Capítulo 8: El Silbón y el Saco de Huesos.
I.
-Encefalitis Letárgica-dictó la doctora Francismir Gómez, forense general de Chivacoa-. La causa de muerte se debe a una rara afección conocida como «enfermedad del sueño». Es realmente inusual... He investigado al respecto-la mujer guardó el cadáver del hombre en su caja metálica de la morgue. El frío calaba hasta el hueso-. Apareció por primera vez en Europa, y se extendió rápidamente por todo el mundo. Un tercio de los afectados fallecieron y de los sobrevivientes, casi la mitad terminó incapacitado... siendo plenamente consciente del horror que estaba sucediendo en sus cuerpos. Eran capaces de pronunciar palabras, mover los ojos y reír; pero... parecían estatuas vivientes, completamente inmóviles hasta que sobrevenía la muerte.
Marcus se acomodó la mascarilla en las fosas nasales.
-Desde el año pasado, se reportado casos de muertes inesperadas en Montenegro-dijo, ajustando el adminículo con su nombre en el bolsillo del pecho, distintivo del uniforme celeste de la policía-. Al menos, se contabilizan unos dieciséis decesos por infartos cardiovasculares durante el sueño. Los de la Comunidad Medica del Hospital San Juan están desconcertados, las defunciones ocurrieron en octubre y noviembre... y luego se detuvieron hasta febrero de este año.
-Se desconoce la causa de la afección-Francis era delgada y alta, de rostro apático-. Una teoría... podría ser la inflamación del cerebro causada por una rara cepa de estreptococos. La enfermedad desaparece y reaparece esporádicamente en distintas regiones y épocas. Nadie conoce a ciencia cierta cuál es su detonante...
Marcus recorrió con la vista las hileras de frigoríficos donde se preservaban los cadáveres para su estudio y preparación antes de la sepultura. Había estado allí muchas veces, cuando debía reconocer los cuerpos de los implicados en actividades delictivas que fallecían durante enfrentamientos con la ley. El olor frío a cloro, formol y químicos le traía vagos recuerdos de violencia exagerada; sentimientos que empañaban la superficie de su cerebro con gotas de sangre. Se despidió de la doctora, y salió del Departamento de Estudios Forenses. Guillermo lo esperaba sentado en su oficina de la Fiscalía, a un par de pasillos en el mismo conjunto de edificios blancuzcos.
El anciano escribía el reporte del caso como una sombra simiesca detrás de un ordenador. Marcus se reclinó sobre su cubículo, anexado a varias oficinas separadas por escritorios y tabiques.
-El hombre era joven, y regresaba junto a su novia de una discoteca del centro. La joven relata, pasmada, que caminaban a la medianoche por la Calle San Gregorio, a oscuras... embriagados por la ingesta continuada de anís en una noche de jerga. La prueba toxicológica probó que era fumador, y que ingería abundantes antidepresivos. Una pésima mezcla, sin contar sus antecedentes como borracho conflictivo. Puede que la causa de muerte haya sido un shock alcohólico...
Los dedos del anciano viajaban sobre el teclado con fluidez.
-¿Y qué dijo la chica?
-La interrogué y me contó una historia perturbadora-dijo, despectivo. Guillermo se giró a Marcus con aire inexpresivo-. Me habló de una noche sin luna, teñida del negro más bituminoso que pueda existir en la Tierra. Me contó, llorando, que caminaban en silencio, borrachos, y que se dirigían a casa para terminar la noche de fiesta... sin saber que un horror indescriptible sería capaz de abalanzarse desde la penumbra. Lo último que escuchó fue un protuberante y agudo silbido que cortó el silencio de las tinieblas: un resoplido lejano y tenue que le erizó todos los vellos del cuerpo. Lo siguió una tempestad de gritos y una figura alta, como de tres metros, que portaba un saco a su espalda. El horror del espanto la instó a perder el conocimiento, y cuando despertó, en la ambulancia... Notó que su pareja estaba completamente paralizada y no tardaba en morir a causa de una crisis nerviosa-el joven policía frunció los labios-. No sé qué creer... ¿Fantasmas? ¿Una epidemia desconocida?
Guillermo despegó sus labios mustios, y dejó escapar de su garganta una canción gutural y supersticiosa:
Su nombre
Hace temblar
Al más pintao
De la llanura
Y así
Atormenta la calma
En las oscuras
Noches de lluvia
En los días de mayo
En el llano aparece una horrible vision
En los días de mayo
En el llano... aparece el terrible Silbón
-Pero, estamos alejados de los llanos orientales-se excusó Marcus, prerrogativo-. No, esto va más allá. No es una mera leyenda... Esa joven estaba traumatizada. La alcaldesa Virginia quiere respuestas, no deja de recibir llamadas de los secretarios del Gobernador... Todo el país se alerta por brotes de epidemias que puedan originarse en Montenegro. El año pasado ocurrieron muertes repentinas durante siestas corrientes en personas sanas. Hubieron ataques psicóticos ocasionados por la vigilia a la que muchos se sometieron por temor a dormir. Y ahora... alucinaciones nocturnas que incapacitan a las víctimas con parálisis cerebral. La farmacopea del mundo no está preparada para lidiar con estas enfermedades repentinas, indetectables y mortales.
-Quizá no sea una enfermedad-el anciano se rascó su barbita canosa-. Puede... que solo sea estrés colectivo por todo lo ocurrido últimamente. Vivimos en un mundo de claridad, pero eso no significa que las sombras no existan.
-¿Qué insinúas?
-Escuché que tu madre Claudia salió de viaje a Ciudad Zamora.
-Se fue sin avisar, mi hermana y mis primas se comportan de una forma tan extraña desde entonces-Marcus frunció el ceño-. Creo que me están escondiendo un embarazo o algo. Saben cómo soy de...
-Estará bien, no te preocupes.
-Lo sé, temo por la gente de Ciudad Zamora.
-¿Sabes? -Guillermo le dirigió una sonrisa enigmática-. Estudié Metafísica en la Universidad Bolivariana de Nueva Bolívar, y luego hice cursos de Hermetismo en los Círculos Essenes de Ciudad Zamora. Durante mi larga juventud... estuve obsesionado con la idea de una Conciencia Superior y la Inminencia de lo Divino en el alma humana. En mis pasatiempos filosóficos, leí el enunciado de un hombre llamado Giordano Bruno, cuyo cuerpo ardió en Roma, en una hoguera de crepitantes llamas por herejía y apostasía. Su credo quedó grabado en mi mente como ese fuego infernal que le dio muerte. «Desde el principio del mundo... Un mismo espíritu interior anima el cielo, la tierra, las líquidas llanuras, el Sol y las Estrellas. Ese Espíritu del Todo... mueve la materia y se mezcla al gran conjunto de las cosas».
-¿Querías ser brujo? -Marcus sonrió, frívolo.
-Solo puedo recordar eso-se apresuró a constatar Guillermo, con una sonrisa irónica-. No sé porqué lo recuerdo en mis momentos privados. Pero, creo que es una autoafirmación: existe un mundo invisible a nuestro alrededor, al que somos incapaces de acceder por nuestra incomprensión. Ese cauce de vibraciones energéticas es poderoso, y crea el mundo tal como lo conocemos. Si nos atrevemos a ver un poco más, más allá de lo construido, entonces... ¿Entiendes lo que quiero decir?
-Lo siento, señor. Soy incapaz de creer en lo que mis ojos no pueden ver. Para mí, lo único a temer es la Maldad existente en el corazón de los hombres... Me preocupan los niños desaparecidos en las localidades cercanas, y creo debemos plantar los pies en la realidad.
-No estás listo, Marcus-Guillermo levantó una pistola unida a un silenciador-. Aquellos que no son capaces de ver más allá de sus ojos... Jamás podrán encontrar la salvación.
Marcus llevó las manos instintivamente a la funda de su arma, pero fue demasiado lento y los disparos se sucedieron con destellos. Fue como recibir martillazos de fuego que lo atravesaban con un frío espectral. Se vio caer a sí mismo, inmóvil, con el rostro descompuesto y dos agujeros rojos en el uniforme que crecían como flores de muerte al abrirse. La oficina dio vueltas en un caleidoscopio demencial y pálido... La voz rasposa del anciano se desvaneció en un hilo.
-Sin amores ni rencores...
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Sol de Medianoche
Misteri / Thriller«En Montenegro hierve un caldero de oscuridad, es un pueblo gobernado por la superstición y la incertidumbre... Se situa al pie de una montaña embrujada, y por el corren ríos de magia, de historias, de bestias salvajes que se esconden entre los homb...
