Capítulo 10: La Cumbre Escarlata.
I.
Me va a costar entender bien lo que pasó...
De un día pa' acá
Y sin avisar...
Se me esfumó...
Sé que este año estuvo mal
Me cuesta mucho aceptar
Que tú te fuiste tiempo atrás...
Y es que me duele recordar...
Que pasaré esta navidad
Sin poder verte o escuchar...
Sé que en las luces estás tú
Pero no sé a cuál mirar
El Cantante Misterioso sobre la tarima del Bulevar cantaba con voz afligida. La melodía enervante desprendía filigranas musicales que tocaban fibras sensibles en aquel concierto que conmemoraba la Noche del Terror del pasado año. Propuesta por el alcalde electo Juan Bartoli, el homenaje a las víctimas era presidido por artistas que desprendían vibras solemnes que esparcían un soplo de melancolía en el público pronunciado sobre aquellas hectáreas de sillares de piedra y plazas adornadas con indumentaria carnavalesca, bordeando el Bosquecillo Encantado. Los charcos de agua cristalina reflejaban los rayos nítidos del atardecer tras la breve llovizna que retrasó el concierto...
Cuando terminó la balada, el Cantante Misterioso descendió del escenario ofreciendo una reverencia mientras el público se limpiaba las lágrimas. Sam esperaba en la distancia, sentado en un banco pétreo a la sombra de una conífera que respiraba los vientos cálidos del atardecer. Finch había sido una de las víctimas del incidente sobrenatural tachado de desastre natural por las autoridades. Enterraron una urna vacía tras un sepelio desolado... Sus padres ni siquiera asistieron a la sepultura y las palabras que se atrevió a decir el Padre Boris.
Sam creía en lo más profundo que seguía vivo, en algún rincón del cielo... a pesar de la exuberante explosión que iluminó Montenegro durante un cuarto de hora causando estremecimiento colectivo. Aquel triste Carnaval parecía un obsequio del alcalde para sus allegados de las ultraconservadoras sociedades conspiratorias en la jerarquía burocrática del país. Adivinó que Juan Bartoli era masón, del círculo cenital que extendía sus raíces misóginas desde el oriente...
—Tu padre regresó hace poco de Ciudad Zamora—Donna permanecía sentada junto suyo, impregnada de un perfume núbil—. ¿Cómo está él? Ahora que Melissa se fue y estás a cargo de la tienda, yo podría ayudarte...
Donna comenzó a hablar despreocupadamente, haciendo énfasis sobre la plétora irresoluble a la que la Comunidad Católica era sometida. La diócesis del Padre Boris había sido reprendida por el Cardenal de Nueva Bolívar, debido a sus conexiones con figuras herejes contrarias a la sacristía. Los cargos contra la Iglesia Maldita de San Lucas se debían a sus frecuentes asesorías de parte de brujos locales en asuntos extraoficiales que requirieron la autorización del obispado. Hasta hallar solución, la sociedad secreta de Montenegro se había disuelto... y el único que continuó con sus labores sacerdotales fue Salvador.
Además, Freduar Wesen regresó repleto de pictogramas dibujados en opúsculos que le inspiraban un presagio aciago. El hombre pálido de cabello rojizo se encerró en su estudio, diciendo que todo estaba por terminar. Día y noche, lo escuchaba murmurar en su laboratorio mientras hervía químicos en matraces y rebuscaba anotaciones en sus viejas fórmulas. A la medianoche, encendía un dispositivo de comunicación e intercambiaba mensajes encriptados con terceros...
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Sol de Medianoche
Novela Juvenil«En Montenegro hierve un caldero de oscuridad, es un pueblo gobernado por la superstición y la incertidumbre... Se situa al pie de una montaña embrujada, y por el corren ríos de magia, de historias, de bestias salvajes que se esconden entre los homb...
