Capítulo 61

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Decirle adiós a Jasha antes de que saliera el sol fue una tristeza enorme para ella

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Decirle adiós a Jasha antes de que saliera el sol fue una tristeza enorme para ella. Aunque con justa razón, ya estaba en su término del embarazo y no cabía duda de que ella, aunque quería completar su gestación ahí, tenía que resolver primero el asunto con su hija, que parecía ser más un secreto de Estado.

—Muchas gracias por ayudarme con el jardín y el invernadero —Nadja le agradeció a Kadir—. Las mejoras que hiciste fueron estupendas y hermosas.

—Para mí fue un placer haber ayudado en todo lo que podía —Kadir sonrió un poco—. Aun así, espero de todo corazón que lo cuides bastante bien.

—Sí, lo haré —jugó con sus dedos—. Espero que tengan un buen viaje.

—Descuida, nos veremos en unas semanas más. —Jasha la abrazó o al menos lo intentó—. Ojalá que Demyan pueda viajar pronto.

—Sí, esperamos eso —Nadja sonrió—. Y felicidades, que tu parto salga más que bien...

—También espero eso. —Jasha, después de decir esas palabras, miró a su hermano—. Por favor, ya no lo golpees más...

—Yo no fui ahora —movió sus manos—. Es que...

—Es decir que las veces anteriores sí fuiste tú —Jasha se burló—. Vaya...

—Ya vete. —Jadiel la miró mal—. Erik te estará escoltando personalmente con todo y tu ejército hasta el aeropuerto. Y gracias por traer el tuyo.

—Es que hay que cuidar el medio ambiente —Jasha miró a Leyna—. Mi hermosa sobrina, tan parecida a su mami —le pellizcó la nariz—. Me dijeron que casi matas a un hombre. Es una cosita hermosa.

—No le digas esas cosas a la niña...

—Es que seguro pensó que eras tú y por eso le dio con tanto esmero a Artem. —Jasha le guiñó el ojo a su hermano—. Aun así, deben llamar a un especialista, porque continúa con el ceño fruncido y ya se parece a ti...

—Me llevaré a mi esposa —Kadir se aclaró la garganta—. Disfruten y queremos verlos allá en unas semanas...

—Está bien —Jadiel asintió—. Nos quedaremos en la casa de los abuelos Damon y Carmen...

—Ni modo que te vayas a quedar en la casa de los padres de papá. —Jasha lo miró de arriba hacia abajo—. Nunca te quedas ahí cuando vas y en mi casa no cabe más gente.

—Ni que quisiéramos estar en tu casa —el mafioso contraatacó—. Con eso de que quieres tener ocho hijos, deben hacer más remodelaciones...

—Bueno... —Yara intervino—. Muchas gracias por todo, tíos —ella sonrió—. Fue un placer conocerlos —se dirigió a Nadja y Leyna—. Me alegro de que su hijo se esté mejorando y adiós.

Jadiel levantó la mano en señal de despedida y le dio indicaciones a Erik de cuál ruta tomar en caso de que vea cualquier cosa extraña durante el trayecto. No cabía duda de que su buen amigo estaba haciendo las cosas de ese modo para tener un poco de paz y tranquilidad mientras veía lo que iniciaría en unas horas más.

El placer de corromperlaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora