Capítulo 6: La Ciudad de Oro.
I.
—¿Por qué nos evitas? —Finch tenía la nariz y las mejillas encendidas por la insolación—. Habíamos acordado que no dejaríamos que te volvieras a hundir. Somos amigos, ¿sabes? Y esa inestabilidad mental es peligrosa en un sujeto tan tétrico como tú.
Sam bajó la mirada, con los labios firmemente apretados.
—Dijiste que me llamarías si volvías a tener una crisis—exigió Finch con el ceño fruncido—. Así como estuviste para mí cuando tuve una recaída con los opioides... Mierda, Samuel. Me bañaste sin miedo a llenarte de vómito... ¿Eso no es amistad?
—Tienes los ojos destrozados—Donna le hincó un dedo en el pecho—. Te la pasas todo el día encerrado detrás de un mostrador, leyendo quién sabe qué... ¡Estás pálido y ojeroso! ¡¿No estás durmiendo?!
Durante el mes de vacaciones se escondió en la abstracción de la monotonía del trabajo y la lectura. No quería pensar, todo lo que veía al cerrar sus ojos eran las penurias retóricas de su errores: la ceguera de Salvador, el estado comatoso de Bianca y la obsesión de Raquel con ser buena persona. Las palabras de Sena Fonseca socavaron un recuerdo hórrido con inefable escrutinio: no era un ser humano... Había tenido una vida corriente, pero en el fondo siempre supo que era una anomalía. Desde que el sol regresó, se enfrascó en una razonable investigación sobre los difusos métodos para crear vida artificial... evitando el contacto con aquellos que no debieron relacionarse con él. Los tratados alquímicos sobre homúnculos y quimeras abordaban extensas cuestiones filosóficas sobre la naturaleza del alma...
«El Experimento del Alma».
—Vayanse, por favor...
—¿Qué? —Finch parecía preocupado—. Llevas dos meses encerrado. Rehuyendo las visitas y conversando superficialmente como un autómata chapucero... El Padre Boris está preocupado por tu ausencia a las reuniones de la Comunidad Católica. No sabes lo que está pasando allá afuera...
Sam asintió, mirando los anaqueles a rebosar de fetiches mágicos y enseres perfumados que adornaban los altares. Los atrapasueños daban vueltas como caleidoscopios, y los relojes antiguos que expandían la colección de rarezas desprendían un cloqueo rítmico y mecánico.
—¿Estás comiendo bien? —Donna frunció los labios—. Estás más delgado...
—No me da hambre... me alimento por inercia.
—Melissa dijo que le diste vacaciones para que estudiara.
—No cualquiera obtiene un cupo de medicina en la Universidad Oriental. En Ciudad Zamora serán exigentes con ella—sonrió por la bajo—. Entrará en noviembre, ¿verdad? Me alegro que al menos uno de nosotros haya podido escapar de este infierno... Aunque la maldición de los Blanco le impedirá engendrar vida.
—La alcaldesa ha llamado seis veces a Trina este mes—soltó Finch—. Los campesinos del Barrio Porvenir están asustados: animales extraños andan rondando los alrededores de la Finca del Chaure. Un curtidor atropelló a un roedor gigante... En sí, el animal le pareció extraño, describió a un mamífero prominente y lampiño que se perdió en los matorrales dejando un reguero de pestilencia. ¡El primero de agosto ocurrió un acto nefasto! Una noche de terror provocó expectación con el robo masivo de cadáveres del camposanto de la iglesia, se creía que aquel sepelio cristiano era intocable. Un estado de alerta mantiene a los ciudadanos aterrorizados.
»No es solo, se cree que la Enfermedad del Sueño está atacando Montenegro. En el Malecón se han reportado muertes, en personas supuestamente sanas, que repentinamente perdieron todo soplo de vida tras la aparición de síntomas inusuales: escalofríos, alucinaciones, histeria y sonambulismo... días antes del deceso. Puede que se trata de ataques animistas causados por accesos de magia negra, achacados a una confabulación de brujos que planea entorpecer la reelección de Virginia.
ESTÁS LEYENDO
Sol de Medianoche
Ficțiune adolescenți«En Montenegro hierve un caldero de oscuridad, es un pueblo gobernado por la superstición y la incertidumbre... Se situa al pie de una montaña embrujada, y por el corren ríos de magia, de historias, de bestias salvajes que se esconden entre los homb...
