Capítulo 79

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Leyna había intentado ayudar a su madre a que no se la llevaran, pero unos sujetos comenzaron a lastimarla antes de que pudiera hacer algo y Nadja, al ver que estaba en peligro, decidió quitarlos del plano terrenal; sin embargo, tuvo que ocultarla bien para que no se la llevaran o le hicieran daño.

Escuchaba voces de personas a su alrededor, como su cuerpecito era dejado en una camilla y gritos de otros como si pudieran ayudarlo. Llegó un punto en el que sintió que temblaba todo a su alrededor y luego a Jadiel gritar que había bombas por todos lados, y que tuvieran cuidado.

—Leyna —la llamó Jadiel, pero ella no podía abrir los ojos—. Estoy aquí, cariño —quitó la humedad de su rostro—. Voy a cuidarte.

—Duele mucho...

—Lo sé, lo sé —él tomó su mano—. Es un dolor pasajero, te vas a poner bien, lo prometo.

—Podemos llevarla al piso donde estaba Demyan —escuchó la voz de la doctora—. Lamentablemente, estamos sufriendo enormes pérdidas.

—¿Y Demyan? —Leyan estiró su mano—. ¿Dónde está mi hermano? ¿Está bien?

—¿Leyna? —Demyan la llamó—. ¿Qué te hicieron? —comenzó a llorar—. ¿Por qué está así?

—¿Qué haces aquí? —Jadiel le preguntó a Zeus.

—Vimos a hombres subir las escaleras —le mostró su brazo—. No me iba a quedar a que nos metieran.

—En ese piso está mi laboratorio —Lys le comentó—. Coloqué todo ahí para que Demyan sea mi único paciente, pero sí...

—La cura de Demyan...

Jadiel miró a Kinian, y este asintió rápidamente. Ni siquiera el sistema de seguridad estaba activo y solo eran ellos dos contra los hombres que posiblemente estaban ahí para matarlos. Lys, aunque estaba herida, decidió llevarlos a otra parte que esperaba que no estuviera comprometida.

Leyna sintió que alguien la envolvía en las sábanas de la camilla, y aunque no podía abrir los ojos, conocía bien el olor de Jadiel, porque su madre una vez le dio un poco de perfume para que lo oliera y supiera cuándo era Jadiel o un desconocido en la oscuridad. Escuchaba al mafioso hablar en otro idioma y supo que su audífono estaba roto, porque no entendía nada de lo que hablaban en ese punto. Su mano lastimada era lo peor, puesto que no podía mover los dedos o tocarse con la otra mano, porque Jadiel no se lo permitía.

Mientras Jadiel dejaba a sus hijos en ese lugar que Lys les comentó, Kinian estaba subiendo las escaleras hacia el piso donde antes había estado Demyan. Todavía tenía que estar arreglando la dichosa señal del lugar, porque estaba seguro de que iba a morirse en el procedimiento si ponía sus pensamientos en orden. Al tener algunas armas encima, fue fácil derribar a los hombres que se les atravesaban. Aunque parecían ser más unos aficionados, porque los que eran profesionales hirieron a Lys y se llevaron a Nadja después de dejar casi moribunda a Leyna en la cocina.

Con las máscaras colocadas, se les hizo fácil cruzar el humo, pero ver los cuerpos y a los heridos tirados en los pasillos le dejó en claro que querían llamar la atención de todos los medios para ser una ola de humo. Le disparó sin esperar a los sujetos que estaban forzando la entrada del laboratorio de Lys, los mismos que estaban protegiéndose del humo de los alrededores. Aun así, escuchó pasos rápidos en algunos puntos y supo que más hombres habían entrado al piso.

—Supongo que también buscan lo que Lys creó —Kinian comentó detrás de él—. La estación de enfermeras —señaló.

Jadiel asintió y tomó las armas, al igual que los cargadores. Antes de que siquiera se acercaran bien a los sujetos en el piso, comenzó a disparar, cubriéndose lo suficiente para que ellos no tuvieran ni tiempo de responderles con otros disparos. Ni siquiera cuando tiraron las bombas de humo pudieron con ambos.

El placer de corromperlaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora