IV.

-¡Bailando sola está! -Conformaron un círculo, tomados de las manos sudorosas-. ¡No sabía a qué se iba a enfrentar la pobre! -Sus voces se unieron en una mescolanza que reverberaba con un tono musical-. ¡Será un choque tan mortal! -Finch, Jericó y Raquel entonaron un llamado. El resto de jóvenes conformó el Círculo Mágico alrededor de Samuel para crear una brecha en el Dominio-. ¡¡¡Qué jamás podrá olvidarme a mí!!! -Se sentía como una hoguera que daba calor a los jóvenes, entonando el conjuro a grandes voces... Cada uno de ellos era una bobina electromagnética conectada en serie, cual Repetidor, aprovechando la Quintaesencia ionizada para catalizar energía positiva en grandes emisiones-. ¡El Señor de la Noche! ¡Soy mitad hombre, mitad animal! ¡Mejor escapa o te va a matar! ¡Con tu corazón no deberías jugar! -Estaba tan concentrado en imaginar que su cuerpo estallaba en llamas, que sudaba a borbotones y un calor irreal lo sofocaba... Mantuvo la postura de meditación con los dedos entrelazados y los ojos apretados-. ¡Que te haré subir al cielo! ¡Bajar y besar el mismo infierno! ¡Yo que seré tu dolor eterno! ¡Tú tan caliente y yo tan invierno! ¡Tú que fuiste presa tan fácil, lloras! ¡Tú tan libre, ahora vivo yo en tus horas! ¡Hay algo en ti de mí que te azora! ¡Que tus sueños controla y te descontrola!

Jericó-entre Andrés y Raquel-, no conocía del todo la fórmula del conjuro. Sam sentía que aquellas voces que lo envolvían, alimentaban el fuego de su alma... y hacían hervir su sangre en una lengua de flamas inverosímil. Los árboles se estremecían ante los embates, en medio de la oscuridad, de dos bestias titánicas embistiendo sus cuerpos en una danza monstruosa.

-¡Soñó volar conmigo en un pegaso! ¡Y tiene el corazón hecho pedazos! ¡Su sentencia la firmó un abrazo! ¡Y el veneno de mis besos fue su fracaso! ¡Hoy camina moribunda herida! ¡En este callejón sin salida! ¡Sin rumbo, toda perdida! ¡¡¡Deseando perder la vida!!!

Repitieron el estribillo como un trueno, y las bestias primordiales se estremecieron, asediados por un escarnio indescriptible. El Bolachun y el Caramauto se embestían, rodaban por el suelo y giraban en un espiral de destrozos. Ambos eran dragones antiguos, corruptos hasta la médula por el Maleficio. El cadáver de la Serpiente Blanca envolvía al titánico caimán, lo mordía en el cuello y lo estrangulaba... mientras el Caramauto daba vueltas sobre su lomo y arrancaba árboles de raíz con los demoledores encontronazos de su robusta cola.

El Hechizo de Dominio Positivo no consiguió doblegar la Manifestación, y comenzaron a amontonarse cadáveres en las cercanías... Pero, la putrefacción de estos era asidua. Cuerpos enteramente putrefactos, momificados y descarnados hasta el hueso... brotaron de fosas antiguas con una violencia devastadora. Las ropas que llevaban convertidas en harapos descoloridos, su indumentaria delataba la reminiscencia de eras pasadas: armaduras herrumbrosas, armas que se deshacían en óxido y parafernalia de tiempos pretéritos. Se amontonaron montañas de cadáveres de ciudades muertas... Una colección horripilante de andanzas inmortales a través de las civilizaciones humanas.

-Parece que aún no comprende las Leyes de su Dominio-Sam se había hecho con un escudo romano de bronce, arrancándole a su vez los brazos esqueléticos a un muerto-. Todas las personas que mató y controló están apareciendo... Pero, no puede dirigirlas.

Cerraron filas, en medio de aquella guerra fantasmagórica... que debía estarse librando en cada calle de Montenegro. Los muertos emergían del suelo como si el Fin de los Tiempos hubiera llegado, y las trompetas cortasen el cielo con relámpagos purpúreos. Era todos contra todos sin autoridad marcial, las cabezas degolladas y las armas fluían como una tormenta. La estampida de soldados antiguos hacía estremecer la tierra, con sus huesos amarillentos carcomidos por la erosión, y las armaduras gastadas recibiendo tajos y flechazos. Lenguas muertas llenaban el aire con gritos de guerra, sofocados por gargantas podridas...

Sol de MedianocheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora