II.
—Virginia Álvarez fue hallada en su despacho de la alcaldía sin signos vitales, con el rostro deformado en una mueca de aflicción. Tras la autopsia, se descubrió que su corazón había colapsado en una misteriosa circunstancia, que provocó que los tendones de su pecho se rompieran.
María frunció sus labios.
—Brujería...
—Montenegro cayó en el interregno—dijo Finch, y se reclinó sobre la silla en aquella calle virtuosa de vistosos faroles—. Es período de elecciones y ella era el candidato favorito...
María acercó su mano a la suya, recortando la distancia astronómica que los separaba...con el tacto cálido de sus dedos. Los viajeros astrales que atravesaban aquella bellísima calle eran irreales, y los fulgores propicios del Mundo Onírico tejían de colores opacos las superficies.
—¿Estás bien?
Finch apretó los dientes.
—¿Dónde estás?
—Muy lejos—María bajó la mirada, y la melena espesa de rizos robustos cayó sobre sus hombros—. Viajando a través de las constelaciones...
—¿Vas a regresar?
El silencio propició la respuesta, y Finch retiró las manos de la mesa circular. No quería mirar el rostro inexpresivo de María, sabía que lloraría... En cambio, se deleitó con el paisaje fantasioso que les brindaba el escenario romántico perfecto, sintiéndose profundamente solitario.
—Mentiste cuando dijiste que me querías...
—Yo te quiero—María sonrió con dulzura—. Es solo que...
—Mentirosa...
—¿Finch?
—Prometiste que te quedarías, que no volverías a dejarme solo... y me mentiste.
—No era mi intención, es que tú también...
—¿Te doy lástima?
María no respondió, se limitó y desviar la mirada y mostrarse incómoda. Finch sentenció su silencio para siempre:
—Te amo con todo mi ser, con cada célula... Te amo hasta consumirme, y no quiero acabar en cenizas, así que... debemos separarnos y no buscar al otro nunca más.
Ese fue el final del sueño. María interrumpió la conexión y el largo viaje de su conciencia regresando al cuerpo se sintió como una succión mística y nebulosa. Finch se fumó un cigarrillo en silencio, sentado en la banca de la plaza del Bulevar junto a un somnoliento Samuel... El revuelo decembrino que aconteció a la muerte de la alcaldesa mantenía el pueblo en estado de vigilia. Montenegro se había convertido en un epicentro de influencia esotérica con el asentamiento del Culto del Shango y sus raíces Yoruba... Así como la confabulación de distintos círculos herméticos en busca de ejercer el poder político y la hegemonía económica de la región. Distintas figuras encabezaban el movimiento ocultista; en contraposición, los sectarios cristianos movilizaron campañas de reclutamiento.
Finch lanzó la colilla consumida del cigarrillo a un nicho de árboles cuyas raíces rompían el pavimento.
—Cuando me gradúe del colegio—comenzó a decir—... Me iré a Brasil, y me convertiré en gigoló.
—¿Para eso no tienes que ser guapo?
—Las mujeres quieren sentirse apreciadas y entendidas—se encogió de hombros—. Me iría perfecto, y el sexo será solo un adicional.
—No entiendo lo de la prostitución...
—Eres un señorito, Samuel—se mofó Finch—. Esta sociedad erotiza a las féminas y trata a los hombres como máquinas sexuales... Cuando la mayoría solo queremos sentirnos queridos por las mujeres.
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Sol de Medianoche
Jugendliteratur«En Montenegro hierve un caldero de oscuridad, es un pueblo gobernado por la superstición y la incertidumbre... Se situa al pie de una montaña embrujada, y por el corren ríos de magia, de historias, de bestias salvajes que se esconden entre los homb...
