Capítulo 5: El Ser Que Surgió De La Oscuridad.

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Capítulo 5: El Ser Que Surgió De La Oscuridad.

I.

—El mundo terminó hace cien años, y este es el Valle de las Sombras...

Aquella figura tras el umbral de las tinieblas poseía cabeza extraña y desproporcionada, su figura antropomorfa de largos miembros era envuelta en una túnica grasienta, pegada a su piel cual un sudario cadavérico. Bajo su brazo reposaba un abominable libro encuadernado en piel roja... y los tentáculos de oscuridad que se cernían sobre su protuberante cráneo impedían entrever la descarada y repugnante silueta de miriápodo, que se retorcía y babeaba con decenas de patitas y antenas. De aquella penumbra inescrutable surgió una sombra cuadrúpeda y pálida, de refulgentes ojos rojos y colmillos mortíferos... Se acercó al demonio homínido, temeroso y enrabietado, con el lomo crispado como las cerdas endurecidas de un cepillo.

Hubo un alboroto en la madrugada, y Samuel despertó ante los embates que azotaban su ventana. Escuchó varios enseres caerse de sus repisas, y el chirriar de la tierra ante el estremecimiento telúrico de las montañas. Aquella conmoción le aceleró el corazón, y no supo cuánto tiempo estuvo petrificado, esperando el derrumbe y el pánico... hasta que el temblor cesó. Afuera era de madrugada, y un fulgor rosáceo almidonado se esparcía sobre el firmamento negruzco como una cortina azucarada. Una contagiosa histeria se esparció en Montenegro como un estallido de pólvora...

Avistó por la ventana un cielo nuboso y oscuro como la mantilla bituminosa, y una multitud heterogénea y desconectada vestida con pijamas. La Calle San Gregorio que cortaba el centro del pueblo hervía de nerviosismo: eran las siete de la mañana y aún no amanecía. El sol se había ido, y la oscuridad infinita de una noche eterna sumergía Montenegro en la locura. No había recepción telefónica, y sobre el grueso velo del cielo era imposible distinguir las montañas cercanas...

La turba enloquecida de cristianos proclamó que el Día del Juicio había llegado, y que todos estaban condenados. Escuchó rumores sobre cavernas inexploradas que se abrieron con el temblor, y sabrá Dios que Potestades despertaron de su sueño cosmogónico para infestar el planeta con tribulaciones. El alboroto se postergó durante horas de algarabía, turbulencia, lamentaciones y oraciones masivas en intentos desesperados de expiación. Un molesto predicador de la Asamblea de Dios se subió a una caja frente a la estatuilla de Santa María que coronaba la tienda esotérica de su padre, con una biblia remendada bajo el brazo; predicando plegarias y sermones, alternados con lecturas de pasajes apocalípticos.

—¡Dios nos ha castigado por nuestra idolatría! —Juzgó el hombre enjuto de camisa desarreglada y pantalones desaliñados. Era raquítico, viejo y moreno—. ¡La brujería ha despertado su cólera!

Los disturbios se agravaron al mediodía, puesto que la oscuridad era indecible y la electricidad comenzó a fallar... dejando efímeros cortes energéticos, que se fueron prologando con cada apagón. Sam sentía que algo no estaba bien, pues la brisa cálida no soplaba de las montañas septentrionales... el pueblo se estaba enfriando. Escuchaba la sirena de las patrullas policíacas y los bomberos, el rumiar de los saqueos en la zona comercial, algún accidente de tránsito distante que se perdía en el barullo de las alarmas... y los fogonazos de advertencia que las alcabalas de policías disparaban a los manifestantes atiborrados en las callejuelas. Nelson y Finchester fueron a verlo a eso de la una de la tarde, trepando por la ventana del segundo piso de la casona para evitar que los mendigos rompieron el vidrio de la tienda protegido por una verja metálica plegable.

—Afuera es un caos—dijo el moreno. Iba en ropa interior: sus piernas y brazos peludos parecían una parodia simiesca—. No amaneció, y atravesé el Bosquecillo Encantado desde el Barrio Porvenir hasta el Bulevar... transformado en lobisón. El camino había cambiado, no lo puedo describir con exactitud... El barrio enloqueció a eso de las diez. Mi tía Claudia se encerró con mi abuelo a prender velas y reprender demonios...

Sol de MedianocheHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora