Capítulo 58

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Nadja no supo en qué momento de la noche se quedó dormida, pero por alguna extraña razón sabía que la estaba teniendo ahí debido a lo que pasaba con su hijo Demyan

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Nadja no supo en qué momento de la noche se quedó dormida, pero por alguna extraña razón sabía que la estaba teniendo ahí debido a lo que pasaba con su hijo Demyan. Leyna había estado a su lado unas cuantas horas, hasta que la fueron a buscar para llevársela a descansar a la habitación que compartían las hojas de Jasha.

Un suspiro escapó de sus labios y vio la cabellera castaña de Jadiel, idéntica en color a la de su hermana. Sin embargo, este estaba en lo que parecía estar durmiendo, mientras que ella a duras penas podía tener un poco de tranquilidad en su vida después de lo que ocurrió.

Con algo de intranquilidad, levantó su mano, dejándola en el aire durante unos pocos segundos antes de meter sus dedos en el cabello del mafioso. Su mente y corazón no se estaban poniendo de acuerdo en lo absoluto en lo que realmente deseaban en ese instante. Quería estar con él, deseaba hacerlo, pero sentía que había muchas cosas que él no le contaba todavía.

Recordó su conversación con Artem y Leo y sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. Esos hombres le arruinaron toda la existencia misma durante años, haciéndole cualquier tipo de cosas a cambio de un poco de comida para ella antes del nacimiento de sus hijos. En el convento nunca le dejaban algo bueno de comer, siempre eran las sobras y, en más de una ocasión, Leo se ofrecía a darle comida... a cambio de nada. Sin embargo, debió suponer que se lo cobraría años después cuando Artem se aburriera de ella.

Aunque Jadiel le mintió por casi un año acerca de ese hombre, no podía odiarlo. Jasha le hizo ver que él estaba asustado y conocer un poco de su infancia; hasta le hizo sentir cierto recelo hacia su familia paterna.

Era solo un niño, un simple niño que necesitaba que alguien le preguntara cómo estaba después de lo que le pasó a su madre y ver a una figura esencial en su vida perder la vida para protegerlos.

—Estoy tan confundida...

Quitó su mano con cuidado del cabello del mafioso y levantó la vista hacia el suero que continuaba goteando, solo que tenía un líquido amarillo. Pensó que era uno de esos medicamentos para dormirla o para que recargue fuerzas...

Saltó en su lugar en la camilla cuando Jadiel le tomó la mano y se la puso en el cabello.

—Lo siento...

—Está bien. —Jadiel no se movió de su lugar y dejó que ella le diera pequeños masajes en el cabello—. Supongo que no puedes dormir del todo...

—Quiero ver a mi hijo. —Nadja enreda sus dedos en el cabello del mafioso—. No sé nada de Demyan y mi hija; andan por ahí haciendo de las suyas.

—Leyna se sabe cuidar sola y la vi antes de venir. —Jadiel suspiró; sin embargo, no se movió de su sitio—. La dejé con mis sobrinas y mi cuñado las está cuidando, al igual que mi hermana... aunque todo el trabajo lo hace él.

—Tu hermana me dijo que su matrimonio no inició con buen pie. —Ella hizo una pausa—. Que la broma que hace siempre de que se compró a su esposo en realidad sí pasó.

El placer de corromperlaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora