cierro los ojos M.M.
