IV.
El Monasterio de la Encarnación de Ciudad Zamora era un complejo de piedra basáltica que recordaba la Divina Proporción en su nave principal, cuyo suelo describía las líneas semejantes de un nautilo. En aquella catedral permanecía un ángel encerrado; castigado y atrapado en una estatua de piedra, condenado a escuchar los favores y plegarias de los peregrinos. La arquitectura circular del sitio fue levantada sobre la base de un antiguo obelisco monolítico usado como reloj por los primeros pobladores de la provincia, en calidad de gnomon pagano para ubicar los solsticios calendarios, la destinación zodiacal y los preceptos náuticos de los migrantes.
Imaginó a los noctámbulos apabullados en torno al monumento herético, ataviados con túnicas y capirotes mientras consumían mescalina… buscando constatar y discernir las predicciones cósmicas en yuxtaposición climática y espiritual. La astrología era una constante simbólica universal que describía las vidas de aquellos fervientes creyentes… cuyo ceremonial proveniente de tierras lejanas se mezcló con las tradiciones nativas en un mestizaje místico.
Las religiones paganas de los aborígenes no lograron ser purgadas del todo de la psique espiritual de sus practicantes chamánicos, pues aquella capilla austera poseía un edificio central—cuyos anexos fueron erigiéndose en décadas posteriores—, bullente de iconografías satanizadas por la religión cristiana, que representaban una etimología de raíces divinas: las paredes conformaban un pentáculo, cuyas líneas tangentes imaginarías describían la silueta de una estrella de cinco puntas… en cuyo epicentro se erguía el altar circular atendido por el prelado católico—otrora un brujo reconocido por la comarca—, rodeado de sillares de piedra dispuestos en proporciones bellísimas.
Longitudinalmente, el monasterio representó en la época colonial un meridiano que atravesaba el país… alabado desde los cuatro puntos cardinales como el caduceo donde hervían los conocimientos ignotos estudiados por los grandes maestros ocultistas. El inmenso complejo de edificios apretados en forma de cruz latina, encerraba una herencia inmemorial… velada por celadores cristianos de votos célibes y voluntades pésimas.
Sohila Vaca, La Bruja Blanca de Ciudad Zamora, se reunió con el anticuario de mitra engarzada y jubón negro adornado con una estola purpura; para rodear el perímetro del monasterio junto al mago Zacarías Flores y el Cabalista Sabbatai Zevi. Ambos hombres maduros se posicionaron equidistantes, ayudados de los monaguillos para ir clavando cruces ansatas en la periferia de la estructura.
Sohila estudió a Jonathan con sus ojillos expectantes de un almíbar pertinaz. El cabello blanco recogido en una cola le brindó un aspecto jovial, para la vejez de su andar era innegable… y a pesar de la lozanía de su cutis fresco, debía tener unos sesenta años. Levantó el Velo con un murmullo, conjurado por un salmo que extendió una corriente energética irrisoria… encantando el Monasterio, usando a los campos bioeléctricos de los monaguillos para cerrar el circuito conectado por las cruces de oro macizo.
El cuerpo de seguridad liderado por Rebeca García portaba sendas ametralladoras, atuendos negros bajo armaduras de plexiglás y kevlar… mostrando en su espalda el símbolo de la Fundación Trinidad: un trípode que sostenía una llama bicéfala; representación del Fuego de Prometeo. Los cascos y las botas del mismo material no dejaban identificar rostros. Todos parecían esculturas pétreas extraídas de un mismo molde. La treintena de soldados custodiaba a los monaguillos inmersos en la meditación gnóstica que conjuraba el Velo como centinelas inamovibles.
Zacarías Flores se acercó a ellos seguido del alto Ronny Urbano, que le sacaba una cabeza de altura con las botas altas y el uniforme de plexiglás negro ceñido con correas. El corpulento mago vestía una camisa azur bordada con hilo de oro, pantalones color vino y un sombrero de cuero tenso, que ensombrecía su rostro moreno enmarcado de arrugas profundas. El matiz grave en su voz de barítono desprendía una sabiduría incognoscible…
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Sol de Medianoche
Fiksi Remaja«En Montenegro hierve un caldero de oscuridad, es un pueblo gobernado por la superstición y la incertidumbre... Se situa al pie de una montaña embrujada, y por el corren ríos de magia, de historias, de bestias salvajes que se esconden entre los homb...
