Capítulo 33

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Ella metió una de sus manos dentro del estanque y sonrió cuando

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Ella metió una de sus manos dentro del estanque y sonrió cuando. Vio que sus flores estaban en buen camino, dando una maravillosa vista de este espacio. El calor del verano se sentía en su máximo esplendor y ella ya quería que llegara el invierno. Escuchó el celular que Jadiel le regaló sonar en alguna parte, pero toda su atención estaba en sus flores de loto, en la hermosa vegetación que se asomaba en el jardín; en el invernadero se podían notar bastante los cambios en los vegetales y frutas.

—Mamá —Demyan corrió hacia ella y le pasó una flor—. Para ti.

—Oh, mi dulce bebé de cereza —bromeó, tomando la flor—. Gracias.

—Es porque ahora tienes que esperar dos años para ver a tus flores. —Su hijo asintió—. Leí tus libros.

—Vaya, mi dulce bebé está aprendiendo de las cosas que le gustan a su mamá —le acarició la mejilla con cuidado—. Te veo con muchas más energías ahora.

—Los medicamentos nuevos ayudan. —Demyan miró a su hermana—. Ella también está feliz con su nueva vida.

—Y más con ese tigre que se consiguió...

Demyan asintió y fueron de regreso al invernadero. Su hijo últimamente estaba demasiado pegado a ella, aunque antes para ellos era algo prohibido en público; en privado dormían los tres abrazados en una pequeña cama que, si alguno hacía un movimiento en falso, podían caerse.

—La abuela dijo que vamos a tener clases de idiomas. —Su hijo dio un pequeño salto—. Vamos a aprender el inglés, español, turco e italiano —enumeró con sus dedos—. Más adelante, serán chino, alemán, francés y portugués... Creo que dijo griego y coreano, pero no sé.

—¿Todos estos idiomas? —abrió la puerta de su pequeña oficina—. ¿Quién habla tantos idiomas?

—El jefe, mamá —respondió con naturalidad—. La abuela dijo que habla como diez idiomas y que hasta que no se aprende uno a la perfección, no lo suelta.

—Ya me imagino —dejó el delantal en el escritorio—. Espera aquí, iré a buscar mi celular.

Demyan asintió y ella fue directamente a donde se encontraba el aparato que nuevamente comenzó a sonar. Se rascó la frente mirando el nombre de la persona en la pantalla.

"Mi único esposo❤️‍🔥".

Se encontraba en un punto de su vida en el cual ya no sabía en sí si era una mentira todo lo que había vivido o simplemente ese hombre en verdad quería algo más. Tampoco era que le molestara el nombre en la pantalla, pero desde que aprendiera a cambiar los nombres en sus contactos, le colocaría jefe, señor o nieto de la jefa.

—¿Hola? —Nadja caminó de regreso a su oficina—. Estoy trabajando...

—Lo noté —Jadiel respondió—. ¿No extrañas a tu esposo? ¿Verdad que se sigue viendo bonito ese nombre ahí?

El placer de corromperlaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora