Él no olvida, menos a un traidor.
Sin embargo, las deudas se pagan y más aún cuando llega a ese pueblo abandonado por Dios y se encuentra algo más que un traidor que se hace pasar un padre y a una mujer despreciada por todos y que está dispuesta a...
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Nadja podía sentir todas las miradas sobre ella y sus hijos, por lo que rodeó el brazo del mafioso con los suyos como si tratara de ocultarse un poco de lo que estaba por pasar. Ya de por sí, Leyna y Demyan jugaron sucio con ella al grado de que pensó en todo menos que llamarían papá delante de todos a Jadiel.
Rodeó el brazo con los suyos, tratando de que sus nervios no la pusieran en evidencia. Se suponía que solo sería una fiesta de cumpleaños y más cuando Jasha le dijo que podía tomar cualquier vestido que quisiera de la tienda. Incluso, imaginó que el vestido y el color serían ostentosos; aun así, Jasha le dijo que no se preocupara por eso.
—Sé que a lo mejor esperaban solo disfrutar de una fiesta de cumpleaños, en donde cerrarían algunos contratos y alianzas, como la vez pasada. —Jadiel posó su mano levemente sobre la de Nadja—. Ya muchos de los que están aquí saben quiénes son ellos o tenían la leve sospecha, debido a un ataque que recibí junto con ellos cuando estaba en la Plaza Roja —miró levemente a algunos presentes—. Aun así, me gustaría aclarar desde ahora que son mis hijos, llevan mi ADN, por lo que cualquier cosa que les pase, ya sabrán las consecuencias.
Nadie podía decir o hacer algo al respecto en ese momento. Todos estaban en una especie de shock por lo que Jadiel dijo. Así que él continuó con su discurso para darle chance a su hermana de que pudiera iniciar con su fiesta de cumpleaños.
—Ahora, mi hermana dará unas palabras y más adelante podremos continuar con las presentaciones como es debido.
Jadiel asintió hacia su hermana y esta se acercó al lugar en el que él se encontraba con toda su familia. Nadja vio a algunas personas conocidas que estaban más al pendiente de sus hijos que de la mujer que daba el dichoso anuncio delante de todos los presentes.
Nadja solo pudo quedarse observando a Jasha decir sus palabras de agradecimiento hacia los presentes, que esa vez eran más que antes debido a los niños y a las familias de alta influencia en el mundo empresarial... e ilegal.
Bajó la mirada hacia sus hijos y los encontró agarrados de la mano, mientras que Demyan estaba literalmente pegado a Jadiel mientras lo agarraba de la pierna. Lo que sí se notaba en sus hijos desde la última vez que estuvieron en el pueblo era que su tamaño se notaba más debido a la medicación.
—Por favor, pasemos al jardín —Jasha anunció—. Ya los asientos fueron asignados con la ayuda de mi abuela gracias a las confirmaciones de asistencia para el evento.—Señaló a Natacha—. Son varias mesas, por lo que les sugerimos que vayan leyendo sus nombres.
—Vamos. —Jadiel la instó a caminar.
Nadja tomó la mano de su hija, puesto que se le hacía más fácil por la diferencia de altura, y esta no soltó por nada del mundo la mano de su hermano. Los primeros en ingresar al jardín fueron Jadiel, Nadja, Leyna y Demyan. Los cuales fueron seguidos por Jasha y su familia.