Tuvo que comerse cada fruta que ese hombre le había puesto en el plato y casi vomitó unas cuantas que no le gustaban. Después de haberle dicho eso, vio la duda en él, la forma en la que sus ojos bailaron lo suficiente como para saber que no lo creía del todo. Este le dijo que iban a caminar un poco por el jardín, algo que iba a aprovechar para saber bien dónde estaban, aunque sea por el aire y su dirección.
—¿Qué es todo esto que estás haciendo? —preguntó Najda después de unos minutos en silencio—. No sé qué te hice, quién eres o de dónde nos conocemos —susurró—. Nunca lo había visto en mi vida.
—A mí no, pero a Louis sí —el líder asintió—. Iba algunas veces al pueblo a buscarme chicas, pero jamás me dijo que estabas ahí.
—¿Louis?
—El hombre que rescató a Leo y Artem del bosque —él entrelazó sus dedos detrás de la espalda—. Ahí también lo habías visto años atrás.
—¿Qué dijo?
—Hay cosas que nuestras mentes borran por el paso del tiempo o por traumas. —El líder asintió—. Aun así, tú las bloqueas por alguna extraña razón y es raro por la edad que tienes.
—¿Cómo es que sabe todo eso? —lo miró con curiosidad—. No veo razón alguna...
—Tengo mis métodos para infiltrarme en cada lugar —sonrió de lado—. Me encanta sentirme que puedo con más y siéntete afortunada de que estás viendo mi rostro, porque no todos pueden verlo.
—¿Qué dijo?
—El único rostro que han visto es de mi mano derecha —confirmó—. Prefiero estar en las sombras; aun así, tú has sido un caso aparte y estoy un poco sorprendido.
—Señor, con el debido respeto que se merece, no sé quién es usted y nunca lo había visto en toda mi vida, por lo que no entiendo qué quiere de mí realmente —dijo con seguridad—. Dice que me conoce, que por muchos años pensó que no existía y que ahora me ve...
—Pensé que habías muerto una noche de caza —dijo el líder al fin—. Fuiste la única sobreviviente de entre todas las personas y eso me dejó sorprendido en su momento.
Nadja se quedó muda ante eso, porque los únicos recuerdos que había comenzado a tener eran de una mujer de cabello blanco que corría a su lado en el bosque y nada más. Tenía muchas dudas respecto a lo que ese sujeto le comentaba, porque mientras pasaban los años, era imposible por muchas cosas que pudiera recordar algo.
Ya ni podía recordar bien su llegada a ese pueblo y muchos sucesos que quiso olvidarse. Incluso, ya estaba por pensar que era lo que muchos desean por fuera, que con el paso del tiempo, nuestro cerebro decide eliminar momentos dolorosos de nuestras vidas y que no podemos hacer nada.
—Fuiste a parar a un orfanato, seguido de otro, hasta que llegaste con la madre superiora en ese pueblo y tiempo después, llegó Artem porque lo envié —el hombre pausó unos segundos antes de continuar—. Digamos que...
—Soy más como un experimento que salió bien entre miles —se apuntó a sí misma—. ¿Para qué me quiere?
—Eres literalmente regenerativa —confesó él y Nadja frunció el ceño—. Tu sangre.
—¿Mi qué?
—Hace años conocí a una mujer muy hermosa en este país con el mismo tipo de sangre que tú —continuó caminando por el jardín—, pero nunca pude acercarme lo suficiente y decidí buscar otras cosas que hacer antes.
—Seguro era una mujer casada —farfulló—. Hoy en día, a los hombres les encantan esa clase de mujeres.
—Sí, era casada con cinco hijos adoptivos porque nunca pude acercarme lo suficiente a ella por culpa de su maldito esposo —siseó enojado—. Ella no necesitaba llamar la atención, era...
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El placer de corromperla
RomanceÉl no olvida, menos a un traidor. Sin embargo, las deudas se pagan y más aún cuando llega a ese pueblo abandonado por Dios y se encuentra algo más que un traidor que se hace pasar un padre y a una mujer despreciada por todos y que está dispuesta a...
