Capítulo 43

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Demyan miraba a Jadiel checar su inhalador

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Demyan miraba a Jadiel checar su inhalador. Incluso, lo vio entrar por un momento a una compuerta que él nunca había visto y de ahí sacó una manta. Él solo quería saber por qué Jadiel no quería ni verlo después de que se metió sin querer en esa parte del bosque y más sin supervisión.

—Lamento que mi mamá se haya echado la culpa por mí la otra vez. —Demyan volvió a disculparse cuando él le puso una manta sobre sus hombros—. Ella no sabía que yo había ido y pensé que mi hermana se había fugado para hacerle enojar a usted.

—Está bien, ya es algo que pasó. —Jadiel le ayudó a arroparse bien y fue a encender la chimenea—. Ya vi las grabaciones; no fue tu culpa ir a ese lugar.

—¿Qué les harás a esas mujeres que siempre le quieren hacer daño a mi mamá? —El niño abrazó con un poco de fuerza sus piernas—. Ellas siempre hacen lo que quieren y nadie les dice nada.

—Entiendo...

—¿Cómo has estado tú? —preguntó sentándose a su lado—. Sé que has tenido episodios...

—Mamá dijo que estaré bien. —Demyan desvió la mirada hacia otro lado—. Su hermana da miedo.

—No te preguntaré cuál hermana, porque solo hay una mujer entre todos —Jadiel suspiró—. ¿Qué hizo ahora?

—Se sienta con Leyna para hacer planes en su contra —murmuró él y el mafioso apretó los labios—. ¿Su hermana es una persona normal? ¿Por qué su esposo le dice maldita loca?

—Jasha es todo menos una persona normal —levantó amables cejas dejando salir un largo suspiro—. Aun así, es buena persona.

—Ella no se ve como una buena persona... dice que la gente pobre tiene que trabajar para comer...

—Sí, es algo que ella diría, pero no es que fuera mentira —suspiró—. Los pobres tienen que trabajar para sobrevivir; los ricos también... solo que con menos esfuerzo.

—¿Entonces tú no haces esfuerzos...?

—Soy la excepción a esa regla —rio un poco—. Yo trabajo para cuidar a las personas que me importan, y a esa loca que viste es la que más problemas me ha dado...

—¿Entonces no te importamos? —Demyan murmuró—. Acabas de decirme que solo ayudas a las personas que te importan y mi mamá siempre termina llorando cuando esas mujeres de la cocina la molestan...

Jadiel suspiró ante eso. Él tenía razón; estaba dejando pasar muchas cosas a cambio de algo que seguramente no iba a llegar.

—Ustedes me importan mucho —confesó al fin—. Cometí un error porque esperaba algo y al final terminé hiriéndolos a todos ustedes...

—¿Y no vas a cuidarnos? —cuestionó mirándolo—. Dices muchas mentiras...

—Ya es cosa de que me dejen hacerlo nuevamente. —Le acarició el cabello con cuidado—. Un poco de paciencia...

El placer de corromperlaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora