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La habitación de Yoongi se encontraba casi a obscuras, a excepción de pequeñas fuentes de luz como el teléfono reproduciendo algo a lo que no se le estaba poniendo atención. Suspiros profundos, jadeos desesperados y el dulce sonido húmedo de la excitación humana era el único ruido en aquella casa. Había invitado a Taehyung para poder comer y obtener algunos consejos de su parte, pero no había evitado llegar hasta este punto, buscando una respuesta a sus dudas y miedos sobre cómo sería llegar a la intimidad con otro hombre. Ahora los jadeos se estaban volviendo gemidos desesperados y el choque de los cuerpos se había tornado frenético y con fuerza.

Un sonido final de clímax llenó la habitación, provocándole un escalofrío que lo hizo abrir los ojos de golpe. Asqueado, tomó el teléfono y lo apagó con un gesto rápido, aventándolo boca abajo sobre la cama. Había pasado la última semana intentando consumir este tipo de contenido, buscando sentir algo que nunca llegaba. Se levantó con un suspiro, lavándose las manos con agua fría para despejarse mientras se preparaba mentalmente para la visita de Taehyung.

Unos golpes en la puerta interrumpieron sus pensamientos. Caminó hacia la entrada, encontrándose con Taehyung al otro lado, cargando una bolsa de papel y sonriendo con esa energía relajada que siempre traía consigo.

—Llegas justo a tiempo —comentó Yoongi, apartándose para dejarlo pasar.

—Siempre puntual. Además, traje comida. —respondió Taehyung mientras se quitaba los zapatos y los alineaba cuidadosamente junto a los de Yoongi.

Ambos caminaron hacia la cocina, donde Taehyung comenzó a sacar el contenido de la bolsa: ramen instantáneo, dos latas de refresco y una caja de galletas que parecía una compra compulsiva.

—No es precisamente una cena de lujo, pero espero que cumpla —bromeó Taehyung mientras ponía a hervir agua.

—Es perfecto, deberíamos abrir un restaurante —respondió Yoongi, arqueando una ceja con humor.

Mientras esperaban a que el agua hirviera, Yoongi se apoyó en la encimera y cruzó los brazos.

—Entonces, ¿qué vamos a jugar?

Taehyung se giró con una expresión de entusiasmo.

—¿De verdad quieres perder otra vez?

—Te dejé ganar la última vez.

—Hyung, —dijo Taehyung con un tono de burla señalándolo con los palillos que había sacado de la bolsa. — voy a destruirte. Esta vez no habrá piedad.

Ambos rieron mientras dividían el ramen en dos bowls. Con la comida lista, subieron a la habitación cargando la comida y las latas de refresco. Yoongi encendió la consola mientras Taehyung se acomodaba en la cama, tomando un sorbo de refresco y revisando los juegos disponibles.

— ¿Cómo te va con Jungkook? —Rompió el hielo Yoongi mientras el juego iniciaba.

Taehyung sonrió ampliamente, esa sonrisa que siempre lo delataba.

—Es maravilloso. Siento que haber soportado valió la pena, ¿sabes? Es recíproco y se siente... sano.

Yoongi se sintió genuinamente feliz por Taehyung. Dadas las circunstancias que los habían unido, saber que había encontrado algo que siempre había querido y buscado en los lugares incorrectos lo llenaba de tranquilidad.

—Era cuestión de tiempo. No eres una mala persona.

Taehyung suspiró y comenzaron a jugar hasta que su equipo fue eliminado por tercera vez consecutiva. Ambos estaban con la mente en otro lado. Taehyung dejó el control y se recargó en el hombro de Yoongi, después de dejar el bowl vacío sobre la mesita de noche.

Valium // YMDonde viven las historias. Descúbrelo ahora