Capítulo 64

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Leyna acarició el pelaje de su bebé y, al verlo tan triste, pensó que algo malo había pasado

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Leyna acarició el pelaje de su bebé y, al verlo tan triste, pensó que algo malo había pasado. Este ni siquiera tenía deseos de pelear con el animal de Demyan y ni hablar de que su hermano la miraba como si quisiera decirle algo. La habitación en la que estaban era muy elegante, tanto que ella se preguntó si Jadiel tenía más lugares así, porque él había dicho que era el sitio más protegido de toda la propiedad.

Cuando su bebé al fin se durmió, lo dejó sobre unos cojines y vio que también estaba durmiendo el pequeño lobo junto a la cama de su hermano. Zeus estaba a unos metros de ella con Natacha, cenando y viendo algunas cosas más que parecían ser de su hermano.

Leyna fue hacia la cama donde se encontraba Demyan, y se acostó a su lado.

—¿Por qué siempre estás a mi lado? —Demyan le preguntó a su hermana al verla—. ¿No tienes deseos de jugar?

—No, está bien. —Leyna se metió debajo de las sábanas con cuidado—. Me gusta estar contigo.

—Tienes una cama allá —señaló—. Vete.

—No me quiero ir a dormir allá —ella frunció el ceño—. ¿Por qué ahora quieres dejarme de lado?

—Me molesta que estés todo el tiempo conmigo...

—Somos hermanos, debemos estar juntos.

—Lo sé, aun así, tú puedes tener más amigos; no necesariamente tienes que quedarte conmigo todo el tiempo. —Demyan desvió la mirada hacia otro lado—. Sé que tú eres mi hermana mayor...

—Y tengo que cuidarte porque estás enfermo. —Leyna levantó la cabeza y negó—. No me importa quedarme contigo, porque somos almas gemelas y debemos estar juntos.

—Te dije que no quiero estar contigo...

—Pero...

—Vete. Eres realmente molesta y no quiero tenerte junto a mí.

—¿Ahora lo estás diciendo en serio que soy molesta? —susurró dolida—. Demyan...

—Sí, eres molesta.

Leyna miró a su hermano con los ojos brillosos y bajó de la cama. Fue hacia el sofá que estaba al otro lado.

Zeus observó las expresiones de ambos hermanos, no entendiendo del todo qué había sucedido entre ellos, ya que los dos estaban muy unidos antes. Se colocó de pie para ir con Leyna y esta estaba llorando mientras abrazaba el cojín.

—¿Está todo bien? —Zeus tomó asiento junto a Leyna—. ¿Qué sucedió con tu hermano?

—Mi hermano me odia —Leyna sollozó—. No me quiere con él y dijo que soy molesta.

—¿Cómo dices?

—Sí. Acaba de decirme que yo soy una persona molesta y que no me quiere a su lado —ella se giró para ver al doctor—. No sé qué hice para que me diga que ya no me quiere con él.

El placer de corromperlaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora