Él no olvida, menos a un traidor.
Sin embargo, las deudas se pagan y más aún cuando llega a ese pueblo abandonado por Dios y se encuentra algo más que un traidor que se hace pasar un padre y a una mujer despreciada por todos y que está dispuesta a...
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La lluvia torrencial que estaba cayendo era tanta que los guardias, aunque querían refugiarse, no podían hacerlo. Nadja estaba corriendo con sus hijos de regreso a la casa, puesto que los había llevado a bañarse, pero una que otra caída y su poca visión no es que ayudaran mucho en ese momento. Su escapada parecía ser más un intento de huida de la vida que tenía, pero a esa hora del día era la única que podía disfrutar con sus hijos para que se dieran ese baño por todo lo que habían estado jugando.
Jadiel había informado que iría a otra ciudad para cenar, puesto que debía cerrar unos contratos y no podría quedarse con su hermana, por lo que Natacha era la persona a cargo de pasarla en familia en la ciudad. Sin embargo, antes de que pudieran decir o hacer algo, la luz se fue.
—No, no —Anika gimoteó—. ¡Enciendan las luces de emergencia ahora! —gritó a los guardias—. ¡Corran!
—¿Está todo bien, Anika? —preguntó Nadja entrando a la cocina empapada de agua—. ¿Por qué se fue la luz?
—No lo sé. —Anika entendió la linterna de su celular—. Las luces de emergencia debieron encenderse de inmediato.
—A lo mejor es una falla mínima en una parte de la casa —ella trató de aliviar el ambiente—. Iré con mis hijos a cambiarlos de ropa.
—Sí, ve. Ya que veo que solo es en esta planta la falta de mantenimiento... —Suspiró su amiga—. Espera un momento... —La escuchó moverse por la cocina—. Ve con esto —le pasó una linterna.
Nadja caminó a la par con sus hijos por el pasillo, hasta que alguien vino corriendo y chocó con ellos.
—Maldita estúpida —escuchó a una de las empleadas susurrar—. Siempre en el medio.
—Sale mucho más fácil pedir permiso que tratar de esquivar a otros —respondió de regreso.
—Solo mantente fuera del camino, porque lo único que haces es estorbar —la otra chica masculló también.
Nadja negó con la cabeza para no caer en la tentación de esas arpías asquerosas. Entró a la habitación con sus hijos, notando que todo seguía tal cual lo había dejado, por lo que podía darse el lujo de decir que esas chicas no se robaron nada o forzaron la puerta.
La luz no tardó en llegar a esa parte de la casa, pero las fuertes lluvias no dejaban de caer con fuerza en la casa. Un pequeño suspiro de alivio se instaló en su pecho al ver que ya estaba todo restaurado.
Ayudó a sus hijos a ponerse ropa limpia, indicándoles que iría a prepararles algo de cenar y de ese modo irse a dormir temprano.
—Jadiel ya se enteró de lo que pasó y comentó que ya está verificando qué sucedió desde donde está —Anika le dijo—. Debes estar completamente asustada...
—No es que en donde me encontraba antes haya mucha electricidad —sacó algunas cosas de la nevera—. ¿No se supone que deben investigar todo lo que pasa en la casa y el jefe debe estar aquí?