Capitulo 22 A través de mis ojos

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Esto es el máximo placer, difícil de describir con palabras. Sigo extasiada sobre su pecho, después de colapsar por las sacudidas incontrolables. Fue un momento único y maravilloso en el que todas esas sensaciones nuevas e indescriptible estallaron en mi interior. Y el orgasmo... ¡Guau! Produjo una explosión interna e inesperada parecida a la erupción de un volcán, que se expande por todo mi ser a una velocidad vertiginosa y que acaba en una satisfacción que me deja laxa y exhausta. Me abruma e impresiona al mismo tiempo. Podría volverme adicta al sexo sin ningún problema, eso sí, de la mano de Alejandro, sin él... nada.

Tengo una ventaja sobre todas las anteriores mujeres con las que ha estado, incluyendo a quien fuera su esposa, y es que sabe que ha sido el único hombre en mi vida y eso nadie me lo podrá quitar. Pude ver la satisfacción en su rostro, como sus ojos brillaban cuando se adentro totalmente en mi interior llevándose consigo la ultima barrera que me separaba de la inocencia para convertirme en una mujer, sentí su presión muy fuerte, como si quisiera marcarme para siempre. Consiguió su objetivo, porque nunca, nunca, podre olvidar nuestra entrega, tan hermosa y excitante a la vez, en la que me hizo completamente suya.

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Qué locura. ¿Quién me iba a decir que Valería era virgen? Aún después de hacer el amor, de escuchar lo que guarda en su corazón, sigo impresionado con el descubrimiento.

La estrecho pegándola a mi cuerpo y le beso el pelo, acostados en la cama del hotel. Soy muy afortunado en que mi hermosa princesa me haya permitido acercarme a ella, envolviendo en su aroma. No pienso bañarme nunca más, sé que suena exagerado y que con eso no voy a perpetuar su olor, por el contrario, apestaré a zorrillo y acabaré espantando a Valería, es sólo un decir.

Sonrío al ver como sus dedos juegan con los vellos de mi pecho. Nos estamos reconociendo como pareja, acostumbrando el uno al otro. Todo esto debe ser extraño para ella, nunca ha estado con alguien, soy el primero, y aunque suene machista me emociona mucho. Jamás me ha importado esa pendejada de ser el primero o el único en la vida de una mujer. Ellas al igual que nosotros tienen el derecho a disfrutar libremente del sexo, si es su deseo, pero si soy honesto, mi gusta tener ese privilegio, del mismo modo siento mayor responsabilidad ante el hecho que Valería me haya confiado el honor de ser su primera vez, ahora ¿el único? Sólo el tiempo determinará la sentencia. Me ha explicado las razones de su tardía incursión en el sexo y las comprendo, pero de igual forma es una locura ahora que lo medito en frío. No sólo era virgen, cosa bastante inusual en esta época, sino además totalmente pura. Yo he estado equivocado en todos los aspecto respecto a ella, no me cansaré de decirlo, primero la consideré superficial y una descarada, luego experta en el sexo y la inocente ni había besado.

—Alejandro, te quería comentar sobre las próximas vacaciones—. Valería interrumpe mis pensamientos. Sigue apoyada sobre mi pecho dibujando figuritas con su dedo índice. Es cierto, las vacaciones escolares ya están casi aquí. Seguro tendrá planeado un megatour de lujo de esos que suele hacer, en cambio yo pensando en un modesto viaje a la playa. Esperaba que nos acompañará, pero lo mio es tan básico que hasta vergüenza me da compartirlo con ella—. ¿Te dormiste? —Alza su cara para mirarme.

—No, princesa, casualmente te iba a comentar sobre ese tema—. Arrastro mis cabellos hacia atrás para esfumar la somnolencia y me incorporo apoyando la espalda en la cabecera de la cama para prestarle la debida atención. Valería se acomoda a mi lado de igual manera—. Supongo que ya tienes organizado un viaje—. Que diga que no. Ruego en silencio.

—A decir verdad sí, por Asia—. ¡Carajo!, yo que la quiero tener pegada a mi lado todo el tiempo posible y ella que se quiere ir al otro extremo del mundo—. Sin embargo estaba pensando que ya que las niñas van a estar todo el día en el apartamento, debería estar con ellas, es decir, desde la mañana hasta que tú te desocupe—. Guarda silencio y me mira. Sonrío sin poderlo evitar.

Cuando Tenga Alas ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora