II.

El fulgor vespertino del amanecer dibujó un horizonte de ensueño tejido de dorado, naranja y lila sobre el bosque de anacardos que pululaba en las montañas espesas y las altiplanicies forradas de matorrales. Los barrancos abruptos mostraban las entrañas de la tierra desnuda, y los deslizamientos de arcilla sepultaban los macizos robles… que retoñaban frondosos con las precipitaciones de otoño. El follaje desprendía manjares carnosos de jugo dulce…

Era la primera vez que Donna subía la Montaña del Sorte junto a su familia. Aquel era un rito importante para la feminidad, pues los Blanco estaban estrechamente vinculados con el Espíritu de la Montaña, y esa noche llamarían a las Potestades para desbaratar la Maldición que las confinaba a Montenegro. Su abuela Diana realizó los preparativos con antelación, y aquella Noche de Todos los Santos… ofrecerían la Semilla de la Quintaesencia mediante un Ritual de Sublimación presidido por la Bruja Blanca, Trina Rocca.

Su sobrino Andrés cargaba con la indumentaria para la acampada, y las mujeres se adentraban en lo profundo de la espesura, asediadas por los mosquitos y el zumbido de las cigarras. Partieron al amanecer de Montenegro, subiendo por la avenida y el enrejado herrumbroso que separaba el pueblo del Camino de la Peregrinación. Trina Rocca caminaba por un sendero labrado por cientos de pies, junto su regordeta abuela Diana con su sombrero de flamenco.

Al mediodía llegaron a un riachuelo para descansar.

La abuela permanecía sentada en un tronco mohoso, espantando los mosquitos con su sombrero, fumando un apestoso tabaco y masajeando sus varices. La Bruja Blanca distribuyó un desayuno sencillo de panes rellenos, y Diana dedicó las primeras horas del día a convocar el llamado de los espíritus feligreses para que les sirvieran de guía durante su peregrinación. Las tradiciones eran más antiguas que la familia, y debían respetarse para que el ánima bendijera su cruzada apoteósica…

Diana Blanco se persignó después de susurrarle una plegaria al tabaco encendido y mostró el racimo enrollado de hojas chamuscadas con una sonrisa socarrona.

—Debemos permanecer firmes—abdicó, solemne—. Pues este Ritual principiará tribulaciones para nuestra familia. ¡Será un cambio drástico! ¡Ilegible en el tabaco!

Valeria, la madre de Melissa, asintió y enterró el muñón chamuscado aún ardiente para preservar su secreto. La madre rolliza de su prima heredó la insólita superstición matriarcal, y conocía los secretos de la brujería de la mano de la Bruja Roja de Montenegro. Aquel Camino de Peregrinación era por Melissa, todas sabían que Diana tenía preferencia con su nieta bonita.

Donna era muy rolliza y pequeña para considerarse «bonita y agraciada». En cambio, su madre Fiorella era alta y esbelta, y su hermana Elena tenía el rostro cargada de esa belleza fatalista típica de las cazafortunas. Su silueta rolliza de anchas caderas desentonaba, y el cabello tupido caía en rizos castaños sobre su espalda pálida en una hirsuta pelambre desgreñada. Su abuela escondía la cimiente en una botella de cuello largo.

El extracto de la Quintaesencia se había conservado espléndidamente durante casi dos años… esperando el momento oportuno auspiciado por los planetas y la alineación de las estrellas, y alcanzar el hito metafísico necesario para romper la Maldición. Las hechizos protectores de Diana Blanca retenían los efectos deletéreos de la transformación, impidiendo que conservarán eternamente su forma felina… En cambio, ningún miembro de la familia podía concebir vida fuera de la influencia de la Montaña del Sorte.

Pero esta noche cambiaría aquello…

Elena robó el semen de Samuel Wesen con un acto indecoroso. Al atardecer, retomaron la caminata a través de un sendero de guijarros salpicados de diminutos monolitos arcaicos, bañados grotescamente de cera derretida… Los anacardos frondosos y las acacias tiernas conformaban un ejército de verdor nebuloso. Trina Rocca iba al frente, ataviada con su singular vestimenta de pitonisa gitana… conversando con su abuela sobre el futuro de la Comunidad Católica.

Sol de MedianocheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora