Capítulo 54

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Nadja tomó la sábana y se tapó todo el cuerpo con la misma cuando sintió que el ser humano a su lado se levantaba, dejándole más espacio

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Nadja tomó la sábana y se tapó todo el cuerpo con la misma cuando sintió que el ser humano a su lado se levantaba, dejándole más espacio. Lo bueno de todo es que podía darse el lujo de dormir todo lo que quisiera. Sin embargo, era bien sabido que Leyna solo esperaba que ella se girara hacia su lado de la cama para meterse entre sus brazos y dormirse un rato más con ella.

—Ven aquí —escuchó a Jadiel—. Dejemos a estas dos vagas dormir y nosotros vamos a trabajar.

Nadja arrugó la nariz al escuchar esas palabras, pero se encogió de hombros y prefirió mejor quedarse a dormir con su hija.

Habían pasado unos días bastante buenos, aunque Jasha pronto se iría a su país debido a que su fecha de parto estaba muy cerca y la pobre mujer a duras penas podía mantenerse de pie debido a la hinchazón.

Unas pocas horas más tarde, ella y Leyna estaban terminando de arreglarse para bajar a comer. Se saltaron la hora del desayuno y no podía darse el lujo de quedarse en la cama por más tiempo. Con la ayuda de su pequeña, arregló lo más que pudo la habitación y salieron de la habitación una vez que dejaron todo listo.

—Querida —Jasha le hizo una seña para que bajara—. Jadiel dijo que estás en tus días de vagancia y Demyan estuvo de acuerdo en eso —rio entre dientes—. Sin embargo, no me dijeron que Leyna era la persona que te acompañaba.

—Nos quedamos en la cama hasta tarde, lo lamento. —Nadja se disculpó—. Hemos venido a buscar algo de comer.

—No te preocupes, mi hermano estaba en el invernadero dando unos últimos detalles para un futuro daño. —Jasha le hizo una seña para que caminara—. Está quedando como nuevo y pronto podrás verlo.

—He estado viendo por la ventana a muchas personas en el jardín...

—Es para agilizar el trabajo y mi esposo está supervisando todos los arreglos él mismo —ella señaló su vientre—. Ya tengo prohibido estar en las construcciones debido al olor... algo que me tocará soportar por un buen tiempo.

—Comprendo...

—Hola, mami. —Demyan corrió hacia ella—. Ya iba a buscarte para decirte que debes comer.

—Hola, mi hombrecito hermoso. —Nadja se puso de cuclillas—. ¿Ya comiste algo?

—Ya desayuné, pero me dijeron que es hora de comer —el pequeño miró a su hermana—. En verdad vas a pasarte la vida entera siendo una mantenida.

—Ni modo, es mi propósito en la vida —murmuró Leyna.

Nadja sonrió a duras penas acerca de lo que dijo su hija. Jasha le hizo una seña para que fuera a la cocina con sus hijos. Imaginó que ella le diría algo acerca de sus labores, pero se encontró con que en la cocina se encontraba Anika con algunas chicas del personal nuevo, que se suponía que el mismo Jadiel fue quien hizo las entrevistas.

El placer de corromperlaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora