Él no olvida, menos a un traidor.
Sin embargo, las deudas se pagan y más aún cuando llega a ese pueblo abandonado por Dios y se encuentra algo más que un traidor que se hace pasar un padre y a una mujer despreciada por todos y que está dispuesta a...
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Cuando llegó la hora de bajar a cenar, Nadja estaba terminando de hacerse un moño recogido, su hija tenía el mismo peinado y el pobre de Demyan estaba durmiendo con una mascarilla puesta, la cual contenía un medicamento experimental que Lys había enviado y que, por suerte, había llegado hace unas horas.
Con la enfermedad de su hijo, se le hacía mucho más difícil todo el proceso de poder estar despierto en todo momento y más con las complicaciones actuales que tenía. Los padres de Jadiel no habían aparecido más, pero por las cosas que este le dijo, se irían en dos días a lo mucho, ya que Jasha estaba en su etapa final y se metió en varios problemas judiciales actualmente que la mantenían caminando de un lado a otro.
—Mamá —Leyna se sentó a su lado frente al espejo y sonrió al ver que su pobre hija no podía verse del todo en el espejo—. ¿El abuelo se robará mi avena?
—No, cariño —rio ante eso—. No te van a robar la avena —dejó el cepillo en el tocador—. Es algo que todavía no entiendo del todo y del porqué tú siempre dices eso.
—Es porque cada vez que pedía ver las cámaras, el señor decía que estaban dañadas, pero para verte nunca lo estaban —respondió de forma calmada—. Es obvio que todo era un plan para hacerme quedar mal a mí.
—A ti, todo el mundo te quiere dejar mal —colocó un mechón rebelde de su hija detrás de la oreja—. ¿Ya te sientes un poco mejor?
—No.
—Tu hermano solo está un poco delicado de salud, pero hablará contigo como hermano menor y van a arreglar las cosas como antes —dijo con seguridad—. Solo estaba asustado, pensando que iba a morir y ya no te vería.
—Pero yo también estaba asustada...
—Escucha —se enderezó un poco—. Demyan a lo mejor hizo eso creyendo que iba a morir; decidió mejor hacer ese tipo de cosas.
—Entonces, ¿lo hago sufrir cuando me pide perdón?
—Creo que ahí sí se nos irá con San Pedro —bromeó Nadja—. Ya podrán hablar con calma más adelante.
—Está bien, mami.
Jadiel entró a la habitación cuando ya terminaba de peinarse el cabello. Usaba una de esas camisas con los dos primeros botones libres y ella sintió que el calor se le subía desde el cuello hasta las mejillas, algo que últimamente ocurría muy a menudo.
—Es hora de bajar a cenar —anunció el mafioso caminando hacia la cama y viendo a Demyan bien despierto—. ¿Bien?
—Sí, señor —Demyan asintió.
—Zeus me dijo que puedes comer algo líquido. —Jadiel quitó la sábana para tomarlo en sus brazos—. Anika hizo sopa para ti y otras comidas para que puedas digerir cosas sólidas.
—Está bien.
—Él puede caminar. —Leyna tomó la mano de su mamá—. Y se muere, mejor. —Leyna. —Nadja le tapó la boca.